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Pedigrí presidencial del tren de Obama

Pedigrí presidencial del tren de Obama

El tren fue durante décadas el principal medio de transporte de los presidentes de EU, tiene un especial pedigrí.

El encanto del convoy escogido por Barack Obama para llegar a la

capital estadounidense es innegable. Construido en 1939, el Georgia

300 guarda toda la apariencia de uno de los vagones que recorrían a

principios de siglo el inmenso territorio estadounidense de costa a

costa, en lo que fue el máximo esplendor del ferrocarril.

No obstante, las comodidades de este mismo tren, utilizado antes

por Jimmy Carter, George Bush padre y Bill Clinton, corresponden al

siglo XXI. El vagón presidencial está blindado y equipado con una

cocina, dos salas de estar y un pequeño dormitorio.

El convoy, construido por la compañía Pullman Standard, pintado

de azul y con una banda blanca, cuenta con una de las cabeceras

clásicas de los años 30, con un pequeña plataforma en un extremo que

permite al presidente, cuando la velocidad aminora, salir a saludar.

Así lo hizo hoy Obama en el recorrido simbólico entre Filadelfia

y Washington, a semejanza de como hizo hace 150 años su predecesor

favorito, Abraham Lincoln, del que se confiesa un ávido estudioso y

con el que ya se le han establecido muchos paralelismos.

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El recorrido que ha hecho hoy Obama, de 220 kilómetros, no sólo

es un homenaje a Lincoln, sino al propio tren como medio de

transporte presidencial, pues en un país de la extensión de EU, la

comunicación terrestre hubiera sido imposible en los siglos XIX y XX

sin el desarrollo del ferrocarril.

La era del tren en la política de EU fue inaugurada por el

presidente William Henry Harrison, en 1841 pero realmente fue

Lincoln el primero en llegar a Washington en tren, para su

investidura en 1861.

Tristemente también fue el tren el que devolvió su cadáver a

Illinois tras su asesinato en 1865, en un viaje fúnebre que se

convirtió en una gran despedida para el presidente número 16 de

Estados Unidos.

No fue el único. Parte del recorrido ferroviario que hizo hoy

Obama es el mismo que siguió el tren funerario de Robert F. Kennedy

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tras ser asesinado en 1968, un siglo después.

El ascenso de otros mandatarios hubiera sido impensable sin la

utilización del tren. A Franklin Delano Roosevelt, la poliomelitis

le dejó postrado en una silla de ruedas, pero ello no impidió que

recorriera todo el país haciendo campaña, estación en estación, y

sin apearse del tren.

Según sus estudiosos, en los doce años que Roosevelt estuvo en la

Casa Blanca, realizó un total de 400,000 kilómetros en tren.

También su sucesor, Harry Truman, hizo del tren su principal

aliado. En 1948, pasó los tres últimos meses de su primer mandato a

bordo de un convoy especial que recorrió un total de 28 estados,

haciendo campaña.

Pero de todos los trenes presidenciales, el elegido hoy por Obama

tiene un especial protagonismo. En las elecciones de 2004, fue

utilizado por el candidato demócrata John F. Kerry y su compañero de

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papeleta, John Edwards, para hacer campaña desde Saint Louis hasta

Kingman, en Arizona.

También Obama lo había utilizado antes, dado que viajó a bordo de

él en Pensilvania días antes de las primarias en este estado, en el

pasado mes de abril.

Durante varias décadas, estuvo en funcionamiento diariamente,

uniendo las ciudades de Nueva York y Nueva Orleans, hasta que fue

comprado en 1949 por la compañía Georgia Railroad, que lo remodeló y

le dio el aspecto "retro" que tiene hoy.

Ahora, el convoy, adquirido mas tarde por John H. "Jack" Heard,

sólo sale de los talleres en ocasiones especiales.

La investidura del primer presidente afroamericano del país,

desde luego, es una de ellas.

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