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Mexicanos, aliados peligrosos

Mexicanos, aliados peligrosos

Calderón lamentó el sentir antiinmigrante y dijo que los mexicanos complementan la mano de obra estadounidense.

Visita de trabajo

CAMBRIDGE, Massachusetts - Durante su gira, el presidente mexicano Felipe Calderón subrayó la importancia de las contribuciones de los mexicanos a la economía estadounidense y la urgencia de aprobar una reforma migratoria, pero los analistas no esperan grandes anuncios de esta gira.

En defensa de los inmigrantes

En su primera visita de trabajo a este país desde que asumió la Presidencia en diciembre en 2006, Calderón visitó Nueva York, Boston, hoy Chicago y posteriormente se dirigirá a California. En esta ocasión, se ha saltado Washington deliberadamente.

En Chicago, donde verá a varios cargos electos, se reunirá esta tarde con líderes de la comunidad mexicana en su único acto público en la ciudad de los vientos, donde, como hizo el lunes en Boston, subrayará la idea de que los mexicanos no son "el enemigo", sino un "aliado poderoso".

El hecho de que no visite Washington, según analistas consultados por Efe, tiene su razón de ser.

"Calderón ha dedicado su primer año a consolidar su apoyo doméstico después de una elección muy reñida, y su visita a las comunidades mexicanas en Estados Unidos es el último eslabón en ese proceso", dijo Andrew Selee, director del Instituto de México del Centro Woodrow Wilson en Washington.

"Esta visita demuestra su interés por enfatizar la política doméstica, que incluye a los migrantes, y cuando ya se defina (el ambiente electoral en Estados Unidos), entonces veremos un mayor énfasis en la relación política entre EU y México", agregó.

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Para "consumo interno"

Para Riordan Roett, director del programa de estudios latinoamericanos en la Universidad Johns Hopkins, la visita es "para consumo interno" de México, porque en plena campaña electoral, "hay poco que él pueda hacer para influir en la política" de EU.

En opinión de Roett, "Calderón no va a perder votos en México por no ir a Washington", dada la impopularidad del presidente George W. Bush y, por tanto, su estrategia es correcta: "mostrar solidaridad con los mexicoamericanos y decirle a su pueblo que (la inmigración) será una prioridad cuando pasen las elecciones en EU".

Al solicitar la venia del Congreso mexicano, Calderón explicó que esta gira es parte de una "labor de convencimiento" a favor de una reforma migratoria que beneficie a los indocumentados, la mayoría de ellos de México y Centroamérica.

Y esto está haciendo. Dejar claro, como lo hizo en la Universidad de Harvard, que ni el acoso a los inmigrantes ni el cierre de fronteras resolverán el problema de competitividad de EU.

Poco eco en EU

Los llamados de Calderón tendrán poco eco en Estados Unidos, donde, en estos momentos de campaña, la reforma migratoria parece un asunto sepultado porque, lejos de dar réditos políticos, lo que provoca son dolores de cabeza y tensiones. Por tanto, habrá que esperar.

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El mandatario mexicano está decidido a ir asfaltando el terreno y, según reiteró en Harvard, gane quien gane el 4 de noviembre, su Gobierno trabajará con EU para hacer frente al problema de la clandestinidad.

El que Calderón se dirija sólo a los más de once millones de inmigrantes mexicanos, muchos de los cuales viven en carne propia la separación de las familias por las redadas y deportaciones, es parte de una campaña para consolidarse como defensor de quienes emigran porque no tienen otro remedio.

El presidente mexicano, que se reunió con Bush en marzo del 2007, volverá a verlo en abril, en Nueva Orleans (Luisiana), en el seno de la cuarta cumbre de la Alianza para la Prosperidad de América del Norte (ASPAN), donde repasarán temas de inmigración y seguridad.

"Costosa lucha"

En ese apartado, Calderón insiste en que México sólo ganará una "costosa y prolongada lucha" contra la narcoviolencia, ahora protagonizada por el Ejército, con la ayuda de EU, el país con mayor consumo de drogas en el mundo.

Pero el Congreso aún no ha fijado el voto para la Iniciativa Mérida, una propuesta de $1,400 millones en los próximos tres años para combatir el narcotráfico y el crimen organizado en México y el istmo centroamericano.

Mientras, grupos anti-inmigrantes como los "Minutemen" continúan una campaña mediática en Estados Unidos para exigir al próximo jefe de la Casa Blanca una mano dura contra ellos.

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Por su parte, el gobernante mexicano espera que su próximo colega no sólo esté convencido de las contribuciones de los mexicanos al tejido social, económico y cultural de EU, sino que reactive, y pronto, el plan para una reforma migratoria integral.

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