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El tanquero Exxon Valdez.

Se cumplen 25 años del derrame del Exxon Valdez

Se cumplen 25 años del derrame del Exxon Valdez

Pasados cinco minutos de la media noche del 24 de marzo de 1989, el petrolero Exxon Valdez encalló en Alaska.

El tanquero Exxon Valdez.
El tanquero Exxon Valdez.

Fue la peor tragedia ambiental en Estados Unidos hasta el derrame de BP en el Golfo de México en el 2010.

Pasados cinco minutos de la media noche del 24 de marzo de 1989, el petrolero Exxon Valdez colisionó con el arrecife Bligh, en Alaska, causando hasta ese momento uno de los derrames más grandes de la historia. La nave recién había salido del puerto cargado con 1.26 millones de barriles de crudo. Un cuarto de siglo después todavía persisten los daños en una zona única en especies y recursos marinos.

Alaska todavía no se recupera. 25 años más tarde el petróleo derramado por el Exxon Valdez sigue siendo "casi tan tóxico" como en 1989, coindicen ecologistas, pescadores y especialistas en vertidos citados por la agencia Efe.

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"El daño persiste", dijo en una rueda de prensa Rick Steiner, quien ha participado en la campaña para la recuperación de la costa de Alaska después del gigantesco derrame.

A la fecha Exxon Mobil ha gastado unos $ 2.000 millones para limpiar la zona dañada y se ha recuperado menos del 7% del crudo, según Steiner. Las gélidas temperaturas de Alaska dificultan la disolución del petróleo, dice el especialista.

El Oil Spill Trustee Council, un organismo oficial integrado por tres representantes del estado de Alaska y tres del Gobierno federal, coindicen con la opinión de Steiner.

"Una de las revelaciones más sorprendentes de la investigación financiada por el Trustee Council en los últimos diez años es que la persistencia del petróleo (...) es casi tan tóxica como lo era en las primeras semanas tras el derrame", publicó lel grupo en su página web.

El gigantesco derrame se produjo cuando el Exxon Valdez encalló en la bahía de Prince Williams.

La tragedia de Alaska sólo ha sido superada por el derrame causado por un pozo de la compañía británica BP en el Golfo de México en 2010.

Entre las principales víctimas del derrame del Exxon Valdez se cuentan las ballenas orcas AT1, una manada genéticamente exclusiva de Alaska en serio peligro de extinción al haber muerto todas sus hembras.

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El pescador Dune Lankard, de la tribu indígena Eyak, dijo que la "forma de vida de pesca salvaje desapareció de la noche a la mañana" tras el derrame. Los bancos de salmones salvajes y arenques "nunca se han recuperado del todo" y lamentó el que "una parte del océano" muriese aquel Viernes Santo de 1989.

Greenpeace dice en una de sus páginas de internet que el Exxon Valdez provocó el mayor desastre ambiental de Estados Unidos, similar al causado por el Prestige en 2002 o el que ocurrió en el Golfo de México en 2010.

El grupo ecologista conmemoró el aniversario en Noruega, donde 14 activistas de siete países escalaron la plataforma petrolífera West Alpha y desplegaron una pancarta con la leyenda “No queremos un Exxon Valdez en el ártico ruso”.

Según la publicación, aquella fatídica noche se vertieron al mar 11 millones de barriles de petróleo crudo que afectaron 1.300 millas de costa. Agrega que las consecuencias ambientales fueron catastróficas para muchas de las especies y hábitats, así como para las personas de la zona, que se dedicaban predominantemente a la pesca.

“Tras un vertido de esas características, la posibilidad de que la zona se recupere es muy pequeña, de hecho así lo reconoce el propio Consejo creado por la empresa para la gestión del vertido”, dijo Greenpeace.

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