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Confesiones en el mall

Confesiones en el mall

La práctica de la confesión tiene cientos de años. Y en los últimos tiempos, se ha visto renovada: la gente se confiesa por internet.

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Un poco de historia

Hay de todo en la viña del Señor, dice el popular dicho. Y nada más cierto que eso cuando se echa una mirada a las nuevas tendencias en la milenaria práctica de la confesión. Hoy en día, uno puede ventilar sus pecados ante un franciscano en un centro de compras, en una página de Internet o frente a las cámaras de televisión.

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"Somos un oasis espiritual en medio del desierto materialista que nos rodea", dijo a Univision Online el fraile Mathew Gross, quien desde hace cinco años ofrece misas y escucha confesiones en el Citadel Mall en Colorado Springs, Colorado.

La práctica de la confesión es central en el Cristianismo. Y en el Catolicismo, es uno de los Sacramentos. Jesús mismo solía perdonar los pecados en la calle, atrayendo la ira de los escribas de la época, quienes murmuraban que solo Dios podía perdonar los pecados.

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La iglesia católica enseña que tras resucitar, Jesús impuso el sacramento de la confesión cuando les dijo a sus discípulos que perdonen los pecados de los demás.

La confesión, como una práctica privada, tomó fuerza en el siglo VII, en los monasterios. En la iglesia Católica, la confesión es obligada desde comienzos del siglo XIII.

¿Y en las iglesias protestantes? Desde la Reforma del siglo XVI, se alentó la confesión entre los creyentes, sin la necesidad de hacerlo ante un pastor o sacerdote.

Muchos años han pasado desde entonces, y la confesión parece haber perdido adeptos. Según reportaron algunos estudios realizados en universidades católicas, se estima que en el año 2005, solo el 26 por ciento de los fieles fue a confesarse, cifra que contrasta muy fuertemente con lo ocurrido en 1980, cuando el 74 por ciento de los católicos norteamericanos fue al confesionario.

"Somos un oasis espiritual"

En el shopping mall

Desde hace cinco años, el fraile franciscano Matthew Gross pasa la mayor parte de sus días en un centro de compras. ¿Gasta dinero en compras? ¿Busca las mejores ofertas del día para su capilla? Nada más alejado de la realidad: Escucha confesiones.

"Somos un oasis espiritual en medio del desierto materialista que nos rodea", dice el padre Gross en una reciente entrevista telefónica con Univision Online desde su lugar de trabajo; el Citadel Mall en Colorado Springs, Colorado.

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La idea surgió hace cinco años y contó con el visto bueno (léase bendición) del Obispo de la Diócesis de Colorado Springs. La meta era llegar a la gente con el mensaje de reconciliación, especialmente aquella que no tiene tiempo de asistir a una misa, a una iglesia. "Y los encontramos en un lugar neutral, como el mall".

"Empezamos en un lugarcito a la entrada del mall, esos donde nadie para. Teníamos una capilla con capacidad para 17 personas. Después nos dieron un espacio donde entraban 60 y ahora estamos en una capilla donde entran sentadas unas 100 personas", explica el fraile.

En el lugar se ofrecen dos misas por día y se escuchan en promedio unas 15-30 confesiones por día. "Y algunas no son de esas rapiditas, de uno o tres minutos. Algunas llevan hasta una hora". Gross reparte su tarea con dos frailes más, también de la orden de los Capuchinos: Curtis Carlson y Myron Flax.

La capilla y el confesionario están abiertos al público de lunes a sábado, de 10 de la mañana a 9 de la noche, como un negocio más.

-Ustedes parecen estar en el negocio de índole espiritual.

-Y el negocio, ¿va bien?

"Si querés llorar, llorá"

En Internet

¿Y por el lado de los evangélicos? No se quedan atrás. Una iglesia en Florida decidió fomentar la práctica de la confesión a través de Internet. Se trata de la iglesia Flamingo Road en Cooper City, que cuenta con varias "filiales" en otras ciudades del estado, como Doral, Hallandale Beach y Sawgrass.

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Desde hace un tiempo, Flamingo Road Church montó una página en Internet que en inglés se llama "ivescrewedup.com" (algo así como "hemetidolapata.com") donde los usuarios pueden escribir sus confesiones para que el resto de los mortales las lean. Según reportó el diario The Wall Street Journal, más de 7,700 personas han hecho público sus pecados en la página.

"Empecé a mirar pornografía a través de la TV cuando iba a 6to grado, y después, cuando llegó Internet a casa, todo empeoró. Esto me ha causado muchas heridas con el Señor. Después de cada vez, digo que nunca más, pero ocurre otra vez. Hace unos cinco minutos estaba desesperado por encontrar un sitio y hallé este sitio", escribe uno de los usuarios que recientemente visitó el sitio, de 19 años.

Ante las cámaras

A la hora de confesar pecados y sacar los "trapos sucios" no basta con ir a un confesionario o escribir los deslices en una página web. La televisión se ha convertido en un escenario donde desconocidos e ilustres avientan sus pecadillos ante las cámaras. Se podría decir que es el confesionario secular.

Una de las precursoras de esta tendencia, habitual hoy en día, fue la vedette y actriz argentina Moria Casan, cuando conducía por las tardes el programa "Entre Moria y vos".

Allí, se escuchaban confesiones de adulterios, engaños y cosas por el estilo, además de acusaciones, ante una audiencia conformada mayormente por mujeres.

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En más de una ocasión, las lágrimas acaparaban los primeros planos. Y en una de esas ocasiones, Moria descerrajó la frase que la hizo célebre (y que hasta patentó): "si querés llorar, llorá", le dijo a una mujer en sollozos, tras compartir con la audiencia el dolor que aquejaba su vida.

Desde el centro de compras, pasando por Internet, y hasta la televisión, la práctica de la confesión parece haber recobrado vuelo. ¿Será que a solas o en público, estamos condenados a decirle a los demás lo que no nos gustaría que nos hagan a nosotros?

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