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Congreso de Estados Unidos.

Demócratas y republicanos libran una cerrada batalla por el control del Senado

Demócratas y republicanos libran una cerrada batalla por el control del Senado

Demócratas y republicanos vaticinan victorias en un día de elecciones clave y claman por el voto hispano.

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Llegó el gran día. Los republicanos aseguran que este martes se quedarán con el control de la Cámara de Representantes y arrebatarán a los demócratas el control del Senado, dejando al presidente Barack Obama solo en los últimos dos años de su mandato.

Los demócratas cuentan con 53 asientos más el apoyo de dos independientes, mientras que los republicanos tienen 45. Hacen falta 51 puestos para controlar la Cámara Alta.

El escenario de la batalla por el Senado se dibujó por primera vez cuando los veteranos legisladores demócratas Tim Johnson (Dakota del Sur), Jay Rockefeller (Virginia) y Max Baucus (Montana) anunciaron que se retiraban. ¿Por qué impactó el escenario? Los tres estados controlados por demócratas se convirtieron en bastiones republicanos.

Para arrebatar el control del Senado, los republicanos necesitan al menos ganar en otros tres de los 21 estados que defienden los demócratas en estos comicios de medio término. Y en al menos 10 (Alaska, Arkansas, Colorado, Georgia, Iowa, Kansas, Kentucky, Louisiana, New Hampshire y Carolina del Norte) las cosas no están definidas.

Las últimas encuestas mostraron un virtual empate técnico, pero al menos seis encuestadoras pronosticaron que los republicanos tienen mayores probabilidades de ganar la elección.

 

Entendiendo el balance de poder en el Congreso Univision

¿Ganarán los republicanos el control del Senado? “Realmente, nadie lo sabe. Y quizás no lo sabremos aún semanas después de la elección”, dijo a UnivisionNoticias.com Roberto Izurieta, director del departamento de Política Latinoamericana de la Universidad George Washington. “Sabemos que la disputa está muy cerrada y es posible que lo hagan. Pero en mi opinión, este martes se verá qué tan efectivas son las operaciones que ambos partidos tienen para sacar a su gente a votar. Ambos partidos han gastado cientos de millones de dólares en esas operaciones en los nueve estados más cerrados”.

Sumando números

En Carolina del Norte Obama ganó en 2008 y perdió en 2012. El voto latino será decisivo, como lo fue en las últimas tres contiendas.

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Con Dakota del Sur, Montana y Virginia del lado republicano (los sondeos de opinión le dan más de 10 puntos por sobre los demócratas en cada uno de ellos), la oposición solo necesita tres victorias más para amarrar el poder en el Senado.

Iowa es uno de los estados clave donde la batalla llega empatada hasta el último día de campaña. El Senador demócrata Tom Harkin, que estaba en el Congreso desde 1985, se retira, pero los republicanos no cantan victoria como en Dakota del Sur, Virginia y Montana. En este estado la candidata republicana Joni Ernst, popular por sus llamativos anuncios de celebración de la vida granjera, tiene una mínima ventaja respecto al demócrata Bruce Braley, quien cuenta con el respaldo del vicepresidente, Joe Biden, y de la primera dama, Michelle Obama.

Pero no solo los demócratas sufren por el retiro de uno de sus destacados legisladores. En Georgia, Saxby Chambliss, con más de una década de experiencia, se marcha y deja una contienda reñida entre el aspirante republicano David Perdue y la demócrata Michelle Nunn, a quienes las encuestas, como en Iowa y otros ocho estados, los sitúan técnicamente empatados.

Otros dos senadores con amplia experiencia como Carl Levin, demócrata por Michigan, y Mike Johanns, republicano por Nebraska, también se marchan, pero ambos partidos lograron mantener el control y no permitieron que el estado se convirtiera en batalla electoral.

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Futuro incierto

Estrategas demócratas y republicanos reconocen, en privado, que a pesar de las encuestas algunas contiendas, como en Luisiana y Georgia, no están clarificadas y posiblemente se resuelvan en segundas contiendas a mediados de enero, prolongando la incertidumbre sobre quién controlará el Senado.

En las carreras por el Senado en Georgia y Louisiana ninguno de los candidatos tiene más del 51% de los respaldos, por lo que tendrían que ir a una segunda elección. Y en otros tres estados, Alaska, Colorado y Nueva Hampshire, controlados por los demócratas, y Kentucky, en manos del líder de la minoría en el Senado, el republicano Mitch McConnell, tampoco nada está escrito.

La cadena CNN dijo, la semana pasada, que todos los sondeos previos sugieren que el Partido Republicano tiene condiciones de ampliar la mayoría que posee en la Cámara de Representantes y que le arrebatarán a los demócratas el control del Senado.

Y si los republicanos conquistan el control del Senado, ¿qué ganarán? ¿Cuánto perderán los demócratas y el presidente Obama? “La oposición ganará mucho en imagen y poco en realidad”, dijo Izurieta. “La realidad es que poco o nada ha sacado Obama del congreso en estos cuatro años. Recordemos el casi no pago de la deuda y el cierre del gobierno. Y políticamente lo que está en juego, en realidad, son las presidenciales dentro de dos años y esta campaña de medio período va en paralelo. El resultado no tiene mucha influencia o relación” entre lo que efectivamente ganan o pierden ambos partidos.

