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José Antonio Vargas, el indocumentado que ganó el Premio Pulitzer

José Antonio Vargas, el indocumentado que ganó el Premio Pulitzer

José Antonio Vargas trabajó en los principales medios de EU pese a que nunca tuvo papeles de inmigración.

'Es mi realidad'

José Antonio Vargas tiene un currículun que es la envidia de todos los periodistas. Ganó el Premio Pulitzer. Trabajó en el Washington Post y el San Francisco Chronicle. Entrevistó a Hillary Clinton y a Mark Zuckerber, el creador de Facebook.

Pero nadie lo puede contratar porque es indocumentado. Ni siquiera tiene carnet de conducir.

'Es mi realidad', dijo el joven que llegó de Filipinas hace 20 años con documentos falsos, en una entrevista exclusiva con Univision.com.

Vargas llegó a lo más alto del podio periodístico en este país tras ganar el Premio Pulitzer por su investigación sobre la masacre de Virginia Tech mientras trabajaba en el Washington Post.

Pero mientras acumulaba prestigio, experiencia y honores, José Antonio sentía que el peso de su secreto -que no tenía papeles de inmigración- era cada vez más insoportable.

El mayor secreto

'Fue el mayor secreto de mi vida. Lo que pasa cuando tienes que esconder quién eres tú es increíble. Estoy francamente sorprendido de ver cuán productivo he sido durante este tiempo. Me estaba enfocando tanto en el trabajo, para tratar de olvidar mi realidad todo lo que pude, pero fue difícil olvidar porque era una realidad con la que vives todos los días', le dijo a Univision.com.

Vivir sin papeles lo tiene siempre en alerta porque sabe que en cualquier momento, lo pueden detener, como le ocurrió en Texas, durante las primarias.

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'Estaba manejando en Texas cubriendo la campaña presidencial y en camino a una asamblea en las primarias y me paró un sheriff porque yo iba manejando realmente rápido porque llegaba tarde'.

'Yo estaba tan seguro que para cuando el sheriff pusiera mi información en su computadora, me iba a descubrir. Pero no pasó. El minuto que esperé hasta que regresara a mi auto, fue eterno. Pensaba en mi abuela, quien cada vez que me iba de la casa, ella tenía miedo de que me iban a detener'.

José Antonio llegó a EU en agosto de 1993. Su madre lo sacó literalmente de la cama y lo llevó al aeropuerto Ninoy Aquino en Manila, donde estaba su tía y un hombre con quienes abordó el avión que lo trajo a EU. Tenía 12 años. El hombre resultó ser un coyote.

El niño fue recibido por sus abuelos y se radicó en Mountain View, California. Le dieron una 'green card' que al tiempo, descubrió que era falsa. A partir de allí, se prometió a sí mismo vivir como un norteamericano.

Aprendió el idioma y sacó su carnet de conducir con un número de seguro social falso que le compraron sus abuelos.

Terminó la secundaria y más tarde se graduó de la universidad. Y llegaron las pasantías en los diarios más importantes del país. Y comenzó a trabajar en el San Francisco Chronicle y luego en el Washington Post. José Antonio saboreó el 'Sueño Americano'.

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Pero seguía siendo un indocumentado.

¿Bajo perfil? Para nada

'Cuando eres indocumentado, supuestamente debes mantener un bajo perfil, pero yo no hice eso. Yo me animé a trabajar y cuando ocurrió lo del Pulitzer, la primera cosa que me dijo mi abuela no fue felicitarme, no. Ella me dijo: ¿qué pasará contigo cuando se den cuenta? Solo puedo imaginarme el miedo y el dolor que cada padre sufre sabiendo esto. Es desgarrador', dijo Vargas.

'Creo que personalmente, el año pasado fue el mejor de mi carrera profesional. Si puedo ser tan exitoso, todo estaría bien, pensé. Pero eso no era verdad. Puedo publicar en el New Yorker, puedo entrevistar a Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, podría hacer todas estas cosas pero no podría sacar un pasaporte para ir a México a la boda de mi amigo. O tenía miedo de renovar mi carnet de conducir porque se iban a dar cuenta. Esto era lo que me pasaba'.

'Y luego ví lo que les pasaba a los activistas del Dream Act, muchos de ellos latinos, asiáticos, inteligentes, astutos, y entonces decidí contar mi historia. Lo que me hace diferente es que soy un periodista'.

El prestigioso diario The New York Times publicó el pasado junio una columna escrita por José Antonio Vargas, donde contó su historia y su secreto, bajo el título ' My life as an undocumented immigrant' ( Mi vida como un inmigrante indocumentado).

Y su vida cambió. Ya no pudo trabajar más y todos los ojos se pusieron sobre él.

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¿Todavía tienes miedo?, fue la pregunta.'Tengo miedo como todo indocumentado. A veces no podemos evitar pero pensar en nosotros. Ahora, en este instante, no puedo ganarme mi sustento. La ironía de todo esto es que he estado trabajando desde que tenía 17 años, pagando impuestos. Y ahora, desde que mi historia salió y ha tenido semejante cobertura pública, no puedo trabajar. Esta es la primera vez en mi vida que no estoy pagando impuestos. Podría estar pagando impuestos y contribuyendo con la sociedad, pero no puedo trabajar. La gente quiere darme empleo pero no pueden hacerlo'.

Hoy, José Antonio vive de sus ahorros, pero su cuenta está tocando fondo. 'Tengo que tener mucho cuidado con cada movimiento que hago', añadió.

Tiene un grupo de nueve abogados de inmigración que lo están asesorando. Adelantó que pronto comenzarán a trabajar más duro en su caso aunque no quiso dar más detalles.

'El último anuncio de Obama sobre inmigración no se aplica en mi caso porque, como la mayoría de los indocumentados, no estoy en proceso de deportación. Me he expuesto, el Departamento de Seguridad no ha dicho nada y no he oído de ICE. Esto te dice, de muchas maneras, cuánto miedo tienen todos en tocar este tema', dijo.

'Hay una razón por la cual escribí el artículo de la manera que lo hice y por qué admití todos los detalles. Y es porque quise mostrar cuan increíblemente insano es todo este proceso. He pagado impuestos y Seguro Social por más de una década, como lo hace la mayoría de indocumentados. Por eso, cuando dicen que quitamos la riqueza del país o que somos un desgaste a la sociedad, es algo que debemos cuestionar, indocumentados o documentados'.

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Además de estar sin trabajo, no tiene carnet de conducir ya que el estado de Washington, donde lo sacó la última vez, se lo revocó. Felizmente, el Consulado de Filipinas le dio un pasaporte, su unico documento de indentidad que le permite viajar dentro del país.

Mientras, José Antonio se ha involucrado en el movimiento que apoya la aprobación del Dream Act, el proyecto legislativo que de aprobarse le daría residencia permanente a jóvenes estudantes que carecen de documentos de inmigración y que fueron traídos de niños.

Pero hay más sobre su historia. José Antonio Vargas es gay.

¿Qué fue más difícil, salir del closet como gay o como indocumentado?

Es como preguntarme a quién amo más, si a mi abuela o a  mi abuelo. ¿Hay acaso algo más norteamericano que ‘salir’, ‘exponerse’? Nosotros nos exponemos unos a otros a cada momento: Ser gay es algo con lo que yo nací y ser indocumentado es mi realidad con la que tengo que vivir a diario. Es mi realidad'.

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