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El nuevo enemigo

El nuevo enemigo

Jorge Ramos opina sobre la campaña presidencial de Estados Unidos y la postura de los candidatos contra los indocumentados.

Los antiguos enemigos ya no son tan amenazantes. Saddam Hussein fue capturado, humillado y ejecutado. Ya fue. Irán no es la amenaza que parecía ser, según el último informe de espionaje del gobierno norteamericano. El dictador de Corea del Norte anda muy mansito estos días. Y Hugo Chávez, bueno, de él se está encargando los propios estudiantes venezolanos.Los rebeldes chiítas y sunitas, que tan violentamente se oponen a la ocupación militar de Estados Unidos, han bajado su perfil ante el considerable aumento de tropas norteamericanas. Irak es todavía el infierno, pero es preciso reconocer que ahí están muriendo menos soldados estadounidenses y menos civiles iraquíes que hace 6 meses. Irak, por primera vez desde el 2003, deja de ser la única prioridad.Entonces, como si fuera necesario buscarse a un nuevo enemigo para ejercitar la musculatura, los indocumentados se han convertido en el nuevo blanco de moda.Todos los mencionanEscuchen por un ratito a la mayoría de los candidatos a la presidencia –o a los políticos de Washington, Arizona y de cualquier rinconcito del país- y se darán cuenta que pasan más tiempo criticando a los inmigrantes que a los terroristas. Y mucha gente se está tragando ese cuento.Hace poco, en la población de Maquoteka, Iowa, un niño de quinto grado de primaria (que no podría pasar de los 12 años de edad), le preguntó al candidato Barack Obama qué haría como presidente si inmigrantes ilegales realizaran un ataque terrorista contra Estados Unidos. ¿De dónde sacó eso el niño? ¿Desde cuando confunden a indocumentados con terroristas?Este incidente, que reportó el diario Los Angeles Times, demuestra claramente cómo en la mente de muchos niños y adultos, los indocumentados están siendo vistos como terroristas y como una amenaza para este país.No son terroristasGrave error. Chequemos la realidad. Ninguno de los 19 terroristas que mataron a casi 3 mil personas en el 2001 en Nueva York, Washington y Pennsylvania entró ilegalmente por la frontera con México o era latinoamericano. Ninguno. No hay ninguna razón –absolutamente ninguna- para pensar que los inmigrantes que nos dan de comer y que construyen nuestras casas puedan ser terroristas.¿Por qué, entonces, tantos ataques a los indocumentados? Porque es fácil, porque nadie los defiende ni representa, y porque los políticos suelen explotar así los sentimientos nacionalistas y ganar puntos en las encuestas de opinión.El presidente de México, Felipe Calderón ya se ha quejado públicamente en al menos dos ocasiones de cómo algunos candidatos presidenciales de Estados Unidos parecen estar en competencia para ver quien es el más antiinmigrante o el más antimexicano. Pero esos candidatos no han hecho caso a Calderón; prefieren subir en las encuestas que quedar bien con el presidente del vecino del sur.

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Todo

esto me recuerda una frase que leí en La Suma de los Días, el último

libro de la chileno-americana Isabel Allende: "A los estadounidenses

les encanta la idea de la inmigracion, es el fundamento del sueño

americano –un pobre diablo que llega a estas orillas con una maleta de

cartón puede convertirse en millonario-, pero detestan a los

inmigrantes".Sin embargo, me resisto a pensar que el actual

clima antiinmigrante será algo permanente. Un dato de esperanza: seis

de cada 10 norteamericanos (según una encuesta del diario Los Angeles

Times y la empresa Bloomberg) están a favor de legalizar, bajo ciertas

condiciones, a los 12 millones de indocumentados.Quisiera

pensar, por lo tanto, que el desenfrenado incremento de las expresiones

de odio y xenofobia es producto de la campaña electoral y que se

reducirá significativamente cuando Estados Unidos escoja un nuevo

presidente.Tarde o tempranoLa historia norteamericana está cargada de ejemplos de rectificación.Los

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norteamericanos tarde o temprano tendrán que reconocer que también son

responsables de la actual situación migratoria. Los indocumentados

están aquí porque millones de estadounidenses y miles de compañías

norteamericanas los emplean y se benefician de su trabajo.Lo

que muchos norteamericanos no saben es que estos supuestos enemigos

pueden ser sus mejores aliados. Los indocumentados creen en las

oportunidades que ofrece Estados Unidos con mayor convicción que muchos

ciudadanos.Por eso se la jugaron; por eso dejaron todo para

venir hasta acá. Y Estados Unidos es un mejor país gracias a ellos.

Aunque hoy sean perseguidos.

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