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Vía libre a inyección letal

Vía libre a inyección letal

El Tribunal Supremo de EU negó que el uso de ese método en las ejecuciones viole la Constitución del país.

Respaldo mayoritario

WASHINGTON - El Tribunal Supremo de Estados Unidos negó hoy que el uso de inyecciones letales en las ejecuciones viole la Constitución del país, al rechazar un recurso presentado por dos reos de Kentucky.Los integrantes del máximo tribunal estadounidense rechazaron por siete votos en contra y dos a favor el argumento de que las inyecciones letales infligen un sufrimiento y un dolor innecesarios al condenado que van en contra del rechazo constitucional a la crueldad.

Todas las ejecuciones previstas en Estados Unidos quedaron en suspenso en Estados Unidos después de que el Supremo aceptase en septiembre pasado el caso planteado por los reos de Kentucky.

Lo que estaba en discusión no es la constitucionalidad de la pena de muerte, un asunto sobre el que el Supremo ya se pronunció hace décadas, sino si el método más común de ejecución viola la Octava Enmienda de la Constitución, que prohíbe la crueldad en el tratamiento de las personas.

Treinta y cinco de los 36 estados que reinstauraron la pena de muerte en 1977 emplean diferentes combinaciones de los tres mismos compuestos químicos para sus ejecuciones por inyección letal.

Kentucky emplea el compuesto tiopental sódico, un anestésico poderoso que deja inconsciente al reo, al que luego se le administra pancorio, que paraliza los músculos, y finalmente potasio, que detiene el corazón.

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Argumentos de los opositores

Los opositores a este método aducen que si el primer compuesto no se administra de manera eficaz, el segundo induce una sofocación y parálisis consciente aterradoras, y el tercero causa un terrible dolor ardiente mientras avanza por las venas.

Los dos reos que presentaron la petición al Supremo no estaban solicitando el perdón de la pena capital, sino que se les administrara una sola inyección, un barbitúrico, que no causa dolor pero sí la muerte.

En caso de que no se atendiera su petición, pedían que las autoridades del Estado aumentarán los sistemas de control para asegurarse de que las inyecciones habían sido preparadas de manera correcta.

Desde que se reimplantó la pena de muerte en Estados Unidos en 1977, se han producido 1,099 ejecuciones.

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