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El presidente Obama, de  EU, hizo especial hincapié en los militares egipcios por la moderación demostrada durante más de dos semanas de protestas callejeras.

EU tiene un futuro incierto en Egipto

EU tiene un futuro incierto en Egipto

Estados Unidos encara un futuro incierto en Egipto, un aliado firme durante décadas en el Medio Oriente.

El presidente Obama, de  EU, hizo especial hincapié en los militares egi...
El presidente Obama, de  EU, hizo especial hincapié en los militares egipcios por la moderación demostrada durante más de dos semanas de protestas callejeras.

Después del golpe contra Mubarak

WASHINGTON - Estados Unidos encara un futuro incierto en Egipto, un aliado firme durante décadas en el Medio Oriente, donde las bases de la política exterior estadounidense han quedado ahora en entredicho.

Tras los encomios del presidente Barack Obama a los manifestantes egipcios se ocultan dudas sobre el devenir ahora que el presidente Hosni Mubarak ha sido derrocado tras 30 años de gobierno autoritario. Para muchos egipcios fueron años de opresión, corrupción y pobreza; pero para Estados Unidos, Mubarak fue un factor de estabilidad al timón del mayor país del mundo árabe, firmando un tratado de paz con Israel y protegiendo los intereses vitales de Washington, incluyendo el tránsito de crudo por el canal de Suez.

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Por ahora los militares están a cargo del país, pero queda por ver cuándo o cómo ocurre una transición hacia el tipo de sociedad democrática que demandan los manifestantes. Obama dijo el viernes en la Casa Blanca que se avecinan días difíciles, pero se mostró confiado en que serán encontradas las respuestas necesarias.

Obama hizo especial hincapié en los militares egipcios por la moderación demostrada durante más de dos semanas de protestas callejeras. Empero, el mandatario insistió en el papel de las fuerzas armadas como "encargadas provisionales" hasta los comicios, e insistió que deben "asegurar una transición creíble ante el pueblo egipcio".

Ello incluye, agregó, derogar los poderes "de emergencia", proteger los derechos cívicos, revisar las leyes y constitución del país "para hacer irreversible este cambio y establecer una senda clara hacia unas elecciones libres y justas".

¿Persuación o influencia?

Empero, al igual que la limitada influencia estadounidense durante el levantamiento surgido súbitamente en Egipto, su influencia es igualmente limitada en el devenir. El contribuyente estadounidense da unos 1.500 millones de dólares anuales en ayuda a Egipto, la mayor parte a los militares, y mantiene buenas relaciones con el ejército egipcio, cuya oficialidad se capacita y entrena con frecuencia en Estados Unidos. Empero, ello no garantiza una decisiva influencia.

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"¿Temenos persuasión o influencia?" se preguntó el analista David Miller, ex asesor de seis secretarios de Estado en temas del Medio Oriente. "Bueno, ¿tuvimos persuasión e influencia en las últimas semanas? Es muy debatible".

Miller, ahora con el centro de investigaciones Woodrow Wilson, cree que serán necesarias semanas o meses para aclarar la situación. Pero al final, agregó "creo que Egipto será un lugar mucho menos amistoso para los intereses estadounidenses a medida que se afianza la democracia, si es que llega a afianzarse".

Preguntado por el incierto futuro, especialmente el cometido de los militares, el vocero presidencial Robert Gibbs se limitó a decir: "No creo que debamos temer la democracia".

Además de la duda sobre quién acabará controlando Egipto y si Estados Unidos podrán considerarlo un aliado firme y estable, existe el temor de que la agitación callejera que acabó con Mubarak se extienda a otras naciones del Medio Oriente, incluyendo aquellas con extensos yacimientos de crudo.

Fuerzas armadas de EU buscan tranquilizar a Jordania e Israel

El jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, almirante Mike Mullen, viajaba el sábado a Medio Oriente para tranquilizar a dos aliados clave, Jordania, que enfrenta señales de descontento popular, e Israel, que teme la amenaza de una transformación del mundo árabe.

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Mullen llegaría primero a Amán para reunirse el domingo con altos funcionarios jordanos, incluido el rey Abdalá II. Hace cinco semanas que hay protestas en el país, inspiradas por la revuelta tunecina y luego la egipcia, aunque el número de participantes ha bajado.

El mismo domingo, Mullen viajaría a Tel Aviv para participar ese día y el lunes de reuniones y ceremonias en homenaje del retiro de su par israelí, el teniente general Gabi Ashkenazi, y conversaciones con el primer ministro Benjamin Netanyahu y el presidente Shimon Peres.

Mullen no tenía planes de visitar Egipto en este viaje.

Israel alberga una profunda preocupación porque la salida del ex presidente egipcio Hosni Mubarak lleve a la creación de un gobierno menos alineado con sus intereses.

Israel y Egipto se enfrentaron en cuatro guerras antes de firmar un tratado de paz en 1979. Mubarak, que renunció el viernes tras casi 30 años en el poder, respetó ese pacto con firmeza tras suceder a Anuar Sadat, asesinado por extremistas egipcios dos años después de firmarlo.

Netanyahu ya advirtió que cualquier gobierno egipcio debe respetar el acuerdo de paz, el primero que Israel firmó con una nación árabe.

Los militares egipcios el sábado dijeron que respetarán los acuerdos internacionales del país.

Estados Unidos también tiene un gran interés en lo que suceda en Egipto en su intento por crear una democracia tras un régimen autoritario para el que Washington fue un aliado y financista clave. Tanto Egipto como Jordania han colaborado con el gobierno estadounidense en buscar un tratado de paz entre Israel y los palestinos.

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Además, Egipto controla el Canal de Suez, una ruta clave para el tráfico global de petróleo.

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