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Obama presiona por la reforma de salud mientras los republicanos dicen que es muy riesgosa

Obama presiona por la reforma de salud mientras los republicanos dicen que es muy riesgosa

Los proyectos de reforma no cumplen la expectativa del presidente Obama de frenar el dañino aumento del gasto.

Afecta a todos

WASINGTON, DC - El presidente estadounidense, Barack Obama, exhortó al Congreso a aprobar su reforma de salud, argumentando que estaba en juego la estabilidad de la economía de Estados Unidos."Este es un asunto que afecta la salud y el bienestar financiero de cada uno de los estadounidenses y la estabilidad de toda nuestra economía", afirmó Obama.

El martes, los líderes demócratas de la Cámara de Representantes presentaron un plan de 1,000 páginas para revisar el sistema de salud estadounidense, una de las metas legislativas de Obama.

Obama quiere que el Congreso apruebe su reforma del sistema de salud para finales de este año y así cumplir con la promesa clave de su campaña: brindarle seguridad médica a los 46 millones de estadounidenses (un 15% de la población) que no poseen ninguna cobertura de salud.

"No podemos continuar aferrándonos a las prácticas de la industria de la salud que están estafando familias y disminuyendo los negocios estadounidenses, los grandes y los pequeños", expresó el presidente.

"Por eso hoy exhorto a la Cámara de Representantes y al Senado, a aprovechar esta oportunidad y votar por la reforma que le brinda al pueblo estadounidense la mejor cobertura médica al menor precio; esto influye en las compañías aseguradoras, fortalece los negocios y finalmente les brinda a las familias las opciones que necesitan y la seguridad que se merecen", dijo Obama.

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Republicanos acusan

El Partido Republicano acusó el lunes al presidente Obama de practicar un "experimento riesgoso" con su proyectada reforma al sistema de salud y dijo que la propuesta perjudicará a la economía y hará que millones de estadounidenses pierdan su cobertura médica.

El presidente del partido opositor, Michael Steele, dijo también en el Club Nacional de Prensa que Obama, la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi y los titulares de comisiones clave del Congreso forman parte de una "camarilla" que desea aplicar un sistema de salud operado por el gobierno.

"El grupo Obama-Pelosi quiere comenzar a crear un sistema de salud cerrado y colosal donde Washington decida. Los republicanos quieren y apoyan y sistema de salud abierto donde los pacientes y los médicos tomen las decisiones", afirmó Steele.

Obama ha expresado en varias ocasiones que no favorece un sistema de salud manejado por el gobierno. El proyecto de ley que toma forma en la Cámara de Representantes prevé que las empresas privadas de seguros hagan competencia al gobierno en la venta de coberturas médicas.

Campaña millonaria

En forma paralela, el sector de los seguros, que a principios de la década de 1990 impugnó la propuesta del presidente Bill Clinton para el sistema de salud, presentó sus primeros anuncios por la televisión sobre el tema.

La campaña, que con un costo multimillonario es difundida nacionalmente por estaciones de televisión, reitera el apoyo del sector a una reforma que suministre una cobertura universal y su ofrecimiento de cubrir a personas enfermas.

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Los avisos publicitarios no mencionan el firme rechazo de las aseguradoras a la creación de una opción de seguro regida por el gobierno.

Los asesores del presidente Obama pidieron a los críticos de la reforma del cuidado de la salud que aguarden a que el Congreso concluya la elaboración de sus proyectos de ley antes de emitir un veredicto, mientras trascendió que hay cinco planes distintos en análisis.

Los asesores agregaron que están dispuestos a esperar más allá del plazo de agosto impuesto por la Casa Blanca para adoptar decisiones, si eso significa que puede lograrse el respaldo de legisladores recelosos.

Estados Unidos es el único país industrializado que carece de un plan nacional de atención médica pública para sus ciudadanos. Se estima que unos 50 millones de los 300 millones de habitantes del país carecen de seguro de salud.

Promesa electoral

Obama prometió durante su campaña electoral ofrecer atención a la salud a todos sus compatriotas, pero tanto la recesión -la más grave que sufre el país desde la Gran Depresión de la década de 1930- como el descomunal déficit fiscal, dificultan la aprobación de programas nuevos y costosos.

