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El liberiano con ébola en EEUU será cremado

El liberiano con ébola en EEUU será cremado

El cuerpo de Thomas Eric Duncan, quien murió de ébola en EEUU, será cremado para evitar riesgos de contagio.

Murió primer paciente con diagnóstico de Ébola en EEUU Univision

La familia de Thomas Eric Duncan, quien murió de ébola en EEUU, pudo ver su cuerpo, pero no pudo realizar los rituales funerarios tradicionales de África Occidental, ya que su cuerpo será cremado por las autoridades sanitarias para evitar riesgo de contagio.

Thomas Eric Duncan llegó a Dallas el 20 de septiembre para casarse con la madre de su hijo, a la que conoció dos décadas atrás en un campo de refugiados de Costa de Marfil, pero el ébola truncó esta historia de amor y convirtió su caso en el del primer hombre fallecido por el virus en Estados Unidos.

Los restos del liberiano fueron trasladados para su cremación mediante normas estrictas de seguridad establecidas por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Su cuerpo se envuelve en una cubierta de plástico, luego se sella en dos bolsas a prueba de fugas que son desinfectadas. El personal usa ropa protectora guantes y gloogles, explicó al diario USA Today el jefe de prensa de los CDC.

Los CDC también advirtieron que para evitar riesgos de contagio se evitó realizarle la autopsia.

El personal de la morgue tendrá que estar perfectamente protegido. El cadáver no será embalsamado antes de la cremación, la cual mata el virus. Así que las cenizas podrán ser devueltas a la familia sin necesidad de que necesiten protección alguna.

Nacido en Liberia hace 42 años, Duncan falleció hoy en el Hospital Plebiscitario de Dallas, en Texas, donde estaba aislado desde el 28 de septiembre.

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Su familia reclama que no recibió un tratamiento "justo"

La familia de Duncan dijo al diario ABC News que el tratamiento que recibio el liberiano no fue "justo" ya que no se le atendió de la misma manera que a los doctores que lograron sobrevivir de ébola en EEUU.

El sobrino de Duncan, Joe Weeks, dijo al diario que su tío tampoco recibió el mismo trato que el camarógrafo estadounidense infectado con ébola Ashoka Mukpo, ingresado en un hospital de Nebraska.

La familia protestó porqué no se movió a Duncan al Hospital Emory University, donde los dos trabajadores de salud americanos salieron avante del virus tras regresar de Liberia.

Weeks también dijo que su tío no recibió sangre de los sobrevivientes de ébola, como lo hizo Mukpo.

El ébola truncó la historia de amor

Duncan salió el 19 de septiembre de Monrovia, la capital de Liberia, país azotado por el ébola.

Le habían otorgado la visa estadounidense y, antes de subir al avión, rellenó un formulario en el que aseguró no haber tenido contacto con ninguna persona infectada con el virus.

En Dallas, lo esperaban su pareja, Louise Troh, con la que iba a contraer matrimonio y a la que consideró siempre el "amor de su vida".

También le esperaban el hijo de ambos, de 19 años, así como la madre, hermanos y sobrinos de su pareja, todos residentes en Estados Unidos desde hace ya tiempo.

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Duncan había ayudado días antes del viaje a trasladar a una vecina enferma de ébola a un centro médico de la capital, donde posteriormente murió, y esa fue la causa más probable del contagio.

De seguir vivo, esa falta de sinceridad le hubiera podido acarrear problemas judiciales, ya que tanto las autoridades liberianas como el fiscal del distrito del Condado de Dallas amenazaron con imputarle cargos criminales, incluso pocas horas antes de morir.

El 25 de septiembre, Duncan ingresó en la unidad de urgencias del Hospital Plebiscitario de Dallas con fiebre y dolores abdominales pero los médicos le dejaron volver a casa con antibióticos.

Los doctores no tuvieron en cuenta que acababa de llegar de Liberia, uno de los tres países, junto a Sierra Leona y Guinea, más afectados por la epidemia de ébola.

El enfermo volvió al hospital tres días después, cuando fue aislado y posteriormente se convirtió en el primer diagnosticado con ébola fuera de África.

Duncan estuvo conectado a un ventilador, con diálisis renal y, cuando empeoró su estado este fin de semana, se le empezó a suministrar un medicamento experimental que no dio el resultado esperado.

El gobernador de Texas, Rick Perry, admitió que se habían "cometido errores" con Duncan, pero se mostró confiado en el "funcionamiento" del sistema.

Tras confirmarse su muerte, Troh, que conoció a Duncan en un campo de refugiados durante la primera guerra civil de Liberia, pidió una "investigación exhaustiva" sobre el caso.

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Pero, sobre todo, la mujer lamentó con "dolor y rabia" que el hijo que tienen en común y que cursa estudios universitarios en San Angelo (Texas) no pudiera despedirse de su padre, al que no veía desde que tenía tres años.

Durante la hospitalización, Duncan se arrepintió de haber puesto en riesgo a la mujer que tantos años atrás había conquistado su corazón, según explicó un amigo cercano al periódico The Washington Post.

De esta forma, el implacable azote del ébola provocó hoy el desenlace fatal de dos décadas de amor entre Thomas Eric Duncan y Louise Troh.

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