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Ayuda para El Salvador va lenta en algunas partes del territorio

Ayuda para El Salvador va lenta en algunas partes del territorio

La ayuda fluye lentamente a muchos afectados por las lluvias en algunas zonas del país que han quedado incomunicadas.

Caminos están bloqueados

SAN SALVADOR - La ayuda fluye lentamente a muchos afectados por las lluvias en algunas zonas del país que han quedado incomunicadas por vía terrestre, mientras en San Salvador los ciudadanos se han volcado entregando víveres en centros de acopio.

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El poblado de Guadalupe, en el departamento de San Vicente, al sureste de San Salvador, cuya calle de acceso quedó bloqueada por enormes rocas que arrastró la correntada desde el cercano volcán Chichontepec, es uno de los lugares de más difícil acceso.

"Solo a pie se puede llegar al pueblo, y por vía aérea han venido como cinco cargamentos en helicóptero, pero lo poco que nos vino se está acabando y hay como 500 familias a las que tengo que entregarles alimentos a diario", dijo el alcalde de Guadalupe, Juan Cerritos, por teléfono.

Muchos pobladores de Guadalupe, de 5,486 habitantes, caminan a diario unos tres kilómetros a la vecina ciudad de Verapaz para que personal de Protección Civil les entregue alimentos.

La alcaldesa de Santiago Nonualco (al sureste de la capital), Marvin de Canales, señaló que la comuna ha tenido problemas para llevar alimentos a cantones como La Chorrera pues la calle de acceso aún esta bloqueada por derrumbes y los daños sufridos en un puente por las torrenciales lluvias que cayeron el sábado en El Salvador y que han dejado al menos 157 muertos y 58 desaparecidos.

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"Estamos tratando de llegar hasta donde hay gente que no pudo salir durante la tormenta y que se ha quedado aislada, para ello hemos delegado cuadrillas de trabajadores de la alcaldía para que a pie y con ayuda de caballos se les lleve alimentos, agua", afirmó de Canales que debe atender a unas 800 personas.

En el cantón Joya Grande, ubicado en una de las orillas del lago de Ilopango, al sureste de San Salvador, los pobladores se las han ingeniado para conseguir alimentos y agua embotellada ya que sólo se puede acceder al lugar a pie por un camino de tierra bloqueado por árboles y derrumbes o por el lago, en lancha.

Acopio en albergues

Salvador Rivera, de 39 años, quien vive desde niño en Joya Grande, se ha visto obligado a ir hasta un albergue en el cercano cantón Changallo para que personal de Protección Civil le entregue alimentos para su familia y sus vecinos.

"Hay que rebuscarse (preocuparse) por obtener los alimentos, nadie ha llegado a entregar nada en Joya Grande", afirmó Rivera quien trabaja como pescador artesanal del lago de Ilopango, una faena que no ha podido hacer por tener que solventar las necesidades de su familia y reparar su casa.

El gobernador de San Salvador, Fernando González, dijo que en un pabellón del Centro de Ferias y Convenciones se está haciendo acopio de ayuda que entregan salvadoreños, además de la ayuda internacional que llega al país.

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Salvadoreños pertenecientes a iglesias, universidades, empresas privadas y ciudadanos comunes y corrientes llegan a diario a ese centro de acopio para entregar arroz, frijoles, aceite comestible y ropa usada que es clasificada por personal de Protección Civil para la entrega a los afectados.

A diario se distribuyen unas 15 toneladas de comida para los 14 mil damnificados que permanecen en albergues en todo el país, señaló González.

Este miércoles está prevista la llegada de un avión de Venezuela con 20 toneladas de alimentos, medicinas y otros artículos para atender a los afectados por las lluvias.

Además llegará otro avión de los Estados Unidos con 60 toneladas de alimentos, agua embotellada y artículos de aseo personal.

Taiwán donó $200 mil para atender las necesidades de la emergencia, mientras que España ha donado 24 toneladas de agua embotellada, frazadas y artículos de aseo personal.

Nueva amenaza

Los salvadoreños refuerzan la remoción de toneladas de escombros en comunidades aún aisladas por las recientes lluvias y en medio de un frente frío que representa una nueva amenaza.

El frente frío que azota el país desde el martes, un día después que terminaron cuatro días de aguaceros, "es una nueva amenaza" de enfermedades respiratorias para los damnificados, dijo el viceministro de Gobernación, Ernesto Zelayandía.

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Indicó que se agiliza la entrega de frazadas y ropa a los afectados "o incluso a población que no están en albergues, pero están en sus viviendas dañadas. Estamos también dándole seguimiento al caso", apuntó.

Los damnificados están distribuidos en 132 albergues de siete de los 14 departamentos del país, incluida la capital.

El frente, que se extiende desde el Golfo de México hasta el este de los Estados Unidos y que desaparecería el viernes en este país, podría causar vientos entre los 35 a 40 kilómetros por hora y temperaturas entre los 12 y 18 grados, temperaturas muy inferiores al promedio de 27 a 30 grados en El Salvador.

Zelayandía explicó que decenas de soldados, policías, bomberos y pobladores ayudaban el miércoles en la remoción de "toneladas de escombros" en varias comunidades, sobretodo de la región central del país, aún aisladas por el desastre. Los trabajos podrían extenderse por dos semanas.

Indicó que también se trabaja en la limpieza de "carreteras, construcción de puentes destruidos y hay que hacer puentes provisionales", apuntó.

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