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Miami se desnudó con Tunick

Miami se desnudó con Tunick

Spencer Tunick, quien retrata hombres y mujeres desnudos en distintas partes del mundo, estuvo en un hotel de Miami.

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En la alberca y los balcones

MIAMI BEACH - "No me miren a mí. Miren al océano. Y no sonrían". Y Spencer Tunick comenzó a tomar fotografías sin cesar.

El renombrado artista, conocido por sus "instalaciones" con hombres y mujeres desnudos en distintos lugares del mundo, hizo lo suyo en el Sagamore Hotel en Miami Beach, donde, entre otras cosas, cubrió una alberca con decenas de mujeres tal como Dios las trajo al mundo. En diálogo con Univision Online, Tunick habló de su obra, el medioambiente y su manera de ver el cuerpo humano.

Era ya mediodía y el "lobby" del Sagamore Hotel de Miami Beach estaba repleto de gente. A través de un aviso en su página de internet, Tunick convocó a unas seiscientas personas, hombres y mujeres, para que participen en su instalación.

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Y todas llegaron. ¿El lugar elegido? El patio del hotel, ubicado en la conocida South Beach, sobre la avenida Collins. Tras dirigirse a los participantes a través de un megáfono, comenzó el trabajo con su cámara de 35 milímetros.

Primero, armó una "instalación" en varios de los balcones del patio con solo hombres. Meticuloso, y atento al detalle, Tunick disparó decenas de veces su cámara desde las alturas.

Después, fue el turno de las mujeres, quienes a la voz de "listo" se quitaron la ropa y se dirigieron a la alberca, cada una con un flotador color rosa. Bajo sus órdenes, las mujeres fueron colocadas una al lado de la otra, sobre los flotadores, y apuntando hacia el ojo del artista.

Los participantes representaban un mosaico variado: gordas, gordos, petisos, altas, jóvenes y no tan jóvenes... de todo.

A solas con Tunick

Spencer Tunick tiene 40 años. Y en los últimos años, sus "instalaciones" han parado el tráfico en Buenos Aires, Londres, Montreal, Roma, Caracas y en la Ciudad de México, donde el pasado 6 de mayo retrató a unas 18 mil personas que cubrían el Zócalo, con sus cuerpos desnudos y en diferentes poses, todos cerca el uno del otro.

Su último trabajo fue en el glaciar Aletsh, en Suiza, con 600 participantes, hombres y mujeres.

El recalentamiento de la tierra, ¿es un tema que te preocupa?

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Siempre he sido un contribuyente de Greenpeace y me pidieron colabor con ellos. Siempre he estado en los temas del medio ambiente, en Nueva York y en el mundo. Me preocupa una planta nuclear a 25 millas de mi casa en Nueva York, Indian Point Nuclear Power Plant., que derrama químicos, no es segura.

¿Harías una instalación en la planta?

No sé si haría una instalación allí pero me siento amenazado por esa planta nuclear.

Cuando eras un niño, en Nueva York, ¿qué querías ser de grande?

Quería ser un oceanógrafo y un animador de muñecos de arcilla.

Cuando eras un niño, en Nueva York, ¿qué querías ser de grande?

Quería ser un oceanógrafo y un animador de muñecos de arcilla.

¿Hubo un punto en tu vida donde te distes cuenta de lo que realmente querías ser?

Yo estaba en Nueva York. Fui a una exposición en el barrio SoHo. Y me atrajo todo ese ambiente artístico. Recién comenzaba la década de los noventa.

¿Cuál fue tu primera instalación?

Fue en 1994, enfrente del edificio de las Naciones Unidas (en Nueva York).

Yo trabajaba con retratos individuales con gente en las calles, amigos, gente que conocía en bares o cafés. Y más personas quería participar, pero como yo solo trabajaba los fines de semana, y en los amaneceres, no podía acomodarlos a todos. Así que decidí invitar a todos juntos a un lugar. Y elegí las Naciones Unidas por alguna loca razón. Y la obra quedó hermosa. Ese día 28 personas aparecieron.

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Arrestado

El trabajo de Tunick lo llevó a tener roces con la ley, especialmente en la Gran Manzana.

"Las leyes me favorecen en Nueva York, protegen a los artistas. Pero las autoridades decidieron que las leyes no me protegían, así que me negaban los permisos, y me arrestaron. Si quieren cambiar las leyes, deben ir a Albany (capital del estado). Me arrestaron a pesar de mis derechos de la Primera Enmienda (de la Constitución). Mi abogado presentó varias demandas para defender mis derechos y los de mis participantes"

"No es nada bueno ser arrestado por la policía cuando estás haciendo arte. Lo romántico de esa situación desapareció muy rápidamente después del primer arresto".

¿Cómo ves el cuerpo desnudo?

¿Tu cuerpo? Déjame decirte... ¡¡¡ponte la ropa!!! (risas)

¿Es una expresión de arte?

No hago arte a partir del proceso mismo, lo hago por la inspiración. Mucha gente me da tres horas de su vida, con mucha pasión. Y en esas tres horas, yo tengo que hacer un buen trabajo, frente a la gente, a los museos, al periodismo. El cuerpo como una masa, continuando, extendiéndose en diferentes ciudades, cubriendo escaleras...y ésta masa es como una escultura. Y cuando se extiende sobre un paisaje diferente, es una idea que viaja, se transporta...es como un arte abstracto.

¿Tu próximo proyecto?

Mis próximas instalaciones son a menudo secretas porque convocamos a la gente por medio de anuncios en la prensa. Tenemos una página web desplegada. Solo se hace público un mes antes de la instalación. Pero sí tengo dos anuncios. Se trata de dos exhibiciones en la Ciudad de México que inauguran el 25 y el 27 de octubre, en el Museo de Arte Contemporaneo de la UNAM, y en el Museo de la Ciudad de Mexico. Allí se verá el trabajo que hice en el Zócalo.

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"Una experiencia monumental"

Para la instalación en el Sagamore Hotel en South Beach, Tunick convocó a 600 participantes, quienes se inscribieron a través de Internet. Uno de ellos es Carlos Betancourt, un artista de 40 años.

¿Qué te llevó a participar?

Estar desnudo con otras 600 personas es una idea inusual, un poco distinta. Conozco el trabajo de Spencer desde hace mucho tiempo, es un artista visual. Por ese aspecto, como artista, estoy extremadamente curioso, sobre todo por la dinámica del cuerpo, que se convierte en un color, en una pincelada, y a una escala tan grande.

Yo también trabajo con desnudos, pero lo mío es mucho más íntimo. Pero lo de Spencer, estamos hablando de una experiencia monumental. Con mucha gente desconocida, desnuda. Lo que ha logrado Spencer es romper esas barreras que a veces encierran al arte, porque el arte es muy elitista. Y él ha podido llevar el arte a muchísimas personas.

El dueño del hotel

Martin Taplin es el dueño del hotel. En una breve charla con Univision Online, recordó que el año pasado, Yoko Ono (viuda de John Lennon) realizó un video allí, atraida por las numerosas obras de arte que adornan cada una de sus paredes.

"Mi esposa -aclara Taplin- fue la responsable de que Spencer viniera. Lo contactó, le contó a Spencer del hotel, que es una especie de museo. No lo conocíamos en persona. Y el aceptó".

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¿Usted participaría de la instalación?

No tengo agallas. Pero si ella lo hace, quizás si (dice mirando a su esposa, entre carcajadas).

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