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En punto muerto debate sobre Irak

En punto muerto debate sobre Irak

La búsqueda de un consenso sobre la conducción de la guerra en Irak no parece ser un camino fácil para nadie.

El calendario para el repliegue militar estaba vinculado a la aprobación de una partida extraordinaria de 124 mil millones de dólares para Irak y Afganistán.

De esa cifra, alrededor de 96 mil millones correspondían a asignaciones directas para las operaciones militares en ambos países y el resto para otros planes "que no tienen nada que ver con la guerra", según dijo Bush al agregar otra justificación al veto.

La única posibilidad de superar el veto presidencial reside en que los detractores de la guerra en el Congreso reúnan más de dos tercios de los votos tanto en la Cámara de Representantes como el Senado.

Los expertos han indicado que esa posibilidad no existe debido a la exigua mayoría que los demócratas tienen en el Congreso.

Según han advertido fuentes del Pentágono, como resultado del estancamiento existe el peligro de que para mediados de este año se agoten los recursos para financiar esas operaciones militares.

Objetivos

Bush se reunirá hoy con líderes demócratas y republicanos del Congreso para buscar una solución que, posiblemente, deje de lado el calendario de una retirada y se vuelque sobre el cumplimiento de objetivos que se le impondrían al gobierno iraquí para pacificar al país, según fuentes políticas.

El choque de las opiniones divergentes de la Casa Blanca y el Congreso sobre el curso de la guerra tuvo su momento culminante el martes cuando Bush señaló que establecer plazos para una retirada sería crear "un calendario del fracaso".

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Al cumplirse cuatro años del día en que prematuramente proclamó el fin de las hostilidades en Irak, Bush acusó a los legisladores, en su mayoría demócratas, de aprobar un proyecto que pretendía sustituir el juicio de los comandantes militares por las opiniones de políticos.

"Establecer plazos para la retirada significaría adoptar un calendario del fracaso. Eso sería irresponsable", señaló.

El presidente de Estados Unidos también manifestó que una medida de ese tipo desmoralizaría a los iraquíes y alentaría a los terroristas en Oriente Medio.

"No tiene sentido decir al enemigo cuándo uno proyecta retirarse. Todo lo que tienen que hacer los terroristas es marcar su calendario, acopiar fuerzas, comenzar a conspirar para derrocar al gobierno y asumir el control de Irak", indicó.

Busca consenso

La iniciativa promovida por los demócratas, que basaron su triunfo en las elecciones de noviembre pasado en la creciente oposición a la guerra, establecía que el repliegue militar debía iniciarse no más tarde del 1 de octubre próximo y concluir el 31 de marzo del 2008.

Sin embargo, pese a que la guerra ha sido el lastre que ha llevado a su popularidad a una bajada sin precedente, Bush pareció mostrarse más conciliatorio.

Tras recordar su reunión de hoy con los líderes republicanos y demócratas del Congreso, Bush manifestó que había recibido el mensaje de rechazo a su manejo de la guerra.

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Ahora es el momento de dejar atrás los desacuerdos "y apoyar a nuestras tropas con los recursos que necesitan para la guerra", manifestó.

Sin embargo, la búsqueda de un consenso sobre la conducción de la guerra en Irak no parece que ser un camino fácil para el gobierno republicano de Bush.

Nancy Pelosi, la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, manifestó inmediatamente después de conocerse el veto que "ahora mismo hay un tremendo abismo entre nosotros".

El presidente "quiere un cheque en blanco y el Congreso no va a dárselo", dijo.

Una postura similar ha evidenciado Joseph Biden, aspirante a la candidatura presidencial demócrata, quien ha señalado que su partido debe insistir en la imposición de plazos para la retirada militar de Irak.

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