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Lo que ocurre en Egipto está siendo grabado con celulares para que todo el mundo se entere.

Las revoluciones ahora se hacen con celulares

Las revoluciones ahora se hacen con celulares

Las revoluciones ahora se hacen con celulares

Lo que ocurre en Egipto está siendo grabado con celulares para que todo...
Lo que ocurre en Egipto está siendo grabado con celulares para que todo el mundo se entere.

La nueva herramienta

Las revoluciones del siglo 21 se hacen con celulares y se reportan por la internet. Las dictaduras ya no resisten a opositores organizados en twitter y facebook. La censura oficial puede controlar lo que sale en la televisión pero no lo que aparece en internet.

La verdad, nadie sabe a dónde vamos. Pero lo que sí es seguro es que el actual orden político está siendo transformado por las nuevas tecnologías. El deseo de las personas de ser libres, de que los traten justamente y con igualdad, ya tiene como manifestarse. Las revoluciones en México, China, Cuba y Nicaragua se hicieron con armas. Las de hoy, con celulares.

Las revoluciones que hemos visto en Egipto y en Túnez no podrían haber ocurrido hace unos años, cuando la mayoría de sus habitantes no tenían teléfono celular ni acceso a computadoras. Pero ahora los gobiernos del egipcio Hosni Mubarak y del tunecino Ben Ali no pudieron evitar las protestas coordinadas por textos y tweets.

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La tecnología fue el catalizador de un malestar guardado por 30 años en Egipto y 23 en Túnez. Sin celulares e internet esa inconformidad con las dictaduras no podría haberse manifestado.

El mundo está cambiando muy rápidamente. Nueve de cada 10 habitantes en el planeta tienen acceso a un celular. Es decir, 5,300 millones según cifras de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, que depende de Naciones Unidas.

El avance es vertiginoso. Crecí en un México donde había que esperar muchos años para que se instalara un teléfono en una casa. Y mi hijo Nicolás, de 12 años, no se puede imaginar que en mi universidad no había computadoras.

Actualmente hay dos mil millones de personas en el mundo con acceso a la internet, dos veces más que en el 2005. Muchos de ellos son los protagonistas de las revoluciones en Túnez y Egipto. Son revoluciones sin líderes visibles pero con tecnología muy visible.

Otras dictaduras están muy preocupadas de “contagiarse” con lo que está ocurriendo en el mundo árabe. Los principales sitios de internet en China censuraron cualquier búsqueda que incluyera la palabra “Egipto”.  Y Hugo Chávez, reelección tras reelección, se está convirtiendo en el Mubarak venezolano.

La otra revolución es dentro de nosotros mismos. Los celulares "se ha dicho mucho- nos acercan a los que están lejos y nos alejan de los que están cerca.

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Por mucho tiempo me resistí a tener contestador, fax y beeper. Pero me clavé por completo cuando salieron los primeros celulares. Pocas veces me separo del mío. Duerme junto a mí. Lo justifico al decir que quiero estar siempre disponible para mis hijos. Aunque es algo casi adictivo.

No soy el único. Hace poco estaba haciendo fila en un restaurante y ocho de las 17 personas ahí "las conté- estaban usando su celular, a pesar de estar acompañados. El mensaje que estaban enviando era clarísimo: prefiero hablar con alguien que está lejos que con la persona que me acompaña.

Vivo en uno de los países más conectados del mundo. Noventa y tres de cada 100 norteamericanos son dueños de un celular. Cada norteamericano envía, en promedio, 6 mil mensajes de texto por año, según cifras publicadas por el diario USA Today. Hay gente que se siente desnuda si no tiene su teléfono en la mano.

Estamos más conectados que nunca. No hay un solo momento del día en que, de alguna manera, estemos alejados de un aparato electrónico. Pero, al mismo tiempo, vivo en una sociedad muy distraída.

Antes se consideraba una grosería el sacar el celular en una reunión social o de trabajo. Ya no. Es la norma.

El celular es, para muchos, como otra parte de su cuerpo. Y a pesar de las nuevas leyes, todo el tiempo veo a gente usando sus celulares y texteando mientras manejan, igual en Los Angeles y Nueva York que en Miami.

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Nos guste o no, los celulares están generando dos tipos de revoluciones. Una, hacia fuera, tumbando dictadores y gobiernos autoritarios, y otra hacia dentro, cambiando radicalmente la forma en que nos comportamos con los que nos rodean.

Y los dejo, me están llamando en el celular…

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