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El legislador republicano John Boehner, uno de los impulsores de la ley para revocar la reforma de salud.

Revocar es malo para la salud

Revocar es malo para la salud

Revocar es malo para la salud

El legislador republicano John Boehner, uno de los impulsores de la ley...
El legislador republicano John Boehner, uno de los impulsores de la ley para revocar la reforma de salud.

En manos de los legisladores

Hasta ahora los Republicanos en la Cámara de Representantes están manteniendo su promesa. Bueno, más o menos. Se comprometieron a revocar la nueva Ley de Reforma de Salud aprobada por los Demócratas y firmada por el presidente Barack Obama, pero no será tan fácil.

En su primer esfuerzo para hacer que la revocación fuera aprobada, 242 congresistas Republicanos y tres del partido Demócrata votaron a favor mientras que 189 votaron en contra. Pero ese voto resultó ser más bien simbólico, ya que no tienen los votos necesarios para su aprobación en el Senado e incluso si lo tuvieran el Presidente Obama dijo que la vetaría.

Así que ahora tal vez los Republicanos se dan cuenta que tomar la delantera no significa que tienen el control total.

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Una de las principales críticas del pueblo americano es que el partidismo extremo en el Congreso los hace ineficaces. Eso tiene que cambiar y, les guste o no, ambas partes van a tener que trabajar juntos en los próximos dos años para el bien del país. Un buen comienzo seria reanudar el debate sobre la Reforma de Salud.

Una señal en dirección positiva es que en ambas partes hay quienes creen que podría haber un término medio. Por ejemplo, algunos Republicanos han dicho que apoyan ciertas partes de la controvertida ley.

Muchos creen que es una buena idea crear subsidios para un seguro especial para las personas con condiciones médicas que se les ha negado la cobertura de las compañías de seguros. También coinciden en que los adultos jóvenes deben ser cubiertos por el plan de seguro de sus padres hasta la edad de los 26 años.

Por otro lado, algunos Demócratas han expresado estar abiertos a la idea de volver retomar partes de la ley y tal vez ajustar algunos términos. Sin embargo, señalan que los Republicanos no han llegado a la mesa con un mejor plan. Entre ellos esta el congresista Xavier Becerra, vice-lider del Caucus Demócrata. “Durante 12 años tuvieron el control del Congreso. Durante seis años tuvieron a un presidente Republicano con quien trabajar”, dijo Becerra.

Por lo mucho que ambas partes dicen que quieren hacer lo mejor para el pueblo estadounidense y para el bien de la economía, la realidad es que la mayoría de ellos estarán buscando lo que será lo mejor para su reelección.

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Lo más valioso para los congresistas durante los próximos meses serán las encuestas de opinión pública. Hasta ahora, las encuestas han mostrado una fuerte oposición a la ley de reforma de salud, pero algunos de ellos varían cuando se les pregunta acerca de si la reforma debe ser derogada o modificada. Tal vez eso explica por qué los Republicanos quieren cambiar el texto de derogar a reemplazar.

Una nueva encuesta de Rasmussen Reports muestra que el 55 por ciento de posibles votantes están a favor de derogar la ley de salud, mientras que el 40 por ciento se opone. Las principales áreas o preocupación parece ser el temor de que la ley aumentariá el presupuesto federal, que el costo de la atención de salud va a subir y que la calidad de atención empeorara.

Una encuesta de Associated Press muestra una reacción un poco diferente. Cuando se le preguntó lo que el Congreso debería de hacer acerca de la ley, el 43 por ciento dijo que la ley debe ser modificada. Sólo el 26 por ciento de los encuestados querían que el Congreso derogará la ley por completo.

Entre los hispanos el movimiento para derogar la ley es particularmente preocupante. Los latinos en EU tienen mayores niveles de obesidad, diabetes y enfermedades cardíacas que otros sectores de la población. Las mujeres latinas tienen el doble de probabilidades de tener cáncer de cuello uterino que las mujeres blancas. Uno de cada tres latinos carecen de seguro de salud y la nueva ley permitiría a 9 millones para obtenerlo.

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Nuestra salud está en manos de nuestros legisladores en Washington. Mientras que continué el debate de cómo lidiar con la derogación de la ley de reforma de la salud, esperemos que se den cuenta de que es una decisión de vida o muerte y no una de supervivencia de sus propias carreras políticas.

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