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El mito Di Stéfano

El mito Di Stéfano

Martín Caparrós repasa el mito del futbolista, presidente honorario del Real Madrid. Murió hoy a los 88 años.

Por Martín Caparrós

El pasado es así: esa foto donde Maradona, 1986, se enfrenta a seis jugadores belgas que parecen dispuestos a salir a comérselo en jauría, voraces, poderosos. Y que "nos cuentan ahora" en realidad estaban ahí por puro azar: una barrera que se desarmaba. Aunque, quizás, esa foto falaz muestre mejor que muchas más reales lo que era Maradona en esos días. Pero es así como se arman los mitos: la realidad convirtiéndose en un cuento.

El pasado es así: homenajes a un grande. Alfredo Di Stéfano se murió en estas horas, en Madrid, donde pasó los últimos 60 años de su vida. La palabra mito aparece en muchas necrológicas "aunque quién sabe si lo dicen en sentido estricto.

Di Stéfano es un mito: una historia que todos acordamos en adoptar como cierta aunque no tengamos cómo confirmarla. Llevamos décadas oyendo decir que fue un gran jugador, uno de los mejores de la historia, y lo creemos "porque no tenemos razones para no creerlo, porque sí tenemos para sí: que nos gusta creerlo. No digo que no lo haya sido: solo que lo decimos porque otros lo dicen, que lo sabemos por experiencia ajena.

Pero, también en eso, Di Stéfano es un ejemplo del fútbol de su tiempo. Hasta medio siglo atrás "cuando él jugaba" el fútbol, para la mayoría, era puro relato. Relato oral de un locutor de radio, relato escrito de un cronista de diario: el 90, 95 por ciento de los futboleros de entonces no llegaba a ver partidos en vivo y en directo. Se emocionaban, se amargaban, ganaban y perdían por interpósita persona: a través de relatos que les decían que fulano era grande, que mengano un mosquito "y lo creían. Tanto lo creían que esas palabras eran el único sostén de su fanatismo. Tanto lo creían que el periodismo tenía un poder solo contrarrestado por el de otros periodistas.

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La etapa mítica empezó a terminarse en los sesentas, con los primeros partidos televisados. Se puede discutir si ver un partido por televisión es ver un partido; sin duda lo es más que escucharlo o leerlo. Y entonces, con aquellas imágenes, apareció otra forma de seguir el fútbol y sus héroes. Primero fue Pelé, la transición: lo vimos un poco, hay filmaciones razonables. Después fue Maradona, la explosión de la tevé globalizada "y de ahí en más todos los que vinieron: figuras que sí vemos, sobre los cuales podemos tener una opinión aproximadamente propia.

Del maestro Di Stéfano, en cambio, quedarán los relatos, las palabras: dicen que fue muy grande "y es probable. Y eso que ni siquiera pudo jugar en un Mundial.

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