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La policía de Denver está en la mira y los latinos, están divididos.

Denuncia de abuso policial divide a latinos en Denver

Denuncia de abuso policial divide a latinos en Denver

Un caso de abuso policial ha dividio a los latinos en Denver

La policía de Denver está en la mira y los latinos, están divididos.
La policía de Denver está en la mira y los latinos, están divididos.

Acusados de golpear

DENVER, Colorado - La investigación sobre un presunto caso de uso excesivo de fuerza policial en Denver ha dividido a los líderes hispanos locales, ya que mientras algunos piden sanciones para los uniformados y la renuncia del jefe de seguridad, otros exigen un mayor cautela y respeto hacia los servidores públicos.

En declaraciones públicas, los concejales Paul López y Judy Montero pidieron este jueves la renuncia de Ron Perea, jefe de seguridad de Denver, por su decisión de imponer sanciones leves a los oficiales Devin Sparks y Randy Murr, acusados de golpear a Michael DeHerrera en el centro de Denver el 4 de abril del 2009.

Un video de seguridad en la zona del incidente muestra a DeHerrera hablando por teléfono cuando Sparks y Murr llegan y lo golpean. DeHerrera estaba llamando a su padre, un policía de Pueblo en el sur de Colorado, para quejarse de la manera en que los agentes estaban tratando a otro hombre.

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Pero para Fidel Montoya, ex jefe de seguridad de Denver en la década de 1990, consideró que los comentarios negativos hacia Perea son injustificados, ya que "los vídeos no siempre cuentan la historia completa".

"Necesitamos calma, respeto y civilidad en este debate sobre la decisión de Perea con respecto a los policías. Hay más de 1,600 policías en Denver. Incluso si tres o cuatro de ellos actúan inapropiadamente, no significa que el departamento esté fuera de control", expresó hoy a Efe.

El elemento central del debate es la discrepancia entre el Monitor Independiente de la Policía de Denver, Richard Rosenthal, quien pidió serias sanciones para los dos policías, y Perea, quien consideró que no existe suficiente evidencia para determinar si hubo o no uso excesivo de fuerza o alteración de los reportes por parte de los uniformados.

"Todos debemos sentirnos seguros para transitar por esta ciudad en la que residimos", declaró Estevan Flores, director ejecutivo de la Agencia Latinoamericana de Investigaciones y Servicios (LARASA) en Denver.

Joseph Sandoval, profesor de criminología en el Colegio Estatal Metropolitano de Denver, afirmó que en la misma zona en abril del 2008 y dos veces en marzo de este año se registraron incidentes similares.

"La verdad es que la supervisión de la policía es un proceso continuo que no puede detenerse y que requiere vigilancia e integridad", dijo Sandoval.

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El alcalde de Denver, John Hickenlooper, pidió esta semana la cooperación del FBI para investigar el caso.

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