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kristen en el ojo del huracán

kristen en el ojo del huracán

Ashley Alexandra Dupre, sigue acaparando las portadas de los medios neoyorquinos, donde aparece fotografiada casi desnuda.

'Chica mala'

NUEVA YORK - Ashley Alexandra Dupre, la prostituta que bajo el nombre de "Kristen" vendió favores sexuales al gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, sigue acaparando hoy las portadas de los medios neoyorquinos, donde incluso aparece fotografiada casi desnuda.

El sensacionalista New York Post reserva cuatro páginas a esta prostituta de lujo y le dedica por entero la portada, en la que aparece tapándose los senos con ambas manos bajo el titular Bad Girl (chica mala).

Una cobertura igual de extensa aunque más recatada realiza el diario Daily News que, como otras publicaciones, cuenta de manera pormenorizada la trayectoria de esta joven de 22 años, que ha pasado desde el relativo anonimato en sus relaciones con los clientes de la agencia Emperors Club a acaparar la atención de numerosos neoyorquinos.

Spitzer se vio obligado a anunciar la dimisión de su cargo de gobernador de Nueva York, poco más de un año después de tomar las riendas del ejecutivo estatal, tras conocerse que había contratado los servicios de esa agencia de prostitutas de lujo y que no era la primera vez que eso ocurría.

Tras destaparse el escándalo, que ha provocado la ruina política y el descrédito público de este ambicioso político demócrata, "Kristen" se ha situado en el ojo del huracán de la atención informativa, incluidos los medios considerados "serios", como The New York Times y The Wall Street Journal.

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La prensa neoyorquina ha desmenuzado en los últimos tres días el pasado y presente de esta aspirante a cantante, que se mudó en 2004 a Nueva York desde el estado vecino de Nueva Jersey con el propósito de triunfar en el mundo de la música.

El Post explica hoy que en 2006 respondió a un anuncio del Emperors Club que buscaba chicas "para pasarlo bien" con varones de bolsillos generosos.

"¡Dios mío! ¿Sabes quién es ese tipo?", señala el diario que preguntó "Kristen" a sus jefes después de que Spitzer, a quien conocían en la agencia como "cliente 9" o "George Fox" (el nombre de un amigo), le pagara 4.300 dólares por pasar unas horas el 13 de febrero en un hotel de Washington.

Salto a la fama

Esa y otras publicaciones relatan el espíritu juerguista de esta joven, a quien pudo verse en numerosas fiestas nocturnas con ropa lujosa y abundante efectivo, lo que intrigaba a mas de una persona acerca de cuál sería la fuente de tan evidentes recursos.

De momento lo que ha conseguido es que sus vecinos del edificio en el que vivía en Manhattan se hayan cansado del asedio de las cámaras y hayan pedido a la empresa que lo gestiona que se vaya, lo que la obligó a hacer sus maletas y viajar hacia un destino desconocido por ahora.

Ahsley o "Kristen" se dio a conocer a través de una página de Internet en My Space, donde después de surgir el escándalo escribió "Sí, lo hice", según diversos medios.

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El inesperado "salto a la fama" podría ponerle ahora en la senda de convertirse en millonaria.

" Penthouse la quiere en su portada, todos los medios de información del mundo quieren una entrevista y su música está siendo descargada (en Internet) a un ritmo que nunca podría haber imaginado", publica el Daily News, que señala que uno de sus temas, What we Want (Lo que queremos), ya se ha difundido en la radio a nivel nacional.

En medio de tan desmesurada atención la joven prostituta deberá hallar tiempo para preparar posiblemente su declaración ante un gran jurado federal, que analizará las evidencias recogidas en contra de los cuatro acusados de dirigir la red de prostitución y la implicación en ella del ex gobernador de Nueva York.

Después de la estrepitosa caída en desgracia de Spitzer, considerado hasta hace poco como un abanderado de los valores éticos que debe tener todo cargo electo, no está claro si las autoridades federales presentarán de manera formal cargos criminales en su contra por pagar a cambio de favores sexuales.

El fiscal federal en Manhattan, Michael García, se apresuró a atajar de inmediato especulaciones de que Spitzer, casado y padre de tres hijas, negociaba sobre el delito o delitos de que se le acusaría a cambio de desaparecer de la escena política, pero esas suposiciones siguen presentes en los medios neoyorquinos.

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