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Crímenes contra niños cimbraron Brasil

Crímenes contra niños cimbraron Brasil

En su mayoría cometidos por familiares, una serie de asesinatos a menores conmovieron a los brasileños en 2008.

El caso de mayor repercusión fue el de la pequeña Isabella Nardoni, de cinco años y quien el pasado 29 de marzo fue encontrada herida en el jardín del edificio en el que vivía, en la ciudad de Sao Paulo, después de una presunta caída accidental de un sexto piso.La menor murió camino al hospital y después de su padre, Alexandre Nardoni, acusar a un supuesto invasor del apartamento como el culpable de la caída de su hija, las investigaciones policiales se volcaron contra él y su esposa.El despliegue informativo fue el mayor realizado por la prensa brasileña para este tipo de casos, con disposición de unidades móviles y hasta helicópteros para llevar la información.Las principales cadenas de televisión interrumpían su programación para informar cada novedad en las investigaciones y la reconstrucción del crimen fue transmitida en vivo, con una cerrada competencia por acaparar la sintonía.Novio criminalEl padre y la madrastra Ana Carolina Jatobá están en prisión y a la espera de un juicio que tendrá jurado popular.En Santo André, región metropolitana de Sao Paulo, el pasado 13 de octubre Lindemberg Fernandes Alves, de 22 años, retuvo durante cinco días a su novia Eloá Pimentel y a una compañera de estudio de ella, ambas de quince años.Pasadas cien horas de infructuosas negociaciones, todo un récord en el país suramericano, la Policía decidió invadir el apartamento y el perturbado novio disparó contra las jóvenes.Eloá murió en el hospital y su amiga Nayara se recuperó tras varias cirugías en el rostro.

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La cadena Rede TV tiene un proceso judicial en el caso, acusada de "perjudicar" las negociaciones que adelantaba la Policía, al hablar con el secuestrador al aire a través de un teléfono móvil.El despliegue informativo del caso permitió la identificación del padre de la menor asesinada, un ex agente policial fugitivo desde hacía quince años del nororiental estado de Alagoas acusado de integrar un "escuadrón de la muerte" que ejecutó a unas quince personas y de haber desaparecido a su primera esposa.También en Sao Paulo, los hermanos Igor Giovani, de 12 años, y Joao Vítor, de 13, fueron asesinados por su padre y madrastra y los cuerpos descuartizados y lanzados a un depósito de basuras.Los hermanos se habían presentado dos días antes ante un Juzgado de Menores para pedir protección por los malos tratos de su padre y madrastra.Imprudencia policialRío de Janeiro no se escapó de la tragedia contra menores y el pasado 6 de julio, por un error policial, Joao Roberto Soares, de tres años, murió después que el automóvil de su madre recibió 17 disparos.Una patrulla confundió el automóvil con el de unos asaltantes que huían y a pesar de que la mujer paró con la orden policial, los agentes dispararon indiscriminadamente.La mujer y otro de sus hijos, que tenía en ese momento tres meses, salieron ilesos.En primera instancia, la Justicia absolvió a uno de los agentes acusados.Violencia sexualEn Curitiba, capital del sureño estado de Paraná, Rachel Genofre, de nueve años, fue raptada cuando volvía de la escuela, violada y su cuerpo dejado dentro de una maleta en la terminal de transportes de la ciudad.El último de los casos chocantes de gran repercusión nacional ocurrió el último 23 de diciembre en la ciudad paulista de Jandira cuando el padrastro y la madre de Poliana Cristina de Castro, de ocho años, fingieron la desaparición de la menor.La pequeña ciudad se movilizó en búsqueda de la menor, quien fue encontrada muerta a pedradas y con señales de violencia sexual.El padrastro pasó a ser sospechoso y confesó el crimen, en el que la madre de la menor habría tenido participación según el propio implicado.

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