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El presidente Barack Obama.

Descontento hacia Obama podría afectar a demócratas en comicios

Descontento hacia Obama podría afectar a demócratas en comicios

La reforma migratoria y el atraso en acciones ejecutivas son deudas pendientes de Obama con los hispanos.

El presidente Barack Obama.
El presidente Barack Obama.

El presidente estadunidense Barack Obama enfila hacia la recta final de su administración con un elevado descontento popular, que podría tener efectos negativos sobre su partido y costarle a los demócratas el control del Senado.

Aunque la campaña militar que ordenó contra el grupo radical Estado Islámico (EI) mejoró sus números en política exterior, el descontento en su contra es tal que muchos electores ven las elecciones legislativas de noviembre como una oportunidad de hacerlo patente.

Ni siquiera los recientes favorables números en el frente económico que dieron cuenta del retroceso en el desempleo en septiembre a niveles no vistos desde julio de 2008, parecen que serán suficientes para mitigar el malestar.

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Una reciente encuesta de la cadena de noticias CNN reveló que nivel de aprobación del mandatario subió de manera mínima para colocarse en 44 por ciento, ocho puntos porcentuales por debajo de la desaprobación de 52 por ciento que registró.

El sondeo colocó en niveles aún más altos la desaprobación por la manera como el mandatario ha manejado la economía con un 56 por ciento, en contraste con la aprobación de 42 por ciento.

Un análisis de la organización Gallup dado a conocer el viernes pasado mostró por separado cómo una mayoría de estadunidenses ve las elecciones legislativas del mes próximo como una oportunidad de hacer patente su descontento hacia el mandatario.

Un 32 por ciento de los estadunidenses registrados para votar dijo que su voto a favor de un candidato determinado será para enviar un mensaje de oposición a Obama, contra 20 por ciento que calificó su voto como un mensaje de apoyo el mandatario.

La carga negativa que arrastra el mandatario ha sido quizá una de las razones por las que muchos candidatos demócratas, sobre todo aquellos en contiendas difíciles, han optado por no invitarlo a que haga campaña en sus distritos o estados.

Esto ha sido particularmente notable donde temas como el control de armas, energía y reforma de salud son temas que pesan en la mente del electorado, y donde el mandatario es visto como un adversario.

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Obama mantiene su posición a favor de mayores controles sobre la venta de armas de fuego, en contra de fuentes tradicionales de energía como el carbón y es visto como responsable de los efectos negativos que algunos atribuyen a la reforma de salud.

Al fuego cruzado de recriminaciones, algunas provenientes de los demócratas, el mandatario ha tenido que enfrentar distracciones que poco ayudan a enfocarse en el tema económico, como las revelaciones sobre graves fallas en el Servicio Secreto.

De igual forma la confirmación del primer caso de ébola en Estados Unidos se agregado a la lista de distracciones, a partir de las fallas en el manejo del mismo y el temor entre muchos estadunidenses sobre el riesgo de un brote.

Esto fue reconocido por funcionarios de la administración durante la conferencia de prensa que ofrecieron el viernes pasado para detallar la respuesta de Estados Unidos a este incidente, como a los esfuerzos para contener el brote en África oriental.

“Estamos teniendo esta conferencia de prensa porque necesitamos dar a conocer información, porque hay mucho temor”, dijo el doctor Anthony S. Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Contagiosas del Instituto Nacional de Salud.

A los temas que han generado descontento hacia el mandatario se ha sumado el de migración, tanto por su política de deportaciones, que bajo su presidencia han alcanzado los dos millones, como en su deliberado atraso para dictar medidas ejecutivas de alivio.

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Esto quedó evidenciado el pasado jueves cuando el mandatario fue interrumpido por los gritos de una joven indocumentada mexicana durante un discurso que pronunció en la gala de la conferencia política de la fracción hispana en el Congreso.

“¡Alto a las deportaciones!”, “¡Estoy cansada de tanta promesa y de que no pasa nada!”, le grito Blanca Hernández, antes que personal de seguridad la retirara del recinto.

En entrevista posterior, la joven, originaria del Estado de México, una de los 600 mil jóvenes indocumentados beneficiados con el programa que por dos años suspendió sus deportaciones (dreamers), dijo estar “harta” de que Obama siga usando historias como la suya como una excusa de la inacción de su administración y de todos los políticos.

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