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Habrá que esperar para hacerse ciudadano

Habrá que esperar para hacerse ciudadano

En julio subieron las tarifas de inmigración con el pretexto de mejorar el servicio, pero la promesa se volvió...

Su desteñida tarjeta de seguro social y el retrato de una sonriente joven inmigrante en su tarjeta verde, son testimonio de su larga vida como residente legal de este país.Ella trabajó, pagó impuestos y crió una familia. Abrazó dos culturas, dos tradiciones y dos idiomas.Durante años, la única diferencia entre ser ciudadano o residente permanente legal de Estados Unidos fue el hecho de que a los últimos no se les permitía votar o trabajar en el gobierno federal.Pero eso cambió con la reforma de inmigración de 1996.Una decisión claveEl temor de perder los derechos que se habían ganado por ley llevó a muchos inmigrantes a tomar el juramento para convertirse en ciudadanos. Mi madre entre ellos.Una década después, algo similar está sucediendo. Los inmigrantes que han estado viviendo en el país durante años, incluso por décadas como residentes permanentes legales, ahora se inclinan a convertirse en ciudadanos."Nunca sentí la necesidad de convertirme en ciudadano", me dijo un inmigrante que prefirió no ser identificado. "Me sentía protegido".Pero una vez más las cosas han cambiado.Clima inapropiadoLa negatividad que rodea el debate migratorio llevó a éste inmigrante, y a millones más como él, a correr hasta la agencia de inmigración más cercana para solicitar la ciudadanía.Por supuesto, algunos lo hacen por razones de nacionalismo, pero otros son motivados por el temor a que el ambiente antiinmigrante que afecta al país de alguna manera les llegue.También hay quienes consideran que ya es hora de fortalecer su poder político, primero ganando, y luego ejerciendo su derecho al voto.

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Así

que podrá imaginarse la desilusión cuando la oficina de Servicios de

Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por sus siglas en inglés) anunció un

gran retraso en el procesamiento de solicitudes para la ciudadanía y

otros asuntos migratorios.Un retraso que podría tomar entre 16

y 18 meses en juramentar, para un proceso que debería tomar seis meses.

Sin duda, esto le hecha a perder los planes a muchos inmigrantes que

querían votar en las próximas elecciones presidenciales.Pero las ganas de votar y el temor a perder los derechos adquiridos como residentes no son las únicas razones de los atrasos.La avalancha de solicitudes llego poco antes del 30 de junio, la fecha límite para el aumento en las tarifas de procesamientos.Tarifas por las nubesConvertirse

en ciudadano subió de $330 a $595, la solicitud de residencia legal

casi se triplicó de $325 a $930. A eso se suma que centenares de miles

de trabajadores hábiles se apresuraron a solicitar una visa especial, y

por supuesto la falta de la preparación de parte de la agencia para

manejar la carga de trabajo, no ayudó.¿Qué tan retrasada está

la agencia en el procesamiento de documentos de inmigración? Bueno,

está tan retrasada, que en algunas oficinas están apenas abriendo

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correo que llegó en julio y agosto. Tan retrasada, que la oficina en

Washington tuvo que enviar archivos a sus oficinas regionales en

Vermont y California para que ayudaran en el procesamiento.El

atraso es tal que a cientos de empleados se les pidió que trabajen

horas extras como voluntarios ayudando a disminuir el trabajo acumulado.Falta de previsiónLa

situación le calló de sorpresa a Emilio González, director de la USCIS.

"Anticipamos que habría un aumento en las tarifas para solicitudes,

pero no anticipamos que sería tanto".No existen cifras exactas,

pero algunos informes indican que entre 2.5 millones y 3.5 millones de

solicitudes fueron recibidas en un período de dos meses éste verano. La

agencia había proyectado aparentemente una carga de trabajo para 3.2

millones de solicitudes en un período de dos años, según The Associated Press.De

cualquier manera, el aumento de tarifas fue hecho supuestamente para

ayudar a acelerar los procesos, agregando más personal y tecnología

avanzada. Eso no ha sucedido, y en cambio muchos de esos solicitantes

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se encuentran ahora atorados en un limbo legal.Nuestro gobierno

siempre recalca que los inmigrantes "legales" son bienvenidos a éste

país. Pero para los millones que han seguido las reglas y se han metido

la mano al bolsillo para legalizar su estatus o convertirse en

ciudadanos, la demora innecesaria representa una dura bofetada.

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