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Al rescate de conductores ebri

Al rescate de conductores ebri

Los automovilistas que se dejen ganar por el alcohol en Argentina, ya pueden contar con el servicio de los "ángeles guardianes".

Ya se expanden

BUENOS AIRES - Los conductores de automóviles que se dejen ganar por el alcohol en una fiesta pueden ser "rescatados" sin que corran riesgo de sufrir un accidente automovilístico, asegura una compañía que les ofrece el servicio de "ángel guardián".

"Es una solución concreta a un problema real", definió a Efe el abogado Víctor Varone, uno de los creadores del servicio, que cuenta con "chóferes sustitutos" con conocimientos en primeros auxilios encargados de recoger a los clientes "de todo tipo de celebraciones" para llevarles a su domicilio "a una velocidad moderada".

A través de este sistema, inédito en Argentina y requerido por varios países como España, los usuarios llaman a la empresa El Ángel Guardián, brindan la clave otorgada por la firma y solicitan que les vayan a buscar, lo cual se concreta en menos de 40 minutos.

"Algunos llaman antes de ir a una fiesta porque saben que van a tomar. Otros se comunican cuando están enteramente borrachos y también están aquellos que tienen un nivel de alcohol en sangre que se encuentra dentro de los parámetros permitidos", manifestó Varone, fundador de la firma junto a su colega Gabriel Iezzi.

El servicio, que funciona en Buenos Aires y su populosa periferia, despertó el interés de una compañía de seguros que ofrece el sistema para unos diez mil clientes "VIP", al igual que otras firmas que decidieron incorporar la oferta para sus más altos ejecutivos.

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Incluso, en la empresa trabajan actualmente para sumar un servicio de inscripción personal, al tiempo que preparan su estructura para responder a las demandas de España, Estados Unidos, México y Uruguay, que ya solicitaron su franquicia.

El sistema, que ya funciona en otros países como Gran Bretaña y Japón, también es provisto en diversos eventos, en su mayor parte en aquellos destinados a la degustación de vinos o a la presentación de bebidas alcohólicas.

"La idea no es que no tomen, sino que si toman no manejen. A veces el chiste en las fiestas, es ver quién toma más y, mientras, los accidentes van en aumento en el país", advirtió Varone.

'Si tomó, no maneje'

En 2007 en Argentina murieron más de ocho mil personas por accidentes viales, lo que supuso un promedio de 22 muertos cada día o casi uno por hora, según estadísticas de la organización no gubernamental Luchemos por la Vida.

De hecho, la principal causa de muerte entre los menores de 35 años son los accidentes de tránsito en el país, que según organizaciones no gubernamentales tiene una de las más altas tasas de siniestralidad vial del mundo.

Para contrarrestar esta realidad, el Gobierno lanzó este año un plan para frenar el creciente número de muertes por accidentes de tránsito, que prevé unificar los permisos de conducir, así como las faltas y las sanciones en todo el país.

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"En los accidentes de tránsito en personas menores de 35 años el alcohol suele ser un elemento clave", manifestó el creador de la empresa El Ángel Guardián que, junto a su socio, se dedica también desde hace años a la asistencia legal en materia de accidentes de tránsito.

En Buenos Aires los conductores de automóviles que son descubiertos ebrios perciben una multa de hasta $653.5, el vehículo es retenido e incluso pueden ser arrestados durante diez días como máximo, a diferencias de otros países en los que las penas son más severas.

"El 47 por ciento de los argentinos no tiene idea de cuál es el límite del alcohol al que están autorizados a tomar o cuanto representa en el test de alcoholemia", aseguraron los fundadores de la empresa, cuyos conductores sustitutos realizan en cada "rescate" una evaluación al cliente para ver si efectivamente está ebrio.

De todas formas, cada vez que la empresa va en busca de un cliente maneja la situación con "mucha discreción", aclaró Varone.

"Hay personas que no quieren que se note que alguien los lleva. Otros, incluso, no toleran que el chófer los traslade a una velocidad moderada", relató el empresario, aunque consideró que "de a poco a la gente le va cambiando el chip acerca de que si tomó, no tiene que manejar".

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"Así vamos creciendo, acompañando el crecimiento de la preocupación", señaló.

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