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La candidata oficialista a la presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, parece estar muy cerca del triunfo, según las encuestas a un mes de los comicios.

A un mes de las elecciones, pocos dudan de la victoria de Rousseff en Brasil

A un mes de las elecciones, pocos dudan de la victoria de Rousseff en Brasil

A un mes para los comicios en los que será elegido el nuevo presidente de Brasil, pocos dudan de la victoria de la oficialista Dilma Rousseff.

La candidata oficialista a la presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, par...
La candidata oficialista a la presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, parece estar muy cerca del triunfo, según las encuestas a un mes de los comicios.

¿Habrá remontada?

BRASILIA - A un mes para los comicios en los que será elegido el nuevo presidente de Brasil, pocos dudan de la victoria de la oficialista Dilma Rousseff, al punto que el opositor José Serra cambió su eslogan y afirma que "es hora de la remontada".

Las encuestas de opinión se decantan en forma unánime por la candidata escogida por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, a la que le atribuyen una intención de voto de entre 51 y 55 por ciento, lo que le bastaría para ganar en la primera vuelta del día 3 de octubre.

Está bien respaldada

"A menos que ocurra un verdadero desastre, o que se descubra un escándalo demasiado grande, todo indica que Rousseff debe ganar en el primer turno, según el escenario delineado hasta aquí", dijo a la AFP el politólogo David Fleischer, profesor de la Universidad de Brasilia.

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La abanderada del Partido de los Trabajadores (PT) cuenta con el firme respaldo de la actual coalición de Gobierno, encabezada por el mayoritario Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), y sobre todo con la constante participación en su campaña de Lula, quien aporta el 80 por ciento de popularidad que mantiene entre los electores.

Serra, candidato del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), quien en marzo pasado tenía cerca del 40 por ciento de las intenciones de voto, ha caído en picado en los últimos meses y todos los sondeos de opinión le atribuyen hoy entre un 28 y 30%.

Lula ha sido clave

La tercera en los sondeos es Marina Silva, del Partido Verde, con entre el 8 y el 10 por ciento.

En los últimos días, la campaña de Serra ha dejado en segundo plano su eslogan de que "Brasil puede más" y ha destacado otro, en el que afirma que "es la hora de la remontada", en una clara alusión a la empinada cuesta que tiene por delante.

Según los analistas, la clave de la constante pérdida de apoyo que ha sufrido Serra ha sido la irrupción de Lula en la campaña de Rousseff, con quien se ha presentado hasta cinco veces por semana en mítines organizados a lo largo y ancho del país.

Lula también ha asumido el rol de "presentador" del programa de Rousseff en el horario electoral de la televisión, en el que en algunas ocasiones llega a hablar más que la propia candidata.

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'Ya hay presidenta'

"Por más que falten treinta días para las elecciones, Brasil ya tiene presidenta y es Dilma Rousseff", quien tiene "cerca de 80 por ciento de posibilidades de resolver el asunto en la primera vuelta", consideró el director de la encuestadora Ibope, Carlos Augusto Montenegro.

En su opinión, la "transferencia de votos" de Lula a Rousseff, la extraordinaria popularidad del actual presidente y los altos niveles de aprobación del Gobierno llevan a los electores a apostar en la "continuidad" que ofrece la candidata del PT.

La figura de Lula ha sido usada hasta en la campaña de Serra, quien en uno de sus espacios en televisión apareció en unas imágenes junto al presidente, para tratar de mostrar que, pese a su carácter opositor, valora la gestión de Gobierno del antiguo sindicalista.

Según Montenegro y otros analistas, sólo un escándalo que manche de alguna manera la imagen que construye Rousseff podría alterar el actual escenario.

Aferrada a esa posibilidad, la oposición ha acusado al PT y a su candidata de estar por detrás de la violación del secreto fiscal de las cuentas de una hija de Serra y de otros líderes del PSDB, a la que le atribuye intereses "electorales".

La información financiera de Verónica Serra y de otros cuatro políticos fueron escudriñadas ilegalmente en dependencias del órgano de recaudación tributaria, lo que llevó al PSDB a pedir a la justicia electoral la "impugnación" de la candidatura de Rousseff.

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Demanda archivada

Sin embargo, la demanda del PSDB fue archivada la noche de este jueves, pues el Tribunal Superior Electoral consideró que no existen pruebas que involucren al PT o a su candidata en el espionaje a la hija de Serra, que es investigado por la Policía Federal.

A pesar de esa decisión, la campaña opositora recordó hoy que, en los comicios de 2006, en los que Lula fue reelegido, miembros del PT fueron detenidos con documentos fraudulentos que intentaban implicar en asuntos de corrupción al entonces candidato presidencial del PSDB, Geraldo Alckmin.

"Lo hacen de nuevo", dijo un locutor en un espacio proselitista en televisión, en el que aparecieron imágenes que recuerdan lo ocurrido hace cuatro años.

Ese asunto surgió quince días antes de las elecciones, cuando los sondeos sostenían que Lula ganaría en el primer embate.

Por el impacto del escándalo, Lula ganó la primera vuelta, pero con 48 por ciento, contra el 41 por ciento de Alckmin, lo que obligó a una segunda ronda en la que todo fue olvidado y los electores respaldaron a Lula con un sólido 60 por ciento.

Son 135.8 millones de brasileños los que están empadronados para votar el 3 de octubre en la elección que marcará la salida de Planalto de Lula, después de dos mandatos presidenciales consecutivos que comenzaron en 2003. La Constitución impide a Lula disputar un tercer mandato.

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