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La euforia por la Obamanía ha llegado a Brasil.

Brasil está listo para recibir a Barack Obama

Brasil está listo para recibir a Barack Obama

En América Latina se alistan para la visita que les hará el presidente de EU,  Barack Obama.

La euforia por la Obamanía ha llegado a Brasil.
La euforia por la Obamanía ha llegado a Brasil.

Brasil se vuelve una fortaleza

BRASILIA - Ningún avión cruzará el cielo de Brasilia, el lago Paranoá estará sin barcos y tablas de windsurf y el tráfico deberá circular fuera de la zona central cuando el presidente estadounidense Barack Obama inicie en la capital brasileña su gira latinoamericana.

Las fuerzas armadas brasileñas dieron a conocer el rígido esquema de seguridad con el que resguardarán la visita de Obama a la capital brasileña, que comenzará antes de su llegada en las primeras horas del sábado y se extenderá hasta su partida a Rio de Janeiro por la tarde.

El coronel Carlos Penteado, del Comando Militar del Planalto, explicó que el plan de seguridad será equivalente al que se usaría si Brasilia estuviera bajo ataque.

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"El trabajo nuestro es proporcionar la máxima seguridad a cualquier jefe de Etado, de manera que entre y salga incólume", explicó Penteado a periodistas.

Las fuerzas armadas presentaron algunos de los 352 vehículos, 72 motocicletas, seis helicópteros, cinco aviones, tres lanchas y al menos dos tanques que serían movilizados para tomar control de la ciudad durante las cerca de 10 horas que estará Obama en Brasilia.

Según el comando militar, habrá una movilización de 3.500 hombres entre civiles y militares, policías, bomberos y paramédicos. Ese número no contempla los agentes de seguridad estadounidenses que viajan con Obama.

La preocupación sobre la seguridad de Obama llevó a los organizadores de la visita a modificar parte de su agenda en Rio de Janeiro, donde tendrá una serie de actividades el domingo.

En lugar de ofrecer un discurso público al aire libre en el centro de Rio, su mensaje al pueblo brasileño será en el espacio cerrado del Teatro Municipal de la ciudad.

Tras visitar Rio de Janeiro, Obama se trasladará el lunes a Chile y posteriormente a El Salvador, donde concluirá la gira.

Máscaras de Obama y pañuelos con colores de EU

Máscaras del presidente estadounidense Barack Obama y pañuelos con los colores de la bandera de su país se vendían como pan caliente el viernes en un mercado popular de Rio, con la ciudad bajo fuertes medidas de seguridad un día antes de llegar el mandatario a Brasil.

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"Vendí 200 máscaras de Obama entre ayer y hoy y acabo de recibir un lote de 100, las últimas", dijo Marcelo Servo, gerente de Casa Turuna, la más tradicional tienda de artículos del Carnaval de Rio.

En una calle adyacente, pequeños pañuelos con los colores de la bandera estadounidense eran muy disputados por el valor de un dólar.

"¡Compre el pañuelo de Michele Obama!", la primera dama estadounidense, gritaba un vendedor, Luiz Claudio, que asegura haber vendido "mil desde el miércoles".

"Lo voy a comprar aunque ahora (Obama) no haga su discurso público en la plaza de Cinelandia", dijo a la AFP una transeúnte, Marina Mattos, en referencia a la cancelación de ese evento anunciado con bombos y platillos por las autoridades estadounidenses en días previos, y que ahora fue trasladado al vecino Teatro Municipal.

Los alrededores del Teatro están custodiados por soldados, policías militares y blindados.

"Si (Obama) aparece, debemos homenajearlo. Es alguien muy importante, muy educado, que tiene el mérito de haber llegado adonde llegó", dijo la mujer de unos 60 años.

Esperan equilibrio comercial

Autoridades y empresarios brasileños esperan que la visita del presidente estadounidense Barack Obama propicie acuerdos que conduzcan a un equilibrio comercial, ante el creciente déficit del país sudamericano en el intercambio bilateral.

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La visita se produce en momentos de preocupación por el deterioro de la balanza comercial brasileña con la potencia norteamericana, motivada en gran parte por la valorización de la moneda local, el real, pero también por la lenta recuperación de la economía estadounidense tras la crisis financiera de 2008 y 2009.

Brasil también se queja de que sus productos enfrentan numerosas barreras para acceder al mercado norteamericano, lo que frena su competitividad.

Paulo Skaf, presidente de la Federación de la Industria del Estado de Sao Paulo (FIESP), recordó que en 2010 Brasil vendió a Estados Unidos 20.000 millones de dólares, un monto similar al que exportó a ese país en 2004.

"La diferencia es que en 2004 teníamos un superávit de casi 8.000 millones de dólares y el año pasado tuvimos un déficit de 8.000 millones de dólares", comentó Skaf a periodistas. El líder de la FIESP participará de los encuentros empresariales que se harán en Brasilia con motivo de la visita de Obama.

Destacó además que en 2004, 74% de las exportaciones brasileñas a Estados Unidos eran bienes manufacturados, que generan más empleo y valor agregado, mientras que en 2010 sólo 51% eran bienes manufacturados y el resto productos básicos.

La expectativa del líder empresarial es que las discusiones en el campo comercial abran el camino para volver a equilibrar la relación de intercambio.

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"La venida del presidente Obama es una señal positiva que abrirá puertas", comentó Skaf. "Tendremos por delante una fase mejor de relaciones con Estados Unidos", agregó.

Le quieren sacar mucho jugo a la visita

El ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Patriota, anticipó que durante la visita espera firmar un Acuerdo de Cooperación Comercial y Económica (TECA, por sus siglas en inglés), que servirá como marco para las discusiones comerciales entre ambos países.

Comentó además que podrán abordar las barreras impuestas en Estados Unidos a productos brasileños, que han generado un clima de tensión en la relación bilateral. Algunas de esas disputas han llevado a los países a recurrir a la Organización Mundial del Comercio (OMC), como ocurrió en el caso del algodón y el jugo de naranja, sobre las que el organismo internacional falló a favor de Brasil.

"Tal vez las mayores dificultades de acceso al mercado norteamericano están en los productos agrícolas como carne, azúcar y etanol", indicó Patriota.

Brasil es líder mundial en la producción de biocombustible a base de caña de azúcar. Estados Unidos grava el ingreso de etanol y otorga subsidios a los productores de maíz usado para producir biocombustibles, lo que contribuye a cerrar las puertas al producto sudamericano.

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"Hay una complejidad en la relación comercial en función del déficit grande que pasamos a tener tras la crisis de 2008. Antes de la crisis habíamos tenido un récord histórico de 53.000 millones de dólares de comercio en los dos sentidos", recordó el ministro.

En 2009 el comercio bilateral cayó a 35.000 millones de dólares y se recuperó hasta alcanzar 46.000 millones en 2010.

En ese período, China se convirtió en el principal socio comercial de Brasil, con un intercambio que subió de 36.597 millones de dólares en 2008 a 36.915 millones en 2009 y a 56.379 millones en 2010.

"Brasil quiere incluir (en las discusiones) la cuestión de la competitividad industrial, el cambio y las barreras a las exportaciones brasileñas", dijo Patriota. Pero remarcó que "también hay una historia de entendimientos y de conciliación de intereses en situaciones delicadas".

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