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La reforma del sistema de salud deja afuera a los 12 millones de indocumentados

La reforma del sistema de salud deja afuera a los 12 millones de indocumentados

Los indocumentados son un testigo mudo del debate sobre el plan de reforma del sistema de salud, que no los contempla.

Controversia

WASHINGTON, DC - En el agitado debate sobre la reforma sanitaria en Estados Unidos, los inmigrantes se han convertido en un testigo mudo, utilizado sin complejos para criticar o justificar los planes del presidente Barack Obama."Los inmigrantes ilegales no estarán cubiertos (por el nuevo sistema de salud). Esa idea nunca estuvo encima de la mesa", declaró Obama el pasado sábado en su discurso radial semanal.

El presidente se refería al aspecto más controvertido del debate, que puede convertirlo en una victoria o derrota personal: la opción de crear un sistema de salud pública nacional.

En uno de los borradores en discusión, presentado en la Cámara de Representantes, se menciona claramente que "nada en este apartado permitirá el pago de subvenciones federales (...) a individuos que no residan legalmente en Estados Unidos".

Ese apartado, critica Robert Rector, experto en migración y temas sanitarios de la conservadora Fundación Heritage, no implica en realidad ningún control.

El proyecto de ley no exige aplicar un programa federal de control de identidad para los extranjeros, conocido como SAVE.

"Es algo sin precedentes en el sistema sanitario estadounidense, básicamente: 'usted no tiene derechos, pero tampoco vamos a comprobarlo'", criticó Rector en un reciente debate organizado en Washington.

Los inmigrantes con menos de cinco años de residencia legal en Estados Unidos no tienen acceso a los dos únicos programas públicos de salud Medicaid (para los pobres) o Medicare (para la tercera edad).

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De los más de 45 millones de personas sin cobertura médica en Estados Unidos, un tercio son inmigrantes.

Gastan menos

Las acusaciones de que los indocumentados serán los principales beneficiarios de la reforma sanitaria han aparecido regularmente en las asambleas populares que han organizado durante el mes de agosto los congresistas para explicar su postura ante el plan.

Sin embargo, la realidad es que los inmigrantes, indocumentados o no, acuden con mucha menos frecuencia a los hospitales que los ciudadanos nativos, y además gastan menos en cobertura médica.

"Los gastos médicos brutos de los inmigrantes fueron aproximadamente entre la mitad y dos tercios de los gastos de los ciudadanos estadounidenses, incluso cuando los inmigrantes estaban totalmente asegurados", según datos de 2003 analizados por Ku Leighton, un experto en reforma sanitaria que publicó sus resultados en la revista American Journal of Public Health.

Las causas son variadas, pero la juventud y el mejor estado de salud de los inmigrantes son las predominantes. Entre los indocumentados (unos 12 millones), es principalmente el miedo a ser detectados, dice este experto.

Una reforma que contenga un plan público de salud no provocaría mucha diferencia entre los inmigrantes.

"La verdad es que los nuevos inmigrantes ilegales no disponen de ningún subsidio que los vaya a ayudar a pagarse un seguro médico", explicó a la AFP.

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En 2006 y 2007, los servicios sanitarios en Estados Unidos (desde hospitales a ambulancias) gastaron $221 millones en servicios de urgencia que no pudieron recuperar, presumiblemente porque sus beneficiarios eran indocumentados.

Eso representa un 0.03% del total del gasto en los hospitales estadounidenses, según Ku.

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