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Price es el primer juez republicano estatal que se opone a la pena capital.

Un juez republicano se opone a la pena de muerte en Texas

Un juez republicano se opone a la pena de muerte en Texas

Aseguró que su opinión es resultado de su propio pensamiento tras presidir tres juicios de pena capital.

Price es el primer juez republicano estatal que se opone a la pena capital.
Price es el primer juez republicano estatal que se opone a la pena capital.

El juez Tom Price de la Corte de Apelaciones Criminales de Texas se pronunció contra la pena de muerte, en una muestra de que el apoyo a ese castigo podría estar erosionándose incluso en el sistema judicial de la entidad.

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"Le he dado una sustancial consideración a la conveniencia de pena de muerte como forma de castigo para quienes cometen homicidio capital y ahora creo que debería ser abolida", escribió Price, de extracción republicana.

El juez, uno de los nueve que integran la Corte de Apelaciones, explicó que su opinión "es resultado de mi proceso de pensamiento, tras haber presidido tres juicios de pena de muerte y decidido innumerables cuestiones relacionados con homicidio capital".

Price es el primer juez republicano estatal que se opone a la pena capital, dijo Kristin Houle, directora ejecutiva de la Coalición de Texas para Abolir la Pena de Muerte.

Houle dijo que la noticia del cambio de opinión de Price es una enorme noticia para la comunidad que se opone a la aplicación del castigo capital.

"Yo me emocioné al ver la fuerte declaración del juez Price en apoyo a poner fin a la pena de muerte", indicó.

Rechazan suspender ejecución

La declaración del juez se produce luego que la Corte de Apelaciones rechazó por seis votos contra tres posponer la ejecución de Scott Panetti, un reo diagnosticado con esquizofrenia que está programado para morir el próximo tres de diciembre.

Agonía de dos horas de reo tras recibir inyección letal /Univision

La abogada de Panetti, Kathryn Kase, pretendía ganar tiempo para lograr una revisión del caso y demostrar que el condenado no está capacitado para entender lo que sucede y por lo tanto no debe ser ejecutado, como dice la ley.

Panetti, de 56 años, asesinó en septiembre de 1992 a sus suegros y secuestró a su esposa y a su hija de tres años en Fredericksburg (Texas), pero fue detenido horas después del crimen, unos hechos que el condenado achacó entonces a su alter ego, “Sarge”.

Durante su juicio, en 1995, Panetti se defendió a sí mismo disfrazado de vaquero y pidió llamar a más de 200 supuestos testigos, entre ellos al presidente John F. Kennedy, al papa Juan Pablo II y a Jesucristo.

Desde entonces ha sido hospitalizado por psicosis y delirios en múltiples ocasiones, según reveló Efe.

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El caso de Panetti ha despertado un interés especial en el país. Decenas de médicos, religiosos y abogados liderados por Asociación Psiquiátrica Estadounidense, solicitaron a principios de mes al gobernador de Texas, Rick Perry, así como a la Junta de Indultos y Libertad Condicional, clemencia para el condenado.

Por el momento éste es uno de los últimos recursos que le queda a Panetti para evitar la inyección letal, ya que el gobernador aún no se ha pronunciado.

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