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El minero boliviano, tras salir a la superficie luego de estar 69 días a 700 metros de profundidad.

Carlos Mamani, el minero aymara

Carlos Mamani, el minero aymara

Carlos Mamani, el minero aymara

El minero boliviano, tras salir a la superficie luego de estar 69 días a...
El minero boliviano, tras salir a la superficie luego de estar 69 días a 700 metros de profundidad.

Cuarta entrega de las '33 historias de esperanza'

Cuando el minero boliviano Carlos Mamani regresó a la superficie, 69 días después de estar atrapado en las profundidades de una mina chilena, desconocía que su vida había dado un viraje, con un futuro prometedor en el que podrá escoger vivir en Chile ó Bolivia.

Este es el cuarto artículo de la serie "33 historias de esperanza" que serán publicados durante 33 días, con la vida de cada uno de los mineros rescatados en Chile.

La noticia cautivó en Bolivia, que siguió minuto a minuto el rescate dramático. Horas antes el presidente Evo Morales prometió llegar al campamento para recoger a su compatriota y ofrecerle un trabajo, probablemente en la petrolera estatal boliviana, así como una vivienda en su país.

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Mamani fue el cuarto en emerger a la superficie en la madrugada de aque históricol miércoles y el único extranjero del grupo.

Sereno y sonriente se hincó y persignó tras dejar la cápsula que los recuperó del socavón y después se estrecho en un largo abrazo con su esposa Verónica Quispe. El presidente de Chile, Sebastián Piñera, y su esposa le dieron la bienvenida junto al cónsul boliviano Walker San Miguel.

De origen aymara como Morales, Mamani tiene nueve hermanos y sus padres fallecieron. Antes de irse a Chile sobrevivía cultivando papas y pastoreando ovejas en la región altiplánica de Oruro, donde también nació y pasó su infancia el mandatario boliviano.

Cosechador de tomates

De cosechador de tomates en el norte chileno, Mamani pasó a la mina de cobre accidentada como operador de maquinaria pesada, apenas cinco días antes de que se derrumbara, dejando atrapados a 33 mineros a 622 metros de profundidad.

El feliz desenlace dio un motivo más a Chile y Bolivia a buscar puentes de entendimiento después de vivir de espaldas desde la guerra que los enfrentó en 1879 en la cual los bolivianos perdieron su litoral, y no obstante de las diferencias ideológicas entre sus presidentes, el conservador Sebastián Piñera y el izquierdista Morales. Quispe se sintió un chileno más en el grupo.

Como Mamani, de 23 años, otros miles de bolivianos buscaron un mejor futuro en el norte chileno.

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Verónica Quispe, también boliviana, llegó a La Paz a principios de septiembre junto a su padre Johny Quispe y se entrevistó con Morales.

Comentó entonces que le gustaría regresar a su país, pero dijo que no está muy segura de retornar y que conversará sobre el futuro con su marido. El matrimonio tiene una bebé de año y medio que acompañó a su madre los 69 días de larga espera en este recodo del desierto chileno.

En Bolivia, donde cerca dos millones de bolivianos migraron de su país para encontrar una mejor vida, muchos envidian la suerte de Mamani, sobre todo los mineros que tienen en su país condiciones precarias de trabajo a pesar de que los minerales generaron el 35% de las exportaciones de 2009.

La familia, ansiosa

"Estoy ansiosa y alegre, tengo que abrazarlo y besarlo", dijo Quispe horas antes del rescate. "No se qué será del futuro, eso vamos a planear con mi esposo. Hay ofrecimientos de viajes pero no nos confirmaron", agregó.

Roberto Mamani, el mayor de los Mamani, llegó a Copiapó poco antes del rescate para reencontrarse con su hermano después de cuatro años. "Solo quiero abrazarlo y decirle cómo estás, y pedirle que regrese (a Bolivia)", dijo.

La hermana Maria Elena declaró en La Paz que no pudo viajar a Chile y pidió al presidente Morales cumplir sus promesas.

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El suegro de Mamani, Johnny Quispe, tuvo la suerte de salir con el camión que conducía en el socavón minutos antes del derrumbe. "No pienso volver a trabajar en una mina", aseguró.

Tras el rescate y el posterior chequeo médico en Copiapo, Mamani llegó a Bolivia acompañado de su esposa Verónica, su hija y del cónsul boliviano en Chile, Walker San Miguel. Almorzó con Evo Morales en la casa de Gobierno junto a sus familiares bolivianos.

Dijo que retornará cuando concluya trámites pendientes en Chile entre ellos una demanda a la empresa minera junto a sus compañeros de infortunio.

De regreso a casa

"Estoy agradecido de estar aquí, no lo esperaba. Gracias por este recibimiento, estoy feliz de verme con la familia", dijo y agregó que también se siente chileno porque "he nacido en Chile, de ese cerro del que salí".

San Miguel dijo que Morales le ofreció que escoja la ciudad en que quiere vivir y un trabajo en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Mamani escogió Cochabamba en el centro de Bolivia donde, según él mismo comentó, será jefe de transportes con un salario mensual equivalente a $1,000 dólares.

En el aeropuerto lo recibieron los ministros de la Presidencia, Oscar Coca, y de Minería, José Pimentel, además de hermanos y otros familiares en medio del asedio de periodistas.

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Vestía una chaqueta y tan pronto piso suelo boliviano el ministro de Minería le colocó un casco de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol).

Llevaba las gafas oscuras con las que emergió a tierra en la cápsula que rescató hace cinco días a los 33 desde la mina San José, al norte de Chile.

Se veía sonriente y sólo alcanzó a decir que se encontraba bien. Otros familiares, como su suegro, que salió ileso del accidente en la mina, también estaban presentes en la comida ofrecida por el mandatario.

Su hermana mayor Nelly dijo que Carlos estuvo los últimos cinco años en Chile, a donde se fue tras salir del cuartel, en busca de trabajo.

Morales lo visitó en un hospital de Copiapó apenas salió de la mina para ofrecerle un trabajo estable y una vivienda en Bolivia.

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