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Hispanos 'salvan' la agricultu

Hispanos 'salvan' la agricultu

La llegada de trabajadores mexicanos temporales y el uso de reclusos han beneficiado el sector agrícola en Colorado.

Recuperan producción

DENVER - La llegada de trabajadores mexicanos temporales y el uso de reclusos han beneficiado el sector agrícola en Colorado, que estuvo afectado por la falta de mano de obra desde la aplicación de las leyes anti-inmigrantes en 2006.Según informes del Departamento de Trabajo, el Departamento Penitenciario, la Legislatura de Colorado y asociaciones de granjeros, la contratación de mexicanos y los programas carcelarios de rehabilitación laboral han hecho que la producción agrícola de este año alcance los niveles perdidos en 2006.

Durante la reciente sesión de la legislatura estatal se aprobó la ley HB08-1325, impulsada por la representante Marsha Looper (republicana) y por el senador Abel Tapia (demócrata), autorizando la contratación de hasta mil trabajadores agrícolas mexicanos por año durante los próximos cinco años.

Esa ley también requiere que el gobierno de Colorado contrate a más personal administrativo para su Departamento de Trabajo y que se firme un acuerdo con las autoridades federales y con el gobierno de México para acelerar el procesamiento de las visas agrícolas H-2A, reduciendo ese trámite a no más de 45 días.

Con esa infraestructura administrativa y legal ya establecida, diez granjas del sur de Colorado contrataron los servicios de la empresa USA/Mex (con sede en Arkansas) para gestionar las visas H-2A para los trabajadores mexicanos, de acuerdo con el Departamento de Trabajo estatal.

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Un trabajo "muy duro"

En rueda de prensa con la prensa de la localidad de Pueblo, el granjero Carl Musso explicó que la participación en el programa establecido por la ley HB08-1325 requiere que los granjeros intenten primero contratar a trabajadores locales.

Pero, según Musso, esos trabajadores "vienen y trabajan dos días y después no les volvemos a ver", porque el trabajo es "muy duro" o porque los residentes locales "no tienen la experiencia necesaria".

Otro granjero de la zona, Vic Mauro, comentó que entrevistó a 47 residentes locales para ofrecerles trabajo, pero sólo uno aceptó. Por el contrario, los mexicanos "vienen a trabajar".

Por eso, cuando llegue la época de la cosecha los granjeros planean contratar a más trabajadores agrícolas mexicanos.

Demandan garantías

Para evitar potenciales abusos, la ley HB08-1325 exige que los granjeros reembolsen a los mexicanos los gastos de viaje, que les provean transporte gratis desde el sitio de alojamiento hasta el campo, que se les pague el viaje de regreso a su país, que se les dé alojamiento gratis, y que los salarios sean los mismos que se pagan a trabajadores estadounidenses, es decir, un mínimo de $9.42 por hora.

Además, los granjeros deben garantizar por lo menos 32 horas laborales por semana.

Según el Departamento de Trabajo, los granjeros gastan como promedio $3,500, no incluyendo los gastos de transporte, para traer hasta diez inmigrantes mexicanos temporales.

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El otro programa que también ha contribuido a reducir la escasez de mano de obra agrícola ha sido el uso de presos que voluntariamente realizan las tareas de siembra y cosecha.

El programa, implementado en febrero del 2007 sólo en el sur de Colorado, resultó tan exitoso que a partir de octubre de ese año se extendió a otros cinco sectores del estado.

En la actualidad, 70 mujeres están trabajando en diez granjas en la zona de Pueblo, de acuerdo con el Departamento Penitenciario.

Reclusos al campo

La propuesta de usar reclusos en trabajos agrícolas surgió de un acuerdo entre Ari Zavaras, director ejecutivo del Departamento Penitenciario de Colorado, y la representante Dorothy Butcher, demócrata de Pueblo, quien gestionó el convenio en nombre de los granjeros afectados por la partida en masa de trabajadores hispanos, tras la entrada en vigor de la reforma inmigratoria estatal en 2006.

Los granjeros pagan $9.60 por hora por cada trabajadora que les llega por medio del programa de rehabilitación laboral carcelaria.

Sin embargo, la mayor parte de esos fondos se utiliza para pagar el transporte y las comidas de las mujeres y el personal de seguridad, según el Departamento Penitenciario.

Las mujeres (la mayoría de ellas hispanas encarceladas por delitos menores) reciben 4 dólares por día durante el primer mes de trabajo en las granjas y el monto sube gradualmente hasta $5.50 después del cuarto mes.

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