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Estados Unidos quiere envenar la zona fronteriza para evitar cruce de indocumentados

Estados Unidos quiere envenar la zona fronteriza para evitar cruce de indocumentados

Un plan de la Patrulla Fronteriza para eliminar el espeso follaje ha generado una importante ola de protestas.

Al costo de $2.1 millones

HOUSTON, Texas - Una ola de protestas objeta un plan de la Patrulla Fronteriza de envenenar la vegetación en un tramo de la ribera del Río Bravo para eliminar el espeso follaje que usan para esconderse los contrabandistas y los inmigrantes indocumentados.

La novedad cobró estado público en momentos en que la administración del presidente Obama anunciaba el refuerzo de la zona fronteriza para frenar el impacto de la ola de violencia que afecta a México, especialmente en los estados del norte.

Algunos oponentes de la medida la comparan con el programa de rociado del herbicida y defoliante Agent Orange durante la Guerra de Vietnam.

El programa piloto de $2.1 millones en un tramo de 1,77 kilómetros (1.1 milla) debe comenzar esta semana. De tener éxito sería extendido hasta en 209 kilómetros (130 millas) de ribera en el sector de Laredo, como también en otras partes de la frontera con México.

Los opositores temen los efectos del rociado en las ciudades de Laredo y Nuevo Laredo, México.

Jay Johnson Castro, director ejecutivo del Centro de Estudios Internacionales del Río Grande (que se conoce como Río Bravo en México), situado en el Colegio Comunitario de Laredo, insinuó que podría ser inmoral. "No tiene precedente que lo hagan en una zona poblada", afirmó.

Funcionarios de la Patrulla Fronteriza y la Agencia de Protección Ambiental (EPA) dicen que el herbicida previsto no es tóxico para los animales.

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El programa tiene el propósito de incrementar la seguridad para los agentes fronterizos y facilitar su tarea.

"Estamos tratando de mejorar nuestra movilidad y visibilidad río arriba y abajo", dijo el agente fronterizo Roque Sarinana.

Miembros del Concejo Municipal de Laredo han planteado sus preocupaciones y han instado a intervenir al presidente mexicano Felipe Calderón. Las autoridades mexicanas se preocupan de que el herbicida -imazapyr- pueda amenazar el suministro de agua de Nuevo Laredo.

Imazapyr fue registrado en Estados Unidos en 1984. La EPA llegó a la conclusión después de experimentar que "hay una certidumbre razonable de que no causará daños a la población en general, ni a infantes ni niños por exposición a los residuos de imazapyr".

Un plan del gobierno federal sobre el proyecto indica que la Patrulla Fronteriza probará tres métodos para despejar la ribera del río las cañas de carrizo.

Un método dispone que las cañas se corten a mano y los tocones se rocíen con el herbicida. Otro recurre al uso de equipos mecánicos para desarraigar las cañas, posiblemente sin que haga falta el herbicida.

El tercer método y el más controversial propone el uso de helicópteros para rociar el herbicida directamente en las cañas hasta que toda vida vegetal quede envenenada.

Las cañas ayudan a ocultar los senderos de infiltración.

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