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El sandinismo quiere regresar al poder

El sandinismo quiere regresar al poder

El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) busca regresar al poder en Nicaragua, su futuro se dedicirá en las urnas el próximo domingo.

Ortega reconoció durante su campaña presidencial, que en su administración se cometieron errores y abusos contra la comunidad mískitas, pero aseguró que esa etapa podrá ser enmendada si llega nuevamente al poder.

Prometió indeminizarlos (mískitas) si triunfa en las elecciones presidenciales y afirmó que luchará por construir una nueva Nicaragua, mejorando las relaciones de paz y lograr una reconciliación con el pueblo. Un grupo de indios mískitos denunciaron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Washington, que Ortega cometió delitos de lesa humanidad y genocidio contra esa etnia durante su régimen de 10 años.

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"Navidad Roja"

Los hechos fundamentados con documentos y testigos por la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) de Nicaragua, se refieren a un operativo conocido como "Navidad Roja" ejecutado por el ejército sandinista a inicios de los ochenta, para desalojar a unos 10 mil mískitos de la zona fronteriza con Honduras, que se habían unido a las fuerzas "contras" apoyadas por Estados Unidos.

La denuncia dice que hubo centenares de muertos, torturados, desaparecidos y daños a la propiedad.

Ortega hizo un llamado al líder mískito, Osorno Coleman, que es uno de los denunciantes, a que no siga hablando de guerra. Osorno aseguró recientemente que si Ortega regresaba al poder la guerra podría regresar a Nicaragua.El favorito

El líder sandinista lidera las encuestas de intención del voto, dejando en segundo lugar de preferencias al candidato derechista Eduardo Montealegre. Pero a pesar de esa ventaja, los analistas estiman que se tendrá que decidir el triunfo en una segunda vuelta, la que se realizaría el 21 de diciembre.

Para ganar los comicios el candidato necesita obtener un 40 por ciento de los votos válidos o el 35 por ciento más cinco puntos porcentuales encima de su más cercano contendiente.Antes se necesitaba el 45 por ciento de los sufragios."Revolución popular"

En su lucha por el poder los sandinistas han prometido que habrá tiempos mejores si Ortega resulta ganador y destacaron que no habrá más guerra en la nación.

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El ex ministro nicaragüense Tomás Borge aseguró que los sandinistas no volverán a cometer los errores que cometieron cuando estaban en el poder.

Borge, de 76 años, quien también se postula a un escaño en la Asamblea Nacional en los comicios dijo que entre 1979 y 1990 los sandinistas hicieron una auténtica revolución popular aunque reconoció que al llegar al poder se volvieron "arrogantes y prepotentes".

"Hicimos confiscos inadecuados, hubo malas relaciones con la Iglesia Católica, establecimos restricciones a la libertad de expresión, nacionalizamos el comercio exterior, confiscamos lo que producían los campesinos, y hubo violaciones de los derechos humanos", enumeró Borge.

"Esos fueron los principales errores y no volverán a ocurrir", aseguró el dirigente.

Entre las tareas que un eventual gobierno sandinista tendría que emprender mencionó las recomposición de las relaciones con Cuba y Venezuela, países que habrían sido discriminados por lo que llamó "gobierno de idiotas".

Senaló la importancia de los vínculos con líderes regionales como Néstor Kirchner (Argentina), Tabaré Vasquez (Uruguay), Hugo Chávez (Venezuela), Fidel Castro (Cuba) y Luiz Inacio Lula da Silva (Brasil).

Afirmó que durante la campaña electoral el candidato sandinista Daniel Ortega fue víctima de ataques del embajador de Estados Unidos en Managua, Paul Trivelli, de congresistas estadounidenses y hasta del gobernador del estado de Florida, Jeb Bush.

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"Vea los millones de dólares que gastaron en esa campaña negativa", dijo Borge al denunciar la intromisión de Estados Unidos en el proceso electoral nicaragüense.

Es la tercera vez que Ortega se postula a la presidencia, por lo cual sus críticos afirman que si no logra el triunfo en esta ocasión su imgagen se verá afectada, sin embargo el líder sandinista confía ganar los comicios.

El ícono revolucionario, de 61 años, es el favorito en parte porque han surgido muchos competidores, incluyendo sandinistas disidentes cansados del eterno candidato a presidente.

El FSLN prometió mantener "las más estrechas, cordiales y cercanas relaciones" con el Fondo Monetario Internacional (FMI) si resulta ganador en los comicios presidenciales.

"Nuestro propósito es de mantener las más estrechas, cordiales y cercanas relaciones con el FMI y reanudar el proceso de negociación para dar continuidad al programa" económico firmado por el Gobierno actual, señaló Jaime Morales Carazo, un disidente liberal.

Morales, también ex jefe negociador de la "Contra", dijo que un eventual Gobierno sandinista daría continuidad a la política económica que se ha implementado en los últimos años en Nicaragua.

Agregó que mantendrían la solvencia en el sistema financiero y el respeto a la banca comercial privada, así como a las transferencias de las remesas familiares.

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Sobre las remesas familiares, Morales Carazo aseguró que buscarán negociar con las compañías intermediarias la reducción de los costos de transferencia.

No obstante, durante la actual campaña electoral, el candidato sandinista a la Presidencia de Nicaragua, Daniel Ortega, ha dicho todo lo contrario.

El ex mandatario Ortega (1985-1990) ha prometido a sus bases enterrar el "capitalismo salvaje" promovido por las políticas neoliberales impulsadas en los últimos 16 años por los tres últimos gobiernos, desde 1990, cuando fue derrotado en las urnas por Violeta Chamorro (1990-1997).

Funcionarios de Estados Unidos dicen que Ortega representa el pasado oscuro del país y que su victoria le costaría ayuda internacional.

Washington teme que Ortega se alinee con el adversario más encarnizado de la Casa Blanca en Latinoamérica: el presidente venezolano Hugo Chávez.

El secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutiérrez, advirtió que una eventual victoria de Ortega pondría en riesgo las relaciones bilaterales de cooperación y comerciales.

Expresó que durante la administración del FSLN "la relación con Estados Unidos decayó muchísimo", al igual que el comercio con ese país.

En la década de los años 80, el enfrentamiento político entre el gobierno sandinista y la administración del presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, se tradujo en un embargo económico en 1983.

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Estados Unidos apoyo a la contrarrevolución nicaragüense que trataba de derrocar por la vía de las armas al Frente Sandinista. La guerra llegó a su fin en julio de 1990 luego que asumió el poder en este país Violeta Chamorro (1990-enero 1997).

El ex coronel estadounidense Oliver North, director del abastecimiento ilegal de armas a grupos contras que lucharon contra la revolución en los años 80, exhortó a los nicaragüenses a abstenerse de "revivir" al gobierno sandinista.

"El pueblo de Nicaragua sufrió durante más de una década una revolución y una contrarrevolución, miles perecieron y una gran parte de una generación huyó y nunca regresó", dijo North, al dar lectura a una declaración, durante una sorpresiva visita a Managua.

"Es mi esperanza que el pueblo nicaragüense en los próximos días tome las riendas de su propio destino y evite revivir la agonía del pasado", dijo el ex militar, en alusión al gobierno sandinista que Daniel Ortega dirigió en los años 80 en medio de una guerra con grupos contras financiados por Washington.

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