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¿Que harán republicanos y demócratas con el país si ganan?

¿Que harán republicanos y demócratas con el país si ganan?

Los dos partidos que dominan la política estadounidense tienen visiones marcadamente opuestas sobre cómo gobernar el país luego de las elecciones legislativas de noviembre.

Lo que le espera a EU

WASHINGTON, DC - Los dos partidos que dominan la política estadounidense tienen visiones marcadamente opuestas sobre cómo gobernar el país luego de las elecciones legislativas de noviembre.

Los republicanos prometen reducir el tamaño del gobierno, recortar los impuestos y revertir las leyes de reforma de salud y de estímulo económico.

El presidente Barack Obama y los demócratas quieren reducir los impuestos de la clase media, gastar más para estimular la economía y cortar el éxodo de empleos estadounidenses al extranjero.

Radicalmente opuestas

El Partido Republicano publicó el jueves "Una Promesa a Estados Unidos", un manifiesto de palabras duras que promete devolver el gobierno al pueblo, hacer cortes profundos al gasto público y reorientarlo a la defensa y las reducciones de impuestos. Es una lista de prioridades para los próximos dos años radicalmente diferente de la del oficialismo.

A menos de seis semanas de las elecciones legislativas, los dos partidos salen a hacer promesas y los votantes pueden ver cómo es que cada uno de ellos pretende cambiar al país.

Aún así, muchas de las promesas son vagas y la realidad detrás de la retórica encendida es que podría haber pocos cambios luego del 2 de noviembre.

Los republicanos se aprestan a aumentar en forma sustancial su bancada en el Congreso, quizás lo suficiente como para controlar la cámara baja y para reducir el margen del oficialismo en el Senado.

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Si los demócratas logran retener el poder, sus mayorías casi con seguridad resultarán seriamente debilitadas, por lo que tendrán poca capacidad de maniobra para llevar a buen puerto las iniciativas aún no conseguidas de su temario. Estas incluyen la reducción de las emisiones carbónicas y la legalización de millones de inmigrantes indocumentados.

Estancamiento legislativo

De cualquier manera, se puede esperar un estancamiento legislativo, con la oposición dispuesta a frenar cualquier iniciativa de Obama, desde el presupuesto a la reforma migratoria. Las amenazas de veto podrían volverse frecuentes y ningún partido tendría suficientes votos como para imponer grandes proyectos.

Las mayores diferencias están en el gasto público y los impuestos. Los republicanos quieren hacer permanentes todos los recortes de impuestos del ex presidente George W. Bush, lo que costaría unos $4 billones en 10 años. Y quieren agregar nuevas reducciones, incluida una deducción del 20 por ciento a las empresas pequeñas.

Los demócratas proponen mantener las imposiciones en sus niveles actuales para los individuos que ganan hasta $200,000 y las familias con ingresos de hasta $250,000, pero aumentarían las de personas adineradas y algunas empresas pequeñas en enero. Su plan costaría 3 billones.

El oficialismo también propone recortes de impuestos por inversiones a las compañías de menor tamaño. Además, impondría multas fiscales a las empresas que trasladen puestos laborales o fábricas a otros países y ofrecería ventajas impositivas a las que traigan empleos de regreso a Estados Unidos.

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Puntos sin claridad

En el rubro gasto, los republicanos dicen que quieren volver a los niveles del 2008, aunque dejarían intactos los presupuestos destinados a tres bloques de votantes clave: los ex combatientes, los jubilados y los militares. Congelarían los proyectos de estímulo y limitarían los gastos futuros, aunque no hablan de prohibir las erogaciones en proyectos que cada legislador busca para su distrito, una práctica largamente cuestionada del Congreso.

No está claro cuánto se ahorraría con esas medidas. La mayor parte de los $814,000 millones del paquete de estímulo ya se gastó. El Partido Republicano calcula que recortaría unos $100,000 millones por año, pero los expertos en presupuesto dicen que el total sería mucho menor.

