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Alejandro Maldonado pasa de vicepresidente a líder del país, en un momento de convulsión y protestas en Guatemala.

El nuevo presidente de Guatemala: un hombre del establishment cuando la calle pide cambio

El nuevo presidente de Guatemala: un hombre del establishment cuando la calle pide cambio

A sus 79 años, Alejandro Maldonado llega a la Presidencia. Jurista y político conservador, formó parte de la ultraderecha del país

Alejandro Maldonado pasa de vicepresidente a líder del país, en un momen...
Alejandro Maldonado pasa de vicepresidente a líder del país, en un momento de convulsión y protestas en Guatemala.

Por Damià S. Bonmatí @damiabonmati

Hay quien dice en Guatemala que Alejandro Maldonado siempre había querido ser presidente del país. Lo intentó en un par de ocasiones en los años ochenta y lo dejaba entrever en su libro de memorias publicado en 2013.

Ahora, a sus 79 años, este jurista y político conservador llega a la Presidencia de Guatemala, por emergencia y sin pasar por las urnas. Maldonado juramentó su cargo ante el Congreso este jueves, después de que los diputados aceptaran la renuncia de Otto Pérez Molina

La lucha contra la corrupción endémica lo ha precipitado todo en Guatemala.

Asediado por la sospecha, el presidente Otto Pérez Molina perdió la inmunidad y renunció a su cargo este miércoles. Cuatro meses antes, la vicepresidenta Roxana Baldetti también se vio forzada a marcharse y ahora se encuentra en prisión preventiva.

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Fue entonces, en mayo, cuando Alejandro Maldonado resultó ser la única opción de consenso para asumir la Vicepresidencia; ahora en septiembre, la marcha del presidente lo lleva a asumir el cargo, como marca la Constitución.

El presidente entrante ha tenido "buena relación con todos los políticos", explica el guatemalteco Edgar Gutiérrez, director del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos.

“Es un hombre del establishment

Así describe Gutiérrez al presidente entrante. Lo presenta como un hombre con mucha experiencia en asuntos de Estado, conservador, parte intrínseca del establishment de Guatemala en las últimas décadas.

Alejandro Maldonado fue magistrado de la máxima institución judicial de Guatemala, la Corte de Constitucionalidad, hasta mayo. “Siempre procura fallos judiciales salomónicos, siempre da una parte a unos y otra parte a otros. Nunca tiene decisiones definidas”, explica por teléfono el director del Instituto de Problemas Nacionales desde Ciudad de Guatemala.

Se le conoce una buena relación con la mayoría de políticos del país, pero también con la clase empresarial guatemalteca. “Se lleva bien con los empresarios tradicionales, con las familias históricas, tiene labradas amistades de muchos años. Jamás actuaría o movería un dedo para afectar sus intereses”, dice Gutiérrez.

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“No es un político corrupto”

Esta es la gran pregunta en Guatemala ahora: ¿el presidente entrante está libre de sospecha? 

“Maldonado no es un hombre corrupto, lo cual ya es mucho decir en Guatemala -analiza Gutiérrez-. Pero no ha tenido un desempeño proactivo de auditoría o de transparencia gubernamental. Esos no son sus temas”.

El presidente entrante tiene fama de afable, culto, muy educado, oyente y hablador; un poco egocéntrico, describe Gutiérrez.

“Procede de la rama conservadora”

Sus orígenes políticos, allá en los años sesenta, son la extrema derecha. En la década de los setenta, fue ministro en un gobierno militar y ultraderechista. En los ochenta, hace una transición hacia la moderación y es candidato a la Presidencia en dos ocasiones. También tuvo cargos en Naciones Unidas y fue embajador en México, según figura en su currículum.

“Procede de la rama conservadora de la política”, describe Carin Zissis, experta en Centroamérica en el observatorio Americas Society/Council of the Americas. Según la analista, Maldonado no contribuyó desde la máxima autoridad judicial a defender la justicia, por ejemplo, al desestimar un veredicto que acusaba al dictador Efraín Ríos Montt de violación de derechos humanos. 

Ahora la incógnita es si se quedará de espaldas, ahora que los ciudadanos y organizaciones empresariales exigen luchar contra la corrupción.

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“Hay una agenda mínima anticorrupción"

La guatemalteca Adriana Beltrán, del grupo Washington Office on Latin America, no paró de recibir mensajes desde su país en las últimas horas.  

Habla de un "movimiento masivo demandando un país diferente, un cambio en el status quo, que ha convocado a miles y miles de guatemaltecos". La lucha para acabar con las fallas del sistema es básica y, por eso, habla de una agenda para combatir la corrupción sobre la mesa.

Beltrán se refiere a una agenda para los próximos meses consensuada por agentes del sector público y privado en Guatemala. "Eso le da la oportunidad a Maldonado de poder actuar y responder a las peticiones de la población", comenta desde Washington.

“En esta crisis está todo cuestionado"

Precisamente porque todo está cuestionado, el nuevo presidente "es de los pocos que logra el balance", dice Manfredo Marroquín, presidente de la organización Acción Ciudadana, que desde 2006 trabaja como capítulo local de Transparencia Internacional.

"Genera confianza en las elites de poder y no genera tanto ruido ni rechazo de los sectores más populares", analiza Marroquín, defensor de las marchas ciudadanas.

El presidente Maldonado tiene por delante más de cuatro meses en el poder, hasta que el presidente electo en las urnas tome posesión. La primera ronda de las elecciones es este domingo.

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Hace cuatro meses Maldonado no era todavía vicepresidente y las protestas en la calle tan solo habían empezado.

Desde Ciudad de Guatemala: Los ciudadanos que destronaron a Otto Pérez Molina desde las calles

En la sección América Latina, todas las crónicas de los corresponsales y enviados especiales de Univision Noticias en la región


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