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Edison Peña, la décima de las 33 historias de los mineros chilenos.

Ansioso y deportista: así es Edison Peña

Ansioso y deportista: así es Edison Peña

La de Edison Peña es la décima de las 33 historias de los mineros de Chile.

Edison Peña, la décima de las 33 historias de los mineros chilenos.
Edison Peña, la décima de las 33 historias de los mineros chilenos.

Décima de "33 historias de esperanza"

Edison Peña es el nombre de el minero número 12 en abandonar la mina de San José en Copiapó, Chile. Pero más que un número, la de Peña es la historia que más resalta dentro del grupo por quizá haber sido el mayor afectado emocionalmente de todos los mineros.

Este es el décimo artículo de la serie "33 historias de esperanza" que serán publicados durante 33 días, con la vida de cada uno de los mineros rescatados en Chile.

De 34 años, Peña ingresó al trabajo de la mina gracias a su pareja, quien le consiguió la plaza cinco meses antes de la mayor aventura de su vida.

Originario de Santiago de Chile, Peña fue uno de los mineros que advirtió que habría problemas en la mina, y que tras su salida demanda la mejora de condiciones laborales no solo para los trabajadores de las minas, sino para los trabajadores en general, que por la necesidad del dinero se ven obligados a soportar cualquier tipo de cosas, a decir del minero.

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Peña relata que los primeros días que pasó a 700 metros bajo tierra fueron los más difíciles, pues se la pasaba "pensando y llorando", y desesperado pidiendo a Dios que algún día lograran rescatarlos.

Y para paliar su deseperación, Peña siguió bajo tierra con una de sus más profundas aficiones: correr. Esto le ayudó a liberar un poco la angustia de la incertidumbre su futuro y el de sus 32 compañeros. El minero cuenta que corría, en parte por desesperación y en parte pensando que podría hallar una salida para el y sus compañeros.

Y como todos ellos, también cumplió un rol bajo tierra: Edison se encargaba de que las pilas de las linternas no se agotaran.

En cuanto se estableció contacto con la superficie, el minero pidió que le llevaran unas zapatillas especiales con las que pudiera recorrer varios kilómetros al día al interior de la mina.

Tras su salida, Peña, como el resto de sus compañeros, fue ingresado a un hospital, donde evaluaron sus condiciones generales, y tras ser dado de alta tuvo que volver al estar seriamente afectado en el ámbito emocional. Presentó un cuadro de angustia severa, secuela natural del encerramiento a decir de sus médicos.

Pronto Edison superó los problemas emocionales, y lo dejó de manifiesto al participar en un Triatlón en Cuchireo. "Correr significa liberar tensiones, clarificar la mente, despojarse de pensamientos caóticos", confesó tras participar con el número 33 en su espalda, en alusión a la aventura que vivió con sus 32 compañeros a 700 metros bajo tierra.

Ahora, uno de los consuelos más grandes que le quedan a este fanático de Elvis Presley es una invitación a la mansión del rey del rock a Graceland, además de muchos regalos que recibió referentes a su estrella favorita.

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