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La iglesia Católica enfrenta una grave crisis a raíz de los abusos de menores por parte de sacerdotes.

No a la impunidad de curas pedófilos

No a la impunidad de curas pedófilos

María Elena Salinas opina que los abusos sexuales por parte de sacerdotes deben ser investigados por la iglesia.

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La iglesia Católica enfrenta una grave crisis a raíz de los abusos de menores por parte de sacerdotes.

Un titular que captó mi atención fue uno que decía: "El Vaticano

denuncia campañas de odio anticatólico".Varios funcionarios de alto

nivel del Vaticano han salido en defensa del Papa Benedicto XVI,

alegando entre otras cosas, que está en la mira debido a su oposición

al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo. Pareciera que

la iglesia está ahora en una campaña propia para encubrir el

encubrimiento.Con todo el respeto que la jerarquía de la iglesia merece, es

sorprendente que ellos quieran que el mundo ignore el hecho de que el

Vaticano ha sabido durante décadas acerca de miles de casos de abuso

sexual por parte de sacerdotes.Tenemos derecho a saber por qué no puso

fin a esa situación y por qué fue encubierta tan claramente.

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Entre los que salieron a defender al Papa está el decano del Colegio de

Cardenales de la Santa Sede.El cardenal Angelo Sodano, quien fue

citado en el periódico del Vaticano L'Osservatore Romano, diciendo que

la iglesia está sufriendo a causa de los sacerdotes pedófilos, pero

añadió que "Benedicto XVI ha pedido disculpas varias veces."

"No es culpa de Cristo que Judas lo haya traicionado. No es culpa de un

obispo, si uno de sus sacerdotes está manchado por irregularidades

graves. Y ciertamente el Papa no es responsable", dijo Sodano.

Sí, Benedicto XVI ha pedido disculpas por los abusos sexuales cometidos

por sacerdotes católicos, y es encomiable que se haya entrevistado

personalmente con las víctimas en el comienzo de su papado.¿Pero pidió

disculpas por no denunciar públicamente los abusos? ¿Ha pedido

disculpas por no tratar de poner fin a los abusos y llevar a los

autores de los crímenes ante la justicia cuando era el cardenal Joseph

Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe?

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Lo que sí sabemos es que en muchas ocasiones la solución a los casos de

abuso era transferir al abusador a otra parroquia, fuera del país si

era necesario. Lo que no sólo no evitó que los abusos se produjeran,

sino que dejó impunes los crímenes del pasado.

He cubierto esta historia ampliamente a través de los años. En el año

2002 visitamos el Center for the Paracletes en Nuevo México, a donde

desde la década de 1960 la iglesia envió a los sacerdotes que se creía

tenían adicción sexual.

Después de que recibieran terapia y asesoría, y

se consideraban rehabilitados, eran enviados a servir en las parroquias

en las diferentes comunidades. Así es como Nuevo México se convirtió en

el estado con la mayoría de los casos de abusos sexuales del clero

contra menores de edad en Estados Unidos.

No es culpa de los obispos si uno de sus sacerdotes está manchado por

graves irregularidades, como dice el cardenal Sodano.

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Pero es su culpa

si la solución es enviar al sacerdote pedófilo a otro lugar donde puede

seguir abusando de niños. "El Papa no es responsable", afirma Sodano.

Como cabeza de la iglesia, el Papa debería asumir la responsabilidad de

todo lo que pasa, bueno o malo. Pero lo más importante es que Benedicto

XVI debería responder por sus actos y omisiones durante las más de dos

décadas que dirigió el departamento encargado de promover la moral y

asuntos de fe.

De hecho, fue el cardenal Ratzinger quien ratificó y

actualizó en el 2001 un documento del Vaticano de los años '60 que

instruyó a los obispos sobre cómo hacer frente a "crímenes de

solicitación".

La nueva versión dio órdenes estrictas para dar a los

casos de abuso infantil un trato directo por parte de la jerarquía del

Vaticano.

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El edicto secreto del Vaticano, según informes periodísticos, ordenó a

los obispos no denunciar los casos de abuso infantil por parte del

clero a las autoridades legales y les pidió que disuadieran a las

víctimas de abusos, a los testigos y los autores para no hablar de

ello, amenazándolos con la excomunión si lo hacían.

No Cardenal Sodano, esta no es una campaña de odio anticatólico. Pedir

al Vaticano que diga la verdad, para detener el encubrimiento y dejar

que se haga justicia, no representa un ataque contra la iglesia.

Abusar

sexualmente de un niño no es sólo una "irregularidad," no es sólo un

pecado mortal o una violación moral que debe tratarse a puerta cerrada

en juicios canónicos. El maltrato infantil es un delito, cuando es

cometido por un sacerdote es una pena, y cuando es encubierto a los más

elevados niveles de la iglesia, es una desgracia.

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