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Pizza a un vagabundo

Pizza a un vagabundo

El legado de Philip Workman, condenado a muerte y ejecutado en Tennessee por asesinato, se cumplió con creces.

Multiplicación de pizzas

WASHINGTON - Philip Workman, condenado a muerte y ejecutado el miércoles en Tennessee por asesinato, dejó un legado de pizza para todos los vagabundos que malviven alrededor de la prisión de Nashville, en la que pasó los últimos días de su vida.

En realidad, pidió pizza sólo para uno, pero la generosidad de los vecinos de Nashville, hizo que las pizzas se multiplicaran hasta alcanzar a cientos de vagabundos.

En lugar de cumplir con la tradición de pedir el menú de su última cena, este hombre de 53 años solicitó a las autoridades que dieran su cena, una pizza vegetal, a uno de los vagabundos de la zona.

Pero se le negó el deseo porque, según informa hoy la cadena de televisión CNN, la prisión no hace obras de caridad.

La negativa saltó a las noticias locales y fue escuchada por Donna Spangler, de 55 años, quien se puso manos a la obra.

Llamó a sus amigos e inició una colecta que rápidamente alcanzó los $1,200 dólares, con los que se compraron 150 pizzas que se enviaron al albergue más cercano.

"Philip Workman estaba intentando hacer una buena acción y nadie le iba a ayudar", dijo a la CNN Spangler, que tuvo que pedir ayuda para el reparto masivo de pizzas en la noche del miércoles.

Spangler no estuvo sola en este empeño.

Desde todo el país

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La presidenta de "El Pueblo para el Tratamiento Ético de los Animales", Ingrid Newkirk, escuchó la noticia sobre la petición del condenado y acto seguido pidió 15 pizzas vegetales para el albergue.

Las pizzas llegaron también de otros puntos del país, como Mineápolis, en Minnesota, donde una estación de radio donó 17. Como los vagabundos ya tenían suficiente, las pizzas llegaron a un centro de jóvenes con problemas que acoge a más de 260 adolescentes que, desde luego, dieron buena cuenta de ellas.

"Esto muestra a la gente que acude al centro que realmente hay alguien ahí fuera que piensa en ellos", dijo un empleado del albergue de Nashville, Marvin Champion, a la CNN.

Ahora tienen pizza para varios días, según explicó Champion, que confesó saber de lo que hablaba porque él mismo había sido vagabundo durante una época de su vida.

Lo cierto es que la ayuda de personas que sí se preocupan, sirvió para que cientos de "sin techo" cenaran caliente la noche del miércoles.

Workman murió poco después tras recibir la inyección letal con la que cumplió su condena por asesinato. Pero su memoria estará viva durante mucho tiempo, al menos, entre los vagabundos de Nashville.

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