Asesores de la Casa Blanca, así como funcionarios federales, dedicaron el domingo a defender las propuestas de atención a la salud del presidente.

También destacaron que el Congreso no ha redactado un borrador final de la ley destinada a reformar drásticamente los programas de salud. En cambio, dijeron, la oposición republicana, así como algunos demócratas, deben aguardar la iniciativa final de ley.

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"Hay básicamente cinco diferentes planes en el Congreso en la actualidad y hay una variedad de maneras" de implementar el plan de salud, dijo el domingo la secretaria del departamento de Salud y Servicios Humanos, Kathleen Sebelius.

La funcionaria intentó así calmar a nerviosos legisladores cuyas reelecciones dependen de ese proyecto de ley.

Por otra parte, funcionarios del gobierno dijeron que aún cuando tienen el objetivo de presentar el proyecto de ley en agosto, tal vez sería necesario demorarlo algunas semanas más, a fin de allanar diferencias.

Aumentará el gasto

La semana pasada, la Oficina de Presupuesto del Congreso, advirtió que los proyectos de reforma de salud de los demócratas no cumplen la expectativa del presidente Barack Obama de frenar el dañino aumento del gasto, con lo que reforzó así los argumentos de los críticos, quienes dicen que el nuevo sistema traerá más problemas financieros.

El director de la oficina, Douglas Elmendorf, divulgó esta estimación mientras los demócratas de la Cámara de Representantes buscaban aprobar en comités de la Cámara Baja un proyecto de ley sin apoyo republicano, y un pequeño grupo de senadores buscaba un acuerdo que tuviera apoyo de ambos partidos.

Los senadores informaron el jueves por la noche que las conversaciones bipartidarias avanzaban con firmeza en la búsqueda de un acuerdo que bajara los costos, pero aún llevaría más tiempo allanar los temas más controvertidos.

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Esto significaría que no se cumpliría el plan de Obama de que el proyecto se vote en ambas cámaras antes de agosto.

"Creo que sería prudente que el presidente sea paciente y nos dé la oportunidad de trabajar", dijo la senadora republicana Olympia Snowe, de Maine, que participa en las conversaciones organizadas por el presidente del Comité de Finanzas, Max Baucus, demócrata de Montana.

"No creo que nos debamos atener a un calendario que no es realista", dijo Snowe, quien agregó que si el Senado vota el proyecto en septiembre permitiría terminar la ley antes de fin de año.

Difícil votación

Baucus dijo que está "bastante confiado" en que el grupo está "progresando mucho" y podría terminar pronto.

Desde el comienzo del debate sobre la reforma, Obama insistió en que ésta tiene que frenar el rápido crecimiento de los costos que amenaza los presupuestos del gobierno, las empresas y las familias.

Sin embargo, ante una pregunta del presidente del Comité del Presupuesto del Senado, Kent Conrad, demócrata de Dakota del Norte, de si la reforma que se está diseñando reduciría los costos, Elmendorf dijo que "la curva se está elevando" con el proyecto en su estado actual.

"En la legislación sobre la que se ha informado, no vemos el tipo de cambios fundamentales que serían necesarios para reducir la trayectoria del gasto federal en salud en un monto significativo", dijo.

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"Al contrario, la legislación expande en forma significativa la responsabilidad federal sobre los costos del cuidado de la salud".

El funcionario dijo que, aunque la nueva ley no aumentará el déficit federal en los próximos años, los costos a largo plazo seguirán aumentando a un ritmo insostenible.

En parte, la razón es que Obama y la mayoría de los demócratas no aceptan crear un impuesto a los planes de salud más caros. Los economistas concuerdan en que una medida de ese tipo sería un fuerte incentivo para que los individuos y compañías gastaran menos en salud.

Los legisladores buscan elaborar un proyecto de ley que cumpla con la promesa de Obama de reformar el costoso sistema de atención a la salud para abarcar a unos 50 millones de personas que no tienen seguro médico.

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