Los demócratas, por su parte, quieren más gastos para darle impulso a una lenta recuperación económica. Obama propuso un plan de carreteras, ferrocarriles y aeropuertos por $50,000 millones y un nuevo banco de infraestructura que pagaría los proyectos futuros.

 A los votantes les dan igual

Los votantes estadounidenses desdeñan casi por igual a los demócratas como a los republicanos, cuyo partido podría recuperar la mayoría en ambas cámaras del Congreso durante las elecciones de noviembre, según una encuesta realizada por The Associated Press-GfK.

Los demócratas, sin embargo, enfrentan un problema aún mayor cuando tratan de explotar la impopularidad de los republicanos y de advertirle a la ciudadanía que no les permitan controlar el Congreso.

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Esto se debe a que las personas que rechazan a los demócratas parecen estar más dispuestas a votar en más cantidad que quienes disienten con los republicanos.

Resultados del sondeo

De acuerdo con el sondeo realizado este mes, el 60 por ciento de los entrevistados rechaza el trabajo que están haciendo los demócratas en el Congreso, aunque el 68 por ciento de los entrevistados también desaprueban el desempeño de los republicanos.

Mientras el 59 por ciento de los que respondieron se mostraron insatisfechos con la manera como los demócratas están manejando la economía, el 64 por ciento criticó el trabajo de los republicanos sobre este mismo tema.

Un poco más de la mitad de los entrevistados expresaron puntos de vista desfavorables para cada partido.

La mayoría opina que el presidente Barack Obama no está cooperando lo suficiente en el tema de la economía, pero todavía más personas acusan a los republicanos de lo mismo.

El ex presidente George W. Bush y la ex candidata a la vicepresidencia Sarah Palin --los dos únicos republicanos que fueron contemplados por la encuesta AP-GfK-- fueron vistos de manera negativa por más de la mitad de los entrevistados, cifras peores que las que obtuvo el presidente Obama. Además, la gran mayoría culpa más a Bush que a Obama por la recesión económica.

Ligera ventaja republicana

A pesar de los resultados negativos de los republicanos, los votantes registrados se dividieron casi por igual cuando se les preguntó sobre el candidato al qué apoyarán. Esto significa una ligera ventaja republicana entre los posibles votantes, pues los simpatizantes de los republicanos han expresado un mayor interés en salir a votar en las elecciones del 2 de noviembre.

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La explicación de todo esto, según un experto de ciencias políticas que ha estudiado el comportamiento de los votantes, es que los estadounidenses no ven las elecciones como una decisión entre dos futuros que compiten entre sí, tal como lo desean los demócratas.

En cambio, los votantes tienden a enfocarse más en el presente, lo que ahora significa una amplia insatisfacción en el trabajo que han realizado tanto Obama como el Congreso de mayoría demócrata para rescatar a la economía, dijo Morris Fiorina, profesor en la Universidad de Stanford.

El descontento tiene consecuencias

Como reflejo a ese descontento, el 54 por ciento de las personas que se oponen firmemente a los demócratas en la encuesta expresaron asimismo un fuerte interés en las elecciones, en comparación con sólo el 40 por ciento de los entrevistados que tuvieron puntos de vista negativos sobre los republicanos.

Seis de cada 10 entrevistados expresaron un enorme interés en las campañas y afirmaron que su voto en noviembre indicará su oposición al gobierno de Obama. Sólo cuatro de cada 10 aseguraron que mostrarán su apoyo al presidente con su voto.

En general, el 49 por ciento de los que simpatizan con su candidato republicano al Congreso se mostraron muy interesados en las elecciones, en comparación con sólo el 39 por ciento de los que simpatizan con los demócratas en sus elecciones locales.

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La encuesta AP-GfK fue realizada por la empresa GfK Roper Public Affairs & Corporate Communications del 8 al 13 de septiembre y se efectuó con llamadas telefónicas a 1,000 personas adultas elegidas al azar. El margen de error de la muestra es de más o menos 4.2 puntos porcentuales.

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