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Obama insiste con su proyecto de reforma de salud

Obama insiste con su proyecto de reforma de salud

El presidente puso todo el peso de su cargo detrás de una reforma del sistema de salud durante una asamblea en Green Bay.

Cuesta arriba

GREEN BAY, Wisconsin - El presidente Barack Obama puso este jueves todo el peso de su cargo detrás de una reforma del sistema de salud, un gran proyecto que busca ofrecer cobertura médica a decenas de millones de estadounidenses, pero también una empresa ardua y políticamente peligrosa.Es un proyecto contra el cual el ex presidente Bill Clinton (1993-2001) se rompió los dientes y George W. Bush (2001-2009) se contentó sólo con hacerle retoques.

Pese a ello Obama quiere la reforma antes de fines de 2009, en su primer año de presidencia.

"Es una necesidad. Es algo que hay que hacer. No podemos escapar de una modificación a nuestro sistema de salud", dijo.

"El sistema que tenemos nos hace gastar más dinero por persona en Estados Unidos que en cualquier otro país industrial o desarrollado, y sin embargo los resultados que observamos en términos de salud son a menudo peores", explicó.

Obama cuenta con cumplir dos promesas: ofrecer cobertura médica a los 46 millones de estadounidenses que están privados de ella (cerca de 15% de la población); y contribuir a reducir el déficit a la mitad de aquí a 2013, al reducir gastos de salud que, al ritmo actual, absorberán dentro de 10 años la quinta parte de la riqueza nacional.

Pero hará frente a una hidra que fue la causa de la debacle demócrata en las elecciones legislativas de 1994.

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Y otra vez sus adversarios republicanos denuncian una socialización del sistema de salud en momentos en que también critican al gobierno por su tendencia al intervencionismo gubernamental, que consideran inaceptable.

Obama decidió proceder de un modo diferente al de Clinton. Estableció una amplia concertación para tratar de reunir las partes interesadas (políticos, médicos, seguros, etc) y con eso presentarle a los congresistas datos para redactar un proyecto de ley.

Para ello no escatimó poner su capital político al servicio de esta empresa.

Una gran novedad

Este jueves defendió la reforma en Green Bay, Wisconsin, una ciudad ejemplar según la Casa Blanca en el control de los gastos para prestaciones adaptadas.

El lunes debe ofrecer un discurso en Chicago, Illinois, ante la American Medical Association, la organización más grande de médicos.

Sin aparentemente querer imponerla, defiende la idea de un seguro de enfermedad público, lo que sería una gran novedad.

El sistema de salud estadounidense está en gran parte en manos privadas.

Los estadounidenses que tienen un seguro médico de enfermedad lo recibieron en su mayoría a través de la empresa para la que trabajan (privada o pública); otros están cubiertos por un programa público específico según rigurosos criterios (para las personas de edad, los minusválidos, los ex combatientes o categorías de población empobrecida).

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Pero no existe un sistema universal.

La American Medical Association, gran generador de fondos electorales, objeta la creación de un seguro de enfermedad público, argumentando que se corre peligro de aumentar los costos en forma descontrolada.

El dinero está en el corazón del debate. Con déficit récords se plantea la cuestión del financiamiento de una extensión del seguro por enfermedad que podría costar un billón (millón de millones) de dólares.

Pero además de costos y posibles despilfarros, esta idea tan defendida por los demócratas puede ser un riesgo político.

Menos el ala izquierda, otros demócratas, entre ellos varios que se juegan su reelección en las legislativas de 2010, podrían verse tentados a limitar las ambiciones de la reforma.

Sin embargo, "esta va a producirse", dijo la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, al referirse a la reforma, "le dijimos al presidente que tendríamos un texto legal de aquí a fines de julio", prometió.

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