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La NASA cumple 50 años

La NASA cumple 50 años

La agencia espacial de Estados Unidos celebra medio siglo y sigue soñando con la conquista del universo.

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Los primeros pasos

Decía Aristóteles que el mundo supralunar (más allá de la Tierra) estaba formado por una sustancia denominada éter. Esta y otras teorías celestiales surgidas desde tiempos inmemoriales dejan patente la fascinación humana por el universo.

La ciencia, incansable perseguidora de secretos cósmicos, ha encontrado en el interés de los gobiernos la financiación necesaria para sus proyectos. Así nació hace 50 años la NASA, la institución espacial más universal. Valga la redundancia.

Eran tiempos de recelo internacional. Durante la Guerra Fría cualquier éxito del enemigo era un pretexto ideal para igualar y, si se terciaba, mejorar el reto. Así que, tras el lanzamiento del satélite artificial soviético Sputnik en 1957, Estados Unidos reaccionó de forma contundente.

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La primera determinación de la administración Eisenhower fue crear una agencia gubernamental dedicada a la investigación espacial al margen de lo militar.

La NASA (Nacional Aereonautics and Space Administration) vio la luz el primero de octubre de 1958. La agencia echó a andar de la mano del programa Mercury con intención de poner en órbita al ser humano.

La prueba de fuego fue en 1961, cuando Alan Shepard se convirtió en el primer estadounidense en rozar el éter. Le seguirían otros héroes (así se calificaba a estos valientes científicos en busca del enorgullecimiento popular) como John Glenn, Edgar White y David Scott.

El alunizaje

Tras el programa Gemini, llegó el sprint final. El accidente del Apollo 1, que se cobró las primeras tres víctimas de la carrera espacial, supuso un revés para el trabajo de la NASA. Sin embargo, la espera tuvo sus merecidos frutos.

El 20 de julio de 1969 los astronautas Neil Armstrong y Edwin E. Aldrin hicieron historia llegando a la Luna. Una frase para el recuerdo y un acto de implacable hegemonía estadounidense sobre el Kremlin que el presidente Richard Nixon usó para alentar a su pueblo.

Después de aquel "gran salto para la humanidad", la NASA centró sus esfuerzos en sondear con sus ingenios el entorno planetario.

Las Ranger, Pioner y Viking aportaron a la comunidad científica vinculada a la Agencia datos sobre los planetas que nos flanquean. Erigidos como vencedores de la carrera espacial, los estadounidenses lanzaron puentes de colaboración con el otro lado del "telón de acero".

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Fruto de esta fraternidad científica fueron las misiones Apollo-Soyuz y los trabajos conjuntos en la soviética estación espacial Mir.

Carrera científica

La era de los transbordadores comenzó en la década de los 80. La NASA quiso diseñar una nave espacial reutilizable en diversas misiones.

El Columbia hizo el primer vuelo en 1981. A partir de este período el interés científico por conocer el espacio se interpuso a la necesidad de acrecentar el ego nacional.

El lanzamiento del telescopio Hubble en colaboración con la agencia espacial europea (ESA) simbolizó este cambio de mentalidad. Las colaboraciones entre organismos de investigación aeroespacial de diversos países propició el surgimiento de numerosos proyectos en busca de conocer todo lo posible acerca del universo.

Mientras las misiones espaciales permiten experimentar en condiciones óptimas para el objeto de estudio y las sondas aportan información directa acerca de sus pesquisas extraterrestres, la unión de fuerzas estatales construye poco a poco la gigantesca Estación Espacial Internacional (ISS) con fines científicos.

Las aportaciones que la NASA ha hecho a la comunidad científica son incontables. La que en una época primigenia fue un instrumento de ensalzamiento popular se ha convertido, tras 50 años de vida, en una organización divulgativa imprescindible para comprender nuestro planeta y, sobretodo, la materia que lo rodea.

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En una evocación analógica a la cosmología pitagórica, el trabajo de la agencia estadounidense contribuye  a escuchar con deleite la melodía celestial que genera lo etéreo. Y que cumplas muchos más.

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