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Alan Gross en espera de sentencia

Alan Gross, el hombre clave en la relación entre Cuba y EU

Alan Gross, el hombre clave en la relación entre Cuba y EU

El futuro de la relación entre Cuba y Estados Unidos depende de Alan Gross, ex contratista condenado a 15 años de prisión en La Habana.

Alan Gross en espera de sentencia
Alan Gross en espera de sentencia

El futuro podría depender del ex contratista

El futuro de la relación entre Cuba y Estados Unidos depende de Alan Gross, empleado de Development Alternatives que cumple una condena de 15 años de cárcel en La Habana, por transportar equipos informáticos y de telefonía móvil para la comunidad judía en Cuba. Gross realizó el traslado como parte de sus funciones para la empresa, que a su vez ganó un contrato de $6 millones del Departamento de Estado, con el fin de promover la democracia.

De acuerdo a lo que publica el portal de El Mundo, ese programa era parte de la controvertida Ley Helms-Burton, por medio de la cual Estados Unidos se arroga la capacidad de sancionar a empresas de terceros países que realizan operaciones en Cuba. Aprobada en plena campaña electoral en Estados Unidos en 1966, no ha sido aplicada en aspectos concernientes a la extraterritorialidad de la legislación de EU.

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No obstante, dice elmundo.es, Gross es hoy día el principal obstáculo para un acercamiento entre Estados Unidos y Cuba. El panorama se complica puesto que "siempre de acuerdo al medio"sería suicida que ninguna administración de EU corriera el riesgo de enfrentar a las comunidades cubana y judía, y Gross se encuentra justo en medio de ambos grupos.

El Mundo además, recuerda que el embargo continúa, y ya cumple 50 años. Incluso en el Senado estadounidense no ha faltado quien se alce contra la exploración petrolífera que lleva a cabo la española Repsol-YPF y la italiana ENI en aguas del Golfo de México propiedad de Cuba. La plataforma de petroléo sirve como ejemplo de las distorsiones originadas por el embargo: Tuvo que construirse en Singapur, y menos del 10 por ciento de sus componentes y piezas son estadounidenses, para cumplir así con la legislación de Washington.

Sin embargo, apunta el medio, en la Costa del Golfo de México propiedad de Estados Unidos, hay numerosas plataformas que hubieran podido ser alquiladas para ejecutar esa operación.

El Mundo detalla que Cuba no se considera una prioridad, ni para los demócratas ni para los republicanos estadounidenses, sino más bien un caso de política interna, en donde de lo que se trata es de ganar los votos de los oriundos de ese país que viven sobre todo en Florida, estado clave en las elecciones.

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Por su parte, La Habana se sirve del embargo con motivos propagandísticos, para reforzar el nacionalismo cubano.

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