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Elisa Carrió se siente "David"

Elisa Carrió se siente "David"

La líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, se siente "David" frente a la primera dama argentina, Cristina Fernández.

El último intento de "Lilita"

BUENOS AIRES, Argentina - La líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, se siente "David" frente a la primera dama argentina, Cristina Fernández de Kirchner, con quien disputará la presidencia del país en los comicios del próximo día 28.

"Somos dos mujeres con proyectos políticos distintos. Una expresa un modelo de concentración de poder, de hegemonía. El otro es un liderazgo claramente republicano. Somos David y Goliat. Y Argentina tendrá que elegir si es autoritaria o republicana", dijo Carrió en una entrevista concedida a Efe.

Éste es el segundo -y último, asegura- intento de "Lilita", como se la conoce popularmente, por acceder a la presidencia.

En 2003, como candidata del centro-izquierdista Afirmación para una República Igualitaria y primera mujer en postular a la presidencia argentina, logró apenas el 14.15%.

Ahora, afirma, llega a estos comicios "con la madurez de los 50" años y la "serenidad" del respaldo de una coalición amplia de integrantes de diversas fuerzas políticas.

"No pienso en categorías ideológicas. Tanto la centroizquierda como la centroderecha han robado. La única condición para estar en la Coalición Cívica es la decencia y ser profundamente republicanos. En ese marco, pueden ir de la centroizquierda a la centroderecha sin problemas", asegura con un discurso mucho más moderado que otrora.

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En términos económicos, su meta está en transformar "en desarrollo" el crecimiento económico experimentado por Argentina en los últimos cinco años, tras la crisis de 2001-2002.

"No importa que crezca al 9 por ciento, importa crecer al 6 o el 7% durante quince años", afirma, antes de indicar que su país precisa "una política monetaria y fiscal mucho más ordenada" para combatir la inflación.

Otro problema pendiente es el energético. Carrió tiene un ambicioso plan a doce años, con inversiones anuales por $2,300 millones entre públicas y privadas, para desarrollar nuevas fuentes de energía (nuclear, mareo-motriz, hidroeléctrica) y así dejar de depender de los hidrocarburos.

La crisis de los últimos años

La escasez de gas natural en Argentina le ha llevado a períodos de crisis en los últimos tres años y a recortar sus exportaciones gasísticas, particularmente a Chile, lo que ha resentido la relación bilateral.

"Vamos a mejor esa relación, pero tanto Chile como Argentina tienen que tomar conciencia de que no hay energía", señala Carrió, quien también promete "restablecer la hermandad" con Uruguay.

Argentina mantiene abierta una controversia diplomática con Uruguay por la instalación de una planta papelera a la vera del río que marca la frontera entre ambas naciones.

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Las demandas

En este sentido, la candidata dijo que si accede a la presidencia, va a negociar con Uruguay una solución al conflicto aunque sin retirar la demanda que en 2006 Argentina interpuso en la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Respecto a la relación con Estados Unidos, señaló que "se puede no estar a favor de lo que hace ese país en Iraq, pero sí colaborar en la lucha contra la droga y en cuestiones multilaterales".

Carrió aseguró no estar de acuerdo con la idea de que Venezuela, Bolivia y Ecuador, países con los que Argentina trabó buenas relaciones en los últimos años, sean el "eje del mal", aunque aclaró que "Sudamérica tiene que ser republicana y estar libre de populismo autoritario".

"Se puede estar en contra de (presidente de EU, George W.) Bush y en contra de (presidente venezolano, Hugo) Chávez", afirmó.

Carrió considera que Argentina debe "ir hacia una estrategia complementaria con Brasil" y que ambos países deben "ser conscientes del papel relevante que cumplen en Sudamérica".

Piden "seriedad"

En lo estrictamente financiero, la candidata promete llegar a un acuerdo con el Club de París para refinanciar deudas por $6,300 millones, si es necesario, con una auditoría del Fondo Monetario Internacional.

Aseguró que también quiere "honrar" los $20 mil millones en deuda pública en cese de pagos en manos de acreedores que no aceptaron el canje de 2005.

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"Pero las condiciones de los bonistas que entraron al canje han sido demasiado desventajosas para Argentina, de modo tal que vamos a tratar de honrar los pagos pero con una negociación muy dura y cotejando los intereses argentinos", aclaró.

Para hacer frente a los vencimientos de deuda, Carrió confía en que los inversores traerán fondos al país cuando éste recupere su "seriedad".

"De lo contrario, seguiremos dependiendo de Venezuela", advirtió Carrió.

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