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Los rescatistas pierden las esperanzas en Washington

Los rescatistas pierden las esperanzas en Washington

A medida que pasan las horas, hay cada vez menos posibilidades de encontrar sobrevivientes del alud.

La avalanche arrasó con todo en el pueblo de Oso, al noroeste de Seattle. Cuatro días después de la tragedia, el tiempo arrasa con las esperanzas de los rescatistas. Aún hay más de 170 personas desaparecidas.

En la mañana del sábado (hora local), una avalancha de tierra y lodo sepultó en pocos segundos 49 viviendas del pequeño pueblo de Oso, donde viven unas 200 personas y que está a 60 kilómetros (unas 38 millas) al noroeste de Seattle, uno de los principales centros urbanos del país. Al menos 14 personas murieron y 178 están desaparecidas.

Un niño hispano entre desaparecidos de deslave en Washington Univision

La desesperación de los vecinos es tan grande que muchos de ellos se han lanzado a la zona del desastre en busca de sus seres queridos, mientras las autoridades les piden que se alejen de la zona por el peligro que representa.

"Están yendo allí completamente ciegos", advirtió Randy Dobbins, director de Operaciones de Bomberos local.

"Apreciamos lo que están tratando de hacer. Pero, con nuestra mente, tenemos que hacer esto correctamente, o corremos el riesgo de perder más gente. Por favor quédense afuera de esto", pidió en declaraciones a medios locales del estado de Washington.

David Norman, geólogo del Departamento de Recursos Naturales del estado de Washington que viajó hasta la zona del desastre dijo en una conferencia de prensa: “Este es uno de los mayores derrumbes que he visto".

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"En algunas zonas es como la arena movediza", dijo Travis Hots, jefe del Departamento de Bomberos del Condado de Snohomish. "Uno de los rescatistas que está ahí me dijo:  Jefe, a veces se tarda cinco minutos en caminar 40 o 50 pies”, contó a The Seattle Times.

Bomberos y rescatistas mantienen las operaciones de rescate, pero a medida que el tiempo pasa reconocen que las esperanzas de hallar sobrevivientes se desvanecen. Desde el sábado no han rescatado a nadie con vida de la masa de lodo que lo cubrió todo. Solo un perro fue rescatado de entre las ruinas.

Ocho muertos y más de un centenar de desaparecidos después del deslave en Washington

Quinton Kuntz y su familia recorrían lo que quedaba de su casa cuando el llanto de su mascota, Buddy, los sorprendió. No esperaban hallar nada con vida entre tanto horror. Pero Buddy, un labrador color chocolate, resisitió y clamó por sus dueños que lo sacaron de entre los escombros.

Quinton no pudo contener las lágrimas y aunque no han logrado recuperar al gato de la familia, se han puesto en campaña para ayudar a otros vecinos a encontrar a sus mascotas. Ayer hallaron al gato de su tía. La mujer falleció en el deslave.

“La mayoría de nosotros en estas comunidades no creemos que vamos a hallar a nadie con vida”, reconoció con crudeza John Pennington, Director de Manejo de Emergencias del Condado de Snohomish. Pero aclaró: “Soy un hombre de fe y creo en los milagros”.

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