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Habla por primera vez la mamá de Baby Hope: “Que hagan Justicia”

Habla por primera vez la mamá de Baby Hope: “Que hagan Justicia”

La mujer, de origen mexicano, dijo estar devastada y que nunca tendrá consuelo. Pidió que juzguen al culpable y que el castigo sea “indescriptible”. 

Apenas se la puede escuchar, con la voz apagada y lejana, detrás de la puerta de su apartamento en Queens. Sin embargo, el clamor de Margarita Castillo, la mamá de la niña conocida como “Baby Hope” y asesinada hace más de 20 años, exige con firmeza: “Que hagan Justicia”.

Margarita abre levemente la puerta de su casa, cuando la reportera Blanca Rosa Vilchez, de Noticias Univision, golpea. “Ahora hay un culpable. ¡Que hagan justicia!”, pide la mujer luego de que la Policía de Nueva York lograra resolver el caso del crimen de su hija ocurrido en 1991.

Margarita se refiere al primo de su hija, Conrado Juárez, quien fuera detenido el viernes pasado acusado de haber abusado y asesinado a la pequeña, cuyo verdadero nombre era Angélica, 22 años atrás.

Tras ser arrestado, Juárez confesó el crimen y sobre él pesa una acusación de homicidio en segundo grado.

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En su confesión, el hombre explicó a la Policía que, el día del asesinato, llegó al apartamento donde vivía la niña con unos familiares en Astoria (Queens), donde habría abusado sexualmente de ella antes de asfixiarla con una almohada. Después, él y su hermana Balvina (ya fallecida), metieron el cuerpo en una nevera portátil, la llevaron en un taxi y luego la abandonaron junto a una autopista del Alto Manhattan.

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Durante más de dos décadas lograron que ese secreto se mantuviera enterrado, hasta que una serie de informaciones este año permitieron dar con Margarita, hacer una prueba de ADN y determinar que era la madre de “Baby Hope” y confirmar la identidad de ambas.

Bruno Nape, vecino de la mujer, dijo a Noticias Univision: “La verdad que tendría que haber recurrido a la Policía y demandar al hombre no importa si es su familia. Eso no está correcto”.

Mas allá de la denuncia y el arresto, Margarita asegura: “Nunca va a poder tener alivio uno”. 

La madre de “Baby Hope”, como llamaron los policías a la chiquita mientras investigaban el caso, dejó de ver a la pequeña desde que su padre biológico obtuviera su custodia legal y la llevase a vivir a la casa de su prima y él se fue a vivir a México.

Blanca Galindo es otra vecina de Margarita. “Todo el mundo está sorprendido. (Margarita) no cuenta y no sabíamos nada de esto”, destaca. 

En el apartamento en el Bronx, donde murió la pequeña, vivían siete personas adultas y nadie mencionó la desaparición de la beba hasta que las autoridades dieron con su asesino después de que una conversación en una lavandería disparara las alarmas y abriera el camino para esclarecer el caso.

¿Por qué tanto silencio? Lo que se sabe ahora es que la familia de “Baby Hope” era indocumentada y que sus miembros tenían temor de reportar la desaparición a las autoridades.

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Margarita, de origen mexicana, dijo hoy que sentirse "devastada" y superada por las últimas revelaciones. Según el diario The New York Post, Margarita se encuentra "demasiado conmovida por todo lo que está ocurriendo". Sin embargo, si tuvo fuerza para pedir "un castigo indescriptible" para el asesino de su hija y agradeció a quienes, durante estos 22 años, han rezado por su niña.

Las muestras de afecto de la ciudadanía -especialmente de la comunidad latina- por la niña asesinada se han disparado desde que el pasado sábado la Policía de Nueva York anunció la detención de Juárez, de 52 años, primo de Angélica y vecino de El Bronx.

Juárez, que fue detenido el viernes en un restaurante de Manhattan donde trabajaba como lavaplatos, confesó a la Policía haber abusado sexualmente y después asfixiado a la niña en 1991, esclareciendo así parte de un caso irresoluto durante más de veinte años y que conmocionó a la opinión pública a principios de los años 90.

El cadáver sin identificar de la pequeña fue bautizado entonces como "Baby Hope" ("Bebé Esperanza") por la Policía y los medios de comunicación, y el cuerpo estuvo durante dos años en el depósito de cadáveres hasta que los detectives que trabajaban en el caso pagaron su entierro en un cementerio de El Bronx, donde se le colocó una lápida que dice “Baby Hope”.

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Después de que el comisionado de la Policía de Nueva York, Raymond Kelly, diese a conocer el nombre de la víctima, la tumba amaneció el domingo pasado con un papel pegado en el que puede leerse "Angelica Castillo". Además, numerosas personas se han congregado estos días ante la tumba en el cementerio de St. Raymond para llevar flores y rezar por la pequeña.

Juárez fue trasladado a la Corte Criminal de Manhattan el mismo sábado, donde tras leérsele los cargos que se le imputan, la jueza Laurie Peterson ordenó su ingreso en prisión sin fianza.

Uno de los motivos que más ha dificultado la investigación es que la familia jamás denunció la desaparición de la niña, y la Policía tuvo que llegar hasta la madre, Margarita Castillo, a través del testimonio de una mujer que aseguró este verano haber oído una conversación en una lavandería.

En esa conversación, otra mujer -presumiblemente, Margarita Castillo- dijo que dos de sus hijas habían desaparecido a principios de los noventa (Angélica y otra hermana quien, según la madre, huyó junto al padre de ambas en 1991).

"Los investigadores del Departamento de Policía de Nueva York hemos conseguido hacer justicia a la pequeña Angélica", remachó su intervención el comisionado de Policía el pasado sábado, tras dar un importante paso adelante en una investigación que llevaba encallada más de veinte años.

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Con información de EFE y reporte de Blanca Rosa Vilchez

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