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La Cámara Baja rechaza la prohibición a gays militares

La Cámara Baja rechaza la prohibición a gays militares

La Cámara Baja aprobó el rechazo a la ley que permite a gays ingresar al ejército sólo si no revelan su orientación sexual.

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Al Senado

WASHINGTON, DC - La Cámara de Representantes le dio una victoria el jueves al presidente Barack Obama y a los grupos de defensa de los homosexuales al aprobar una propuesta para rechazar la ley que les permite ingresar al ejército sólo si no revelan su orientación sexual.La votación, con 234 sufragios a favor y 194 en contra para revocar la política militar conocida como "no preguntes, no digas", reflejó un punto de vista entre muchos en el Congreso de que Estados Unidos está listo para tener unas fuerzas armadas en las que los gays y los heterosexuales puedan estar codo a codo en las trincheras.

Dicha ley de 1993 asume que las fuerzas armadas no le preguntarán a sus integrantes sobre su orientación sexual, y éstos no dirán nada al respecto.

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"Sé que nuestros militares toman su fortaleza a partir de la integridad de nuestra fuerza unificada, y la ley actual desafía dicha integridad al crear dos realidades en las filas", dijo la representante demócrata Susan Davis.

Los republicanos, que en su mayoría votaron contra la propuesta, mencionaron cartas de algunos oficiales de las fuerzas armadas que dicen requerir más tiempo para analizar cómo una modificación en esta ley podría afectar las vidas y la buena disposición de los militares.

La votación en la cámara alta se produjo apenas horas después de que el Comité de Servicios Armados del Senado abrió el camino y votó 16-12 en favor de revocar la legislación.

En ambos casos la medida fue ofrecida como una enmienda a una propuesta de ley de gastos de defensa.

Obama y los líderes demócratas, incluyendo a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, habían respaldado activamente la revocación de la ley, con el fin de que los gays pudieran trabajar en las fuerzas armadas sin temor a ser expuestos y dados de baja.

"Este es el principio del fin de una prohibición vergonzosa a que integrantes lesbianas y gays sean soldados sin revelar su orientación sexual, la cual ha debilitado nuestra seguridad nacional", dijo Joe Solmonese, presidente de la Campaña por los Derechos Humanos, una destacada organización activista por los derechos de los gays, tras la votación del panel del Senado.

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Durante un debate en la cámara baja que se extendió todo el día en torno a la propuesta de ley que aprueba más de $700,000 millones en gastos para programas de defensa, los republicanos repitieron comunicados de oficiales militares de que el Congreso no debería actuar antes de que el Pentágono complete un estudio sobre el impacto que tendría una revocación.

McCain, en contra

El hecho de que el Congreso haya actuado antes "es el equivalente a dirigirse a nuestros hombres y mujeres uniformados y sus familias y decirles: 'Su opinión, su punto de vista, no cuentan'", dijo el representante Howard "Buck" McKeon, el principal republicano en el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes.

Los demócratas partidarios de la revocación de la ley enfatizaron que la enmienda fue redactada de forma que la medida no entre en vigencia sino hasta después de que el Pentágono publique en diciembre los resultados del sondeo sobre qué piensan los militares y sus familias en torno a este cambio.

Y hasta que el presidente, el secretario de Defensa y el Estado Mayor Conjunto certifiquen que la revocación no afectará la capacidad de las fuerzas armadas para librar guerras.

El principal promotor de la enmienda, el representante demócrata Patrick Murphy, que estuvo emplazado en la guerra de Irak, dijo que cuando él se encontraba en Bagdad "a mis equipos no les importaba si un colega soldado era heterosexual o gay si es que podía disparar su fusil de asalto, o conducir un convoy por un callejón en medio de una emboscada y realizar su trabajo de forma que todo el mundo pudiera regresar ileso a su casa".

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El líder de la mayoría demócrata en la cámara baja, Steny Hoyer, dijo que, de los 13,500 miembros de las fuerzas armadas que han sido dados de baja de acuerdo con las directrices de la ley "no preguntes, no digas", más de 1,000 tenían funciones cruciales, como por ejemplo ingenieros o intérpretes.

Comparó los argumentos de los que se oponen con los discursos de 1948 en el Congreso, cuando los legisladores advirtieron que la integración racial de las tropas socavaría la moral de éstas.

La medida aún podría enfrentar tácticas dilatorias en el pleno del Senado.

"Creo que esto realmente será muy nocivo para la moral y efectividad de nuestros militares", dijo el senador John McCain, el principal republicano en la Comisión de Servicios Armados, y uno de los principales opositores a la revocación de esta política.

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