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Niños guatemaltecos en el limbo legal

Niños guatemaltecos en el limbo legal

María Elena Salinas opina sobre las adopciones en Guatemala y la nueva política que entra en vigor el 1 de enero.

Marta, quien prefiere que su verdadera identidad permanezca anónima, es una de miles de personas que viven en Estados Unidos, pero cuyo corazón se queda en Guatemala con los niños que esperan pronto lleguen a ser propios.Pero por ahora la esperanza de brindar su cariño y su hogar a un niño huérfano, quien de otra manera estaría destinado a una vida de soledad en uno de los países más pobres del hemisferio, se ve alterada por una campaña del gobierno en contra las adopciones dudosas.Guatemala es uno de los lugares más populares en el mundo para adopciones. Tanto así, que la industria turística promueve paquetes especiales para futuros padres adoptivos.El largo y complicado proceso en Estados Unidos para adoptar un niño, ha empujado a miles de estadounidenses hacia Guatemala, donde una adopción puede lograrse en un espacio relativamente corto de tiempo y con menos burocracia.Tan sólo el año pasado, 4 mil bebés guatemaltecos fueron adoptados por familias norteamericanas. Sin embargo, el rápido proceso de adopción resultó ser una espada de doble filo.En el ojo de la tormentaRecientemente salió a la luz pública un sombrío panorama en la industria de adopciones guatemalteca por casos de fraude y tácticas inescrupulosas por parte de algunos de los implicados en el proceso: madres cuyos niños han sido arrebatados de sus brazos para nunca más ser vistos, y otras que fueron obligadas a renunciar a sus niños a cambio de dinero.Como resultado, algunas de las adopciones ya en proceso fueron aplazadas, mientras las autoridades en Estados Unidos y Guatemala investigan su legitimidad.Para Marta eso significó tener que presentar una segunda prueba de ADN hecha al niño de 4 años que ella planeó convertir en parte de su familia, y también de la mujer que lo dio en adopción diciendo que era su madre.Los resultados mostraron que la mujer no era la progenitora y ahora un juez debe determinar si el estado agotó todos los medios para hallar a la madre biológica del niño.Sólo entonces se podría proceder la adopción.

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Pero

para muchos padres adoptivos, como Marta, surgió un nuevo y

potencialmente devastador obstáculo: el presidente Oscar Berger propuso

que todas las adopciones hechas por familias estadounidenses sean

frenadas a partir del 1 de enero de 2008.Será entonces, en esa

fecha, cuando entrará en vigor un paquete de nuevas normas basadas en

la Convención de La Haya en materia de adopciones entre países.La

Convención establece pautas internacionales uniformes para adopciones

en las que serán los gobiernos, y no el sector privado, quien supervise

los procesos de adopción.Aunque muchos concuerdan en que las

nuevas reglas podrían, en algunos casos, ayudar a proteger a los niños

y a sus padres biológicos, también harán los procesos de adopción mucho

más complicados para los padres adoptivos.Peligran miles de casosMillares de familias que ya han empezado los procesos están preocupadas de que sus casos sean cancelados.Pero

lo que es más importante, se preocupan por los más de 5 mil niños que

se quedarían en el limbo legal, aunque sus padres biológicos hayan

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cedido sus derechos como padres.El Concilio Conjunto de

Servicios Internacionales para Niños está también preocupado por el

efecto que la decisión del presidente Berger tendría en los huérfanos

guatemaltecos.Por esa razón, lanzó una campaña denominada

'Iniciativa Guatemala 5000', en la que pide a los estadounidenses que

contacten a sus legisladores en el curso de esta semana y les pidan que

apoyen una carta escrita por el concilio y que está dirigida al

gobierno de Guatemala, y también a la UNICEF, en la que pide respetar

las adopciones que ya están en proceso.La nostalgia es grandeHasta que eso suceda, Marta no puede evitar pensar en todos esos niños que ha conocido durante sus viajes a Guatemala.Ella

no puede evitar preguntarse cómo esos pequeños reaccionarían sabiendo

que aquellos a quienes han llegado a ver como a sus padres, podrían

desaparecer de sus vidas.Y, mientras trata de acomodar sus

pertenencias en una maleta empacada con artículos para niños, Marta se

pregunta si ese niño que la llama "mamá" algún día será su hijo.

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