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El lugar donde ocurrió la masacre seguía rodeado de fuerzas de seguridad.

Intolerancia, retórica del odio y fácil acceso a las armas atentan contra la seguridad

Intolerancia, retórica del odio y fácil acceso a las armas atentan contra la seguridad

Intolerancia, retórica del odio y fácil acceso a las armas atentan contra la seguridad

El lugar donde ocurrió la masacre seguía rodeado de fuerzas de seguridad.
El lugar donde ocurrió la masacre seguía rodeado de fuerzas de seguridad.

Masacre en Tucson sacudió al país

La balacera en el cual una legisladora demócrata fue gravemente herida y que dejó seis muertos el sábado en Arizona, indignó a un amplio sector de la sociedad estadounidense por alto nivel de intolerancia, el recrudecimiento de la retórica del odio y la facilidad con que se adquieren armas de grueso calibre en el país.

Jorge Ramos escribe sobre 'La masacre que viene'

El senador demócrata de Illinois, Richard Durbin, dijo el domingo a la cadena de televisión CNN, que algunos eslóganes del movimiento ultraconservador Tea Party durante las elecciones legislativas de noviembre, podían llevar a "personas inestables a pensar que tal acto de violencia es aceptable".

Durbin citó frases utilizadas por Sarah Palin, ícono de la derecha norteamericana, dirigidas en alusión a la legisladora víctima del ataque, Gabrielle Giffords, que salvó su escaño por un estrecho margen en Arizona frente a un candidato del Tea Party.

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Palin había declarado a sus partidarios: "No retrocedan, recarguen" (sus armas) o incluso "consideren las circunscripciones electorales como blancos en la mira".

Luego defendió el uso de estos eslóganes diciendo que se trataba de metáforas en la lucha electoral.

Sin establecer un vínculo directo entre las declaraciones de Palin y el ataque del sábado, el senador Durbin, que las calificó de "retórica envenenada", sostuvo que la prensa debería sentirse obligada a decir que tales eslóganes "superan los límites".

"Tal vez sean aceptables desde el punto de vista de la constitución estadounidense, pero sin embargo no deberían ser una retórica aceptable, y no deberíamos alentarla en la radio y la televisión", agregó Durbin, en referencia a la primera enmienda de la Constitución que garantiza la libertad de expresión.

El senador republicano de Tennessee Lamar Alexander rechazó la insinuación según la cual Palin podría ser indirectamente responsable de la balacera, formulando al mismo tiempo un llamado contra la violencia política.

"Deberíamos ser muy prudentes en cuanto a imputar las acciones de un individuo mentalmente perturbado a un grupo particular de estadounidenses que tienen sus propias convicciones políticas", declaró a la cadena CNN.

Alexander señaló asimismo que el agresor, J ared Lee Loughner, de 22 años, leía a Karl Marx y a Hitler y había quemado la bandera norteamericana, "lo cual no corresponde con el típico perfil de un miembro del Tea Party".

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Sarah Palin difundió el sábado un breve mensaje en Facebook, presentando sus "sinceras condolencias" a las víctimas de la balacera.

Gabrielle Giffords, blanco de violentas críticas del Tea Party, en especial por su oposición a una controvertida ley sobre inmigración y por su apoyo a la reforma del sistema de salud del presidente Barack Obama, había recibido varias amenazas durante su campaña.

Clarence Dupnik, sherif (demócrata) del condado que incluye la circunscripción de Giffords, denunció el sábado el deterioro del clima político que a su juicio acrecienta el riesgo de tales amenazas.

"Todas estas ácidas declaraciones que inflaman las pasiones del público estadounidense, transmitidas por gente que hace una profesión de ellas, tal vez sea libertad de expresión, pero tienen consecuencias", dijo Dupnik durante una conferencia de prensa en Tucson.

Dupnik volvió sobre el tema el domingo.

"Creo que la retórica del odio, el desafío al gobierno, la paranoia sobre los actos del gobierno, y los intentos de exacerbar (los sentimientos) del público todos los días, las 24 horas, tienen un impacto en la gente, sobre todo en los desequilibrados", afirmó.

El derecho a poseer armas

A esto hay que agregar el tema de la facilidad con que se compran armas de grueso calibre en Estados Unidos.

El 'derecho a poseer armas' fue usado por primera vez en la Segunda Enmienda de la Constitución y desde entonces, fines de los años 1700, se ha convertido en la base del movimiento que defiende este derecho.

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Una de las más poderosas asociaciones en el país es precisamente la Asociación Nacional del Rifle, que cuenta desde hace años con fuertes influencias en Washington, DC. Su principal arma es el castigo electoral a quienes traten de derogar el derecho a poseer armas o a limitarlo.

Sus oponentes aducen que hace más de dos siglos, cuando se garantizó el drecho a poseer armas, se hablaba de la libertad de la gente de reunirse en 'milicias', dado el violento clima en que se vivía en aquellos años, donde regía la ley del más fuerte.

Pero en estos tiempos, la necesidad de las 'milicias' es anticuada ya que inclusive están prohibidas.

Se estima que en Estados Unidos existen casi 300 millones de armas, entre rifles de asalto, armas semiautiomáticas y pistolas. En el 50 por ciento de las viviendas en el país existen armas y el 35% de la población, posee armas.

Unos 12,500 homicidios son causados por armas de grueso calibre cada año en Estados Unidos.

Atacante actuó solo

Fiscales federales acusaron a Loughner de intento de asesinato y otros cuatro cargos. Enfrenta un cargo de intento de homicidio de un miembro del Congreso, dos cargos de matar a un empleado del gobierno federal y dos cargos de intentar matar a un empleado federal.

En tanto, el aguacil Clarence Dupnik del condado de Pima afirmó el domingo que Loughner actuó solo. No se sabía hasta el momento qué lo motivo, pero Dupnik dijo que era una persona desequilibrada.

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Los documentos judiciales muestran también que Loughner había tenido contacto con Giffords en el pasado. Entre otras pruebas se incluye una carta dirigida a él con papelería de Giffords del Congreso, donde ella le agradecía por haber asistido a un acto político en un centro comercial en Tucson en el 2007.

La encagada de la defensoría pública federal de Arizona, Heather Williams, afirmó que el sospechoso todavía no tiene un abogado, pero que su oficina está trabajando para conseguirle uno. La oficina de Williams está solicitando un abogado externo, pues uno de los fallecidos fue el juez federal de distrito John M. Roll.

Mientras tanto, las autoridades dieron a conocer una serie de llamadas al número de emergencias 911 donde un testigo del tiroteo masivo que estaba afuera de una tienda de abarrotes en Tucson describe una escena caótica y señala: "Creo que Gabby Giffords fue atacada".

Loughner abrió fuego contra el director del distrito de Giffords y luego disparó indiscriminadamente a los miembros del personal y otros que estaban en una fila para hablar con la congresista, dijo Mark Kimble, un miembro del personal de comunicaciones de Giffords.

"El (agresor) no estaba a más de tres o cuatro pies (90 ó 120 centímetros) de la legisladora y del director de distrito", dijo Kimble, quien describió la escena como "un caos completo, pues la gente gritaba y lloraba".

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Loughner está acusado de matar a seis personas, incluyendo a un asesor de Giffords y a una niña de 9 años que nació el 11 de septiembre del 2001. Catorce personas más quedaron heridas. Las autoridades desconocen el móvil de Loughner.

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