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El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aprovechó políticamente la rebelión policial del 30 de septiembre de 2010.

Correa aprovechó rebelión para arrinconar a oposición en Ecuador

Correa aprovechó rebelión para arrinconar a oposición en Ecuador

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aprovechó políticamente la rebelión policial del 30 de septiembre de 2010 para arrinconar a la oposición.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aprovechó políticamente la rebe...
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aprovechó políticamente la rebelión policial del 30 de septiembre de 2010.

QUITO, Ecuador - El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aprovechó políticamente la rebelión policial del 30 de septiembre de 2010 para arrinconar a la oposición, afirmaron analistas consultados por la AFP.

Una sublevación de policías "es inusual, inhabitual y merece ser rechazada, pero la tipificación del gobierno (como intento de golpe de Estado) dio paso también a explotar políticamente el hecho", dijo a la AFP el analista José Hernández, quien se desempeña como subdirector del diario Expreso.

La protesta por reclamos salariales de parte de los agentes permitió que Correa fuera "victimizado" y que el gobierno socialista recibiera un "balón de oxígeno" después de que la oferta política que lo llevó al poder en enero de 2007 se mostrara "agotada", según Hernández.

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Un día antes de la insubordinación, que el gobierno denunció además como un intento de magnicidio y que dejó diez muertos, Correa evaluaba anticipar los comicios, enfadado con su bancada legislativa por desacuerdos con una ley de ajuste de salarios a los funcionarios gubernamentales que justamente desató la rebelión, en la que llegó a ser golpeado y retenido.

Correa consideró entonces apelar a una figura constitucional que lo faculta para disolver el Congreso y convocar a elecciones generales en caso de que los legisladores obstruyan su plan de desarrollo, grave crisis política o conmoción interna.

La ley fue aprobada en la víspera de la revuelta y eliminó, como pedía el presidente, bonificaciones para la fuerza pública.

'Antipatria'

Al acusar a la oposición de conspirar antes y después de la protesta para derrocarlo, Correa "volvió a crear un escenario de polarización" que derivó "en un enfrentamiento permanente y no en la profundización de la democracia", dijo Simón Pachano, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

En ese escenario, la oposición "ha pasado a ser calificada de antipatria y golpista", añadió el coordinador de la maestría en Ciencias Políticas de la Flacso.

Hernández consideró que en el Ecuador de Correa "no hay espacio para un golpe", pues la gente lo identifica con la estabilidad institucional luego de la grave crisis en la que el país tuvo siete presidentes entre 1996 y 2006, tres de los cuales fueron destituidos.

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Sin embargo, en opinión de Hernán Reyes, politólogo de la Universidad Andina, más allá de esa percepción y el apoyo popular a Correa, que alcanzó su pico tras el alzamiento, el 30 de septiembre de 2010 sí hubo intención de deponer al mandatario en un contexto en que era favorito de cara a una reelección en 2013.

"Hubo el riesgo de un corte abrupto del sistema democrático", pero el gobierno "se impuso sobre aquellas voces de sectores políticos de oposición que quisieron pescar en río revuelto, que trataron de sacar tajada", afirmó Reyes.

El gobernante, cuya gestión es aprobada por 73.7% de los ecuatorianos según un reciente sondeo, dijo hace poco que sólo buscará la reelección si considera que ningún dirigente de su partido garantiza el triunfo en las próximas votaciones.

"Si la economía sigue como está, creo que Correa es un candidato fuerte porque además tiene adhesiones y ha hecho obra pública" gracias a los altos precios del petróleo, principal fuente de divisas de Ecuador, dijo Hernández.

"La gente reconoce que ha habido un aporte importante al país", subrayó.

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