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Problemas a flor de piel

Uno de los principales problemas de los demócratas para impedir una probable derrota en el Senado ha sido la baja popularidad de Obama, que se encuentra en sus niveles más bajos desde que llegó a la Casa Blanca en enero de 2009. Las últimas mediciones indican que el apoyo alcanza apenas 41,5%.

De ganar los republicanos el Senado, el presidente enfrentaría un escenario impensable en noviembre de 2008 cuando no sólo ganó la Casa Blanca, sino que los demócratas conquistaron ambas cámaras del Congreso.

¿Y en qué fallaron los demócratas? “El presidente tiene buenos resultados que mostrar en el aérea económica y no los ha mostrado”, explicó Izurieta”. “Aún en Obamacare y tampoco lo hizo”.

Agregó que los demócratas y la Casa Blanca “han estado a la defensiva en vez de estar a la ofensiva. Por ejemplo, es real que la popularidad del presidente está en baja, pero es más baja la popularidad de los republicanos en el Congreso. Pero en esta campaña se está hablando sólo de la primera, de la baja popularidad del presidente y no de los senadores de la oposición republicana”.

La reforma migratoria

La pérdida de apoyo latino a Obama, reflejado en la baja de popularidad, se debe a la falta de una reforma migratoria que saque de las sombras a más de 11 millones de indocumentados.

En la campaña presidencial 2008 el mandatario prometió una reforma amplia durante en el primer año de su mandato, pero otros debates nacionales (las guerras en Irak y Afganistán, la crisis financiera y la reforma de salud) postergaron el compromiso.

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En septiembre de 2012 Obama volvió a prometer la reforma migratoria. El Senado la aprobó pero el liderazgo republicano de la Cámara de Representantes frenó el debate.

En junio de este año Obama anunció que tomaría acciones ejecutivas antes del término del verano. Tres meses después la Casa Blanca aplazó hasta después de los comicios el anuncio por presiones de un grupo de senadores demócratas que disputan sus escaños en estados con bajo número de electores latinos.

No solo la falta de una reforma migratoria impacta en la popularidad de Obama. La situación en Siria, los escándalos del Servicio Secreto, el ataque a la embajada de Estados Unidos en Libia y la respuesta del gobierno al mortal virus de Ébola, sumado a los problemas en la Administración de los Veteranos, se agregan a la lista.

Temas pendientes

De los temas pendientes que quedarían en el Senado si los republicanos ganan la contienda del martes, Izurieta anticipa que “sacarán muchas leyes que no serán firmadas por el presidente”, y afirma que si los demócratas pierden el Senado es falso que los republicanos se coloquen a las puertas de la Casa Blanca.

“Es otro juego y otra dinámica. Por ejemplo, las elecciones de medio periodo son determinadas por las bases partidistas (votan alrededor del 50% de los electores, es decir las bases). Y en las presidenciales están determinadas por los votantes indecisos y blancos que votan más por el centro”.

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Izurieta también dijo que el voto latino “no tiene dueño” y que una vez conocidos los resultados de los comicios legislativos el presidente Obama anunciará las acciones ejecutivas migratorias que prometió a finales de junio.

“Pero nunca se acercara a la reforma integral que se necesita”, apuntó.

Advirtió que para pasar una reforma migratoria en el Senado “los demócratas necesitarán 60 votos”. Y que para conseguirlo “necesitan recuperar la mayoría en el congreso. Ambas cosas muy poco probables”.

El voto latino

Aunque los electores latinos seguirán aumentando su número en las legislativas estadounidenses, el poder de decisión de la primera minoría del país quedará relegado a unas pocas, aunque claves, contiendas.

Un número inédito de latinos -25.2 millones según el instituto Pew- está llamado a votar en los comicios de este martes, pero se estima que a las urnas acudirán 7.8 millones, menos de un tercio, según la agrupación hispana Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados (NALEO, por sus siglas en inglés).

Aun así, será la mayor participación en unas elecciones legislativas (un alza de 17.8 por ciento respecto a 2010) de la minoría hispana, que va ocupando nuevos espacios políticos y se expande a otras regiones en Estados Unidos.

Sin embargo, la mitad de los votantes de origen hispano viven en California (oeste) y Texas (sur), donde los comicios están prácticamente decididos.

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“En las campañas que no son competitivas hay menor atención de parte de los candidatos, así que, hispanos o no, la participación puede no ser alta”, dijo a la AFP Mark Hugo López, analista del Pew.

Los latinos además históricamente votan en menor proporción que blancos y negros, un factor marcado por la cantidad de jóvenes (un tercio del electorado hispano, más que en los otros grupos, tiene menos de 29 años), menos entusiastas de ir a votar que las personas mayores.

Según un informe del Pew, “el impacto de los votantes latinos en determinar qué partido controlará el Senado no será tan grande como se esperaría dada su creciente presencia demográfica y electoral a nivel nacional”.

En contiendas disputadas como Kansas, Georgia o Louisiana, solo representan 4.7 por ciento del electorado.

En caso que los republicanos ganen el Senado y controlen las dos cámaras del Congreso, el reto será demostrar, en poco tiempo, si pueden legislar, dirigir y resolver problemas después de años de política lanzando todo tipo de ataques al presidente y a los demócratas del Senado, escribió The Associated Press.

Si no pueden demostrarlo, se verán entonces en problemas para conquistar la Casa Blanca en las elecciones presidenciales de noviembre de 2016.

Más información en la cobertura en vivo de Fusion (en inglés).

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