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Lourdes Del Rio en Guantanamo

En primera persona: Lourdes Del Río cuenta la censura que vivió en Guantánamo

En primera persona: Lourdes Del Río cuenta la censura que vivió en Guantánamo

La corresponsal de Univision Noticias Lourdes Del Río cuenta su experiencia en la base de EEUU, ubicada en la isla de Cuba.

Lourdes Del Rio en Guantanamo
Lourdes Del Rio en Guantanamo

Por Lourdes Del Río

Censura es una palabra muy fuerte pocas veces utilizada en Estados Unidos para referirse al control de información por parte del gobierno. Pero sin lugar a dudas esa es la palabra que se estacionó en mi mente desde que llegué a la base naval de Guantánamo. 

Reconozco que de alguna manera sabía a qué me iba a enfrentar, después de todo, era la tercera vez que visitaba esta base estadounidense ubicada en territorio cubano, para reportar sobre las detenciones de los individuos que Estados Unidos ha catalogado como lo peor del terrorismo internacional. Lo que no me esperaba era que las restricciones iban a alcanzar el nivel de la ridiculez.  

Ya no sólo se trata de supuestamente proteger la identidad de los detenidos, prohibiendo ciertas tomas de cámara, como fue inicialmente, sino que ya ni siquiera se pueden grabar los rostros de los militares a la hora de entrevistarlos. Es como si Estados Unidos no quisiera dar la cara ante una situación que se le ha ido de las manos. Permitirle a los periodistas estas visitas tan limitadas se ha convertido en un simple ejercicio de relaciones públicas, algo para lo no me pagan en Univisión.

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La labor de informar fue muy difícil. Estuvimos tan vigilados que mi camarógrafo, de origen cubano, me comentó que se sentía como en la peor época de represión en su país, perseguido y coaccionado.

A cada paso que dábamos el productor, el fotógrafo y yo, casi sentíamos en la nuca la respiración de nuestros escoltas, dos miembros de la guardia nacional que, aunque muy amables, nos hicieron prácticamente imposible realizar nuestro trabajo.

Todos en Guantánamo están a la defensiva y las reglas son mucho peores que las que enfrenté durante mi visita en 2006.

En aquel entonces pude realizar varias entrevistas donde los militares me dijeron lo que las estrictas medidas de seguridad les permitían, pero al menos alguien hablaba, alguien daba la cara a la situación. Ahora no sólo tuve que conformarme con capturar imágenes de lo que el gobierno quiere que salga a la luz, sino que mis reportajes bien pudieron haberse titulado  "Los Descabezados de Guantánamo". 

Solamente la entrevista con  Richard W. Butler, Comandante en jefe del Joint Task Force de Guantánamo y la del portavoz de esa organización fue "normal", o sea mostrando el rostro del que contestaba nuestras preguntas.

Al terminar, cada uno de los tres días que estuvimos en esa árida y calurosa zona oriental de Cuba, tuvimos que mostrar todas las fotos y videos que habíamos tomado para que fueran revisados por el personal del Departamento de Relaciones Públicas de JTF (Join Task Force). Algunas de las reglas: no mostrar el rostro de ningún militar ni mencionar su nombre, ni siquiera contando con la autorización del sujeto, no retratar los centros de detención ni por dentro ni por fuera, solamente los ángulos permitidos por nuestros escoltas.

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Esto también se aplicaba a los edificios de oficina y por supuesto a las instalaciones donde se están celebrando las comisiones militares. También tuvimos que grabar las partes exteriores de las celdas desde lejos, porque no se podían mostrar detalles de las cerraduras o los candados.  

A pesar de que seguimos las instrucciones al pie de la letra, muchas veces era misión imposible hacer una toma dónde no se le viera un poco del rostro a alguien, algún candado de una celda o una montaña que según ellos podía mostrar la ubicación de determinado lugar. Por eso, fuimos víctimas de la tijera de la censura en varias ocasiones.

Otra cosa que atrajo mi atención fue el miedo que percibí por parte de los militares con los que crucé palabra.  Muchos eran puertorriqueños, como yo. Cuando me daba cuenta por su acento les hacía la típica pregunta: ¿de qué parte de la Isla eres? Eso bastaba para ver cómo se ponían muy nerviosos ante la mirada de los militares que nos acompañaban perennemente. "No le puedo decir", era siempre su respuesta, en español y muy bajito.  

Verdaderamente nunca me quedó claro cómo la seguridad de Estados Unidos puede estar en riesgo porque alguien me diga que es de San Juan, Caguas o Mayagüez. Pero así andaban las cosas.  

Guantánamo fue, ha sido y seguirá siendo una papa caliente para el gobierno de Estados Unidos, un lío en el que este país se metió sin planificación alguna, una reacción visceral al terrorismo, algo ajeno a la cultura estadounidense.

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Pero esa ya esa es harina de otro costal, por lo pronto sepan que las imágenes que salen de ese lugar al mundo exterior no necesariamente reflejan toda la verdad sobre los que allí ocurre o podría estar ocurriendo. Sólo reflejan lo que nos dejan ver o grabar en el centro de detención más famoso y controversial del mundo: Guantánamo.

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