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Jóvenes hispanos marginados

Jóvenes hispanos marginados

Son más propensos a dejar la escuela y unirse a pandillas al sentirse discriminados y rechazados, dice estudio.

"Inseguros"

CHARLOTTE, Carolina del Norte - Los inmigrantes adolescentes hispanos son más propensos a dejar la escuela y unirse a las pandillas al sentirse discriminados y rechazados, según un estudio de la Universidad de Carolina del Norte Chapel Hill.La investigación, coordinada por la Escuela de Servicios Sociales de la prestigiosa universidad y dado a conocer hoy, se realizó entre 300 jóvenes hispanos de diferentes zonas del estado, algunos traídos al país por sus padres y otros nacidos aquí.

Más de la mitad manifestó que se "sintieron inseguros" durante el viaje a los Estados Unidos, y una tercera parte confesó que fueron robados, atacados, o que se enfermaron mientras cruzaban la frontera de manera ilegal.

Una vez en el país, el 40 por ciento dijo que en algún momento había sufrido "discriminación racial" por parte de sus compañeros de estudios por ser inmigrantes.

Además, el 65 por ciento coincidió que "generalmente los estadounidenses se sienten superiores a los extranjeros".

Solamente el 5 por ciento de estos adolescentes recibió algún tipo de terapia psicológica o se reunió con un consejero escolar.

Deserción escolar

El porcentaje de los hispanos que abandonan la escuela en Carolina del Norte es mayor que cualquier otro grupo.

Según cifras del Departamento de Educación, durante el periodo escolar 2005-2006, el 9 por ciento en los alumnos de secundaria hispanos dejaron la escuela, comparado con 4.5 por ciento de los blancos.

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A esto se le suma, que el estado calcula que más de la mitad de las adolescentes hispanas saldrán embarazadas antes de cumplir los 20 años de edad.

Asimismo, un estudio del año 2005 arrojó que el número de pandillas hispanas en Carolina del Norte está aumentando, ya que representan la cuarta parte de las 400 organizaciones delictivas que operan en el estado.

"Autodestrucción"

Las pandillas reclutan a sus miembros generalmente en las escuelas, donde los adolescentes hispanos "no se siente" aceptados, y terminan uniéndose a estos grupos para "encajar".

De acuerdo con expertos en la materia, este panorama aumenta las posibilidades de autodestrucción y comportamiento criminal de los hispanos, que tratan de encontrar un lugar en una cultura diferente a la suya.

Para una gran cantidad de los estudiantes hispanos de Carolina del Norte, los problemas comienzan por las circunstancias que viven en sus hogares.

Sus padres son pobres, sin educación, obligados a trabajar largas horas para mantener a la familia, sin ningún tipo de preparación para aconsejarlos sobre cómo sobrevivir en una sociedad desconocida para ellos mismos.

Educación y entenidimiento

Para Rubén Campillo, que dirige el grupo Alianza para los Estudiantes Latinoamericanos (ALAS) en Charlotte, la ciudad más poblada del estado, no todo está perdido, e inclusive los mismos adolescentes "están luchando para salir adelante".

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"Si han sufrido discriminación, pero esto no les ha impedido para que se organicen, y creen programas que desarrollen mejores relaciones con la escuela, padres de familia y estudiantes", afirmó a Efe Campillo.

Según Campillo, la mayor dificultad que enfrentan los que llegan de otros países "es que los profesores no entienden sus costumbres".

"Por eso hay que comenzar por educarnos y buscar la mejor manera de atender a estos jóvenes, que tienen un gran potencial, porque considero que si pueden salir del mal camino que algunos están tomando por la falta de comprensión", concluyó.

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