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Las reflexiones de los afectados por la tragedia de Newtown un año después

Las reflexiones de los afectados por la tragedia de Newtown un año después

Padres, maestros, policías y habitantes de Newtown reflexionan a un año de la tragedia de la primaria Sandy Hook.

La vida cambió para todos

A un año de la tragedia en la escuela de Newtown, Jeremy Richman, padre de una de las víctimas de 6 años, junto con su esposa Jennifer Hensel, han ido reconstruyendo sus vidas.

Avielle era su única hija y han abierto una fundación para honrar su memoria. La Fundación Avielle se dedica ahora a la prevención de la violencia a través de un mejor conocimiento de la salud del cerebro.

"Yo no duermo mucho, trabajo demasiado pero estoy comprometido. Nietzsche decía que los que tienen un 'por qué' pueden soportar cualquier 'como'. y Avielle era mi 'por qué'.  No me importaba lo que yo hiciera en la vida, siempre y cuando Jen y yo estuviéramos criando a una niña feliz y saludable. Ya no tenemos eso, así que ahora mi 'por qué' es otra cosa y tengo que soportar los 'cómo'", asiente Richman.

El reverendo que despidió a varios niños

Mientras tanto el reverendo Robert Weiss, pastor de la iglesia Santa Rosa de Lima, en Newtown, quien ofició los funerales de ocho de los niños muertos en Sandy Hook, dice que espera que la tragedia traiga cambios en la abrumadora violencia que vive la sociedad estadounidense.

"Simplemente no puedo imaginarme cómo 26 vidas inocentes pueden perderse y no cambiar el corazón de este país. He estado en todas partes y la gente aún llora. Yo todavía lloro, simplemente no es correcto. Esperemos que la tragedia al menos cambie algunos corazones y digan 'tenemos que hacer algo para ser mejores y hacer de este un lugar mejor'", añade el reverendo de New Town.

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El oficial que coordinó las donaciones

Michale Kehoe, líder del Departamento de Policía de Newtown, fue uno de los oficiales que respondió a la emergencia. En las semanas siguientes a la masacre trabajó largas horas vigilando a un pueblo inquieto y ayudó a coordinar la ayuda y donaciones que llegaron a la localidad.

Él platica que entre las donaciones llegaron banderas de bases militares del extranjero y aún estas vuelan en el edificio de la policía de Newtown.

"Eramos gente agradecida y estaban tran preocupados por nuestro bienestar. Uno espera que grandes cosas sucedad de vez en cuando, pero fueron sucediendo una tras otra. La generosidad era abrumadora", subrayó Kehoe.

Las autoridades aún se quiebran

Por su parte la consejal principal de Newtown, Patricia Llodra, aún se quiebra cuando habla del tema en privado, pero el día del tiroteo no cedió a sus emociones.

"Yo no podía permitirme desmoronarme porque había cosas por hacer. Tuve que demostrarle a los demás que no iba a ser destruida por esta cosa horrible. Voy a liderar", dijo.

El día de la masacre, los padres de familia se reunieron en la estación de bomberos de Sandy Hook a la espera de noticias. Al gobernador Dannel P. Malloy le tocó la tarea más difícil, pues fue el encargado de dar los nombres de los pequeños que habían sido asesinados.

"El 14 de diciembre, al menos para mí, y estoy seguro que para la mayoría de las personas en Newtown, todo cambió. Y ciertamente han cambiado muchas cosas en el último año, ya sea en el órden público, de las cosas que hablamos o del equipaje que llevamos con nosotros", relató Malloy.

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Centenares de personas se reunieron el jueves en Washington para recordar en una ceremonia a los 20 niños y seis adultos que fallecieron hace casi un año en un tiroteo en una escuela de Newtown (Connecticut, noreste), una masacre que conmocionó a la sociedad estadounidense.

Familiares de las víctimas, habitantes de la pequeña localidad de Newtown y centenares de personas anónimas respondieron a la convocatoria de la Fundación Newtown para rendir un homenaje en la catedral a los que perdieron la vida y al mismo tiempo exigir al gobierno una legislación más estricta sobre el porte de armas.

El 14 de diciembre de 2012, un joven con problemas mentales de 20 años, Adam Lanza, disparó indiscriminadamente en clases y pasillos de la escuela Sandy Hook, matando a niños de entre seis y siete años, así como a seis adultos, antes de quitarse la vida.

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