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Walter Myers y su esposa Gwendolyn, acusados de espiar para Cuba, seguirán presos

Walter Myers y su esposa Gwendolyn, acusados de espiar para Cuba, seguirán presos

Walter Kendall Myers y su mujer, acusados de espiar para Cuba, seguirán presos mientras continúa el juicio en su contra.

Siguen detenidos

WASHINGTON, DC - Un juez ordenó el miércoles que un ex empleado del Departamento de Estado y su esposa, acusados de espiar para Cuba durante 30 años, continúen presos sin derecho a fianza mientras se los juzga.

El ex funcionario Walter Kendall Myers y su mujer Gwendolyn, ambos estadounidenses, seguirán tras las rejas mientras se sustancie la causa en su contra.

El juez John Facciola aceptó el argumento de la fiscalía, de que Walter Kendall Myers y su mujer Gwendolyn podrían intentar fugarse si se les otorgaba la libertad bajo fianza.

En respaldo de su alegato, la fiscalía mostró pruebas de que la pareja pensaba ir a navegar por el Caribe en noviembre.

Ambos están acusados de transmitir secretos del gobierno a agentes cubanos por radio de onda corta, por intercambios de carros en el supermercado y al menos en una reunión en persona con Fidel Castro en Cuba.

De ser declarados culpables, enfrentan una sentencia máxima de 17 años de prisión.

Las autoridades estadounidenses dicen que la pareja presuntamente fue motivada por un amor profundo por Cuba y por Fidel Castro.

Walter Kendall Myers, de 72 años, conocido como "Agente 202", y su esposa, Gwendolyn Steingraber Myers, de 71, conocida como "Agente 123" y "Agente E-634", fueron detenidos por la Agencia Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés) el jueves, señaló el comunicado del Departamento de Justicia.

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"La actividad clandestina presentada en los cargos, que se prolongó durante casi tres décadas, es increíblemente grave y debería servir como advertencia a cualquier otra persona en el gobierno de los Estados Unidos", advirtió el texto.

El ex funcionario empezó a trabajar para la diplomacia estadounidense en 1977, y al año siguiente viajó a Cuba tras recibir una invitación de un responsable en la misión cubana en Nueva York.

Aproximadamente seis meses después de ese viaje, los Myers recibieron de nuevo otra visita de ese alto cargo de la misión cubana y, de acuerdo a la investigación, empezaron a espiar para el gobierno de La Habana.

En 1985, este funcionario obtuvo acceso a información clasificada "top secret", y tres años después pasó a la sección de inteligencia e investigación del Departamento de Estado.

Su grado de acceso a información sensible fue incluso aumentado en 1999, según el texto.

Desde 2001 hasta su jubilación en octubre de 2007, Myers fue analista sobre temas europeos en esa sección secreta.

Su esposa trabajaba en un banco local en Washington.

Ambos empezaron a comunicar sus informaciones a sus enlaces cubanos dentro de Estados Unidos mediante una radio de onda corta, según confesaron al FBI